Ornato que produce rabia
Cuando se tiene la oportunidad de salir del país, una de las primeras cosas que llama la atención, es el cuidado que los municipios extranjeros le brindan al ornato de sus jurisdicciones.
Aceras limpias y completas, grama en buen estado, cuidada y debidamente abonada, jardines con flores que alegran el espíritu, en fin, todas muestras del cariño que las autoridades municipales le dispensan a sus ciudades.
Pero en nuestra capital sucede todo lo contrario. Las aceras semi destruidas, cunetas llenas de tierra y de maleza, ausencia casi total de algún tipo de arreglo decorativo, son cosa común.
¿Será que a nuestras autoridades del municipio no les interesa el aspecto deprimente que ofrece la mayor parte de nuestra ciudad capital?
Ojalá este tipo de asuntos, fueran los que ocuparan el tiempo de los honorables concejales.