Pacto ético electoral
Muy cerca de las elecciones de mayo del 2009 para escoger al Presidente de la República, a los diputados a la Asamblea Nacional, a los alcaldes y representantes de corregimiento a lo largo y a lo ancho del país, hemos empezado a observar críticas y pugnas entre dirigentes de los partidos políticos y ciudadanos que podrían desembocar en situaciones de caos en la vida de la nación.
De allí la urgente necesidad que el Pacto Ético Electoral sea un instrumento para el logro de una conciencia ciudadana que permita a todos los panameños participar, activamente, en el próximo debate electoral, dentro de un ambiente de civismo, tolerancia, respeto, transparencia y de convivencia pacífica; que nos encamine hacia la consolidación de una patria nueva cuyos valores éticos y morales sean la base para su despegue hacia la plena reconstrucción y reconciliación que demanda el país en estos momentos; un Pacto Ético Electoral que no se quede en "letra muerta" frente al desborde de ambiciones partidistas que están haciendo tanto daño al juego libre de las ideas y a la democracia.
Los partidos políticos están en la obligación de asumir la responsabilidad de realizar un torneo electoral transparente que propicie el ambiente de confianza y respeto del sufragio y la consolidación democrática de la comunidad nacional. Y es que la nación reclama respeto y la promoción de verdaderos valores para la creación de una cultura nacional que sea garante de este evento de tanta trascendencia, porque se están escogiendo los hombres y mujeres que han de dirigir el destino de la República.
La construcción de la nueva sociedad que anhelamos todos los panameños, sólo será posible si nuestros hombres y mujeres que se desenvuelven en la política se comprometen a hacerlo con respeto, solidaridad, sabiduría, honestidad y sentido de servicio que reclama toda función pública.
Consideramos que el Tribunal Electoral tiene un serio compromiso frente al reto del torneo electoral del mes de mayo del 2009 y debe demostrar ante la faz de la nación que, como institución responsable de la transferencia y civismo de las luchas electorales, debe defender a toda costa los principios democráticos y de libertad y no debe permitir por ningún motivo que los intereses partidistas desvirtúen la razón de este Pacto Etico Electoral, que debe ser un freno para la ejecución de prácticas deshonestas y actos que pudieran hacer daño a la paz y a la tranquilidad de la República.