Panamá es diseñada para que los promotores ganen dinero
1° Como consecuencia de los denuncias que hemos formulado con motivo de la construcción del multifamiliar The Millenium en la urbanización Obarrio, hasta el momento no ha habido forma que las autoridades actúen. Me comentó un vecino que la falla ha podido radicar en que no hemos "piqueteado" ni cerrado calles, que parece ser el único lenguaje que las autoridades entienden. Este quedó en coordinar las medidas pertinentes y elaborar los letreros para llevar a cabo estas actividades ante la Corte Suprema de Justicia y vías públicas. Lo que menos queremos es perjudicar a nuestros conciudadanos, pero ante la falta de una respuesta pronta por las autoridades competentes parece que la medida es la única alternativa viable. Jamás pensamos vernos "en democracia", piqueteando ni cerrando calles, pero esto no confirma otra cosa que jamás hemos de afirmar que "de esta agua no he de beber". Será una gran experiencia que sin duda les narraré.
2° Nuestros escritos sobre el multifamiliar The Millenium, publicados en diversos medios los hemos hecho circular a través de Internet por diferentes listas de discusión, "News Groups" y diarios hispanos del exterior. Vasto ha sido el apoyo que hemos recibido y hasta nos han hecho llegar material sobre el tema que evidencia la identificación con la problemática. Sólo hace unos días recibimos por el correo electrónico, como mencionamos en escrito anterior, un artículo difundido por la Agencia de Noticias Nueva Colombia intitulado ¿Quién se tiró a Bogotá? y en una de sus partes resalta lo siguiente: " La capital de Colombia era una ciudad agradable hasta 1960, ahora es el tugurio más grande de América. Se la tiraron los alcaldes, los concejales, los urbanizadores, los transportadores, los comerciantes, los contratistas. A Bogotá le pasó lo mismo que el país, creció pero empeoró. La Bogotá del año 2000, es el resultado del contubernio entre gobernantes y negociantes y entre planificadores y especuladores. Para vivir en Bogotá, a 2,600 metros más cerca de las estrellas y a cientos de kilómetros más lejos de la tranquilidad y del confort, se necesitan tres cosas: un motivo para suicidarse, ser masoquistas y no tener para donde irse".
Evidentemente los panameños vamos hacia Bogotá, si no ponemos un alto al desorden imperante en cuanto al desarrollo urbano. Leyes existen, sólo que las autoridades en vez de velar por su cumplimiento avalan su desconocimiento.
3° Leonard Duhi, psiquiatra, urbanista y fundador de las Ciudades Saludables concedió entrevista al diario El País (España), edición correspondiente al martes 18 de julio de 1998, quien ha estado embarcado desde hace cuarenta años en convertir las ciudades en entornos acogedores y ha trabajado con Robert Kennedy y Lindo B Johnson en este tipo de proyectos, nos dice que si echamos una ojeada a nuestras ciudades y miramos cómo se gestionan, vemos que cada sector se dirige por áreas sin tomar en cuenta su relación entre sí: el transporte, la circulación, la vivienda, la salud. En cada una de ellas se toman decisiones sin la participación de los ciudadanos, que tienen sus propios puntos de vista, en muchos casos, diferentes a las de los promotores y autoridades. Los grandes diseñadores, planifican grandes carreteras y edificios. No hacen plazas para que la gente pueda hablar y tocarse. Trabajan para grandes promotores que lo que pretenden es ganar dinero, no hacer ciudades habitables.
4° En fecha pasada la destacada periodista Migdalia Fuentes y edil del pasado Municipio de Panamá, en un reportaje en el que cita al arquitecto y urbanista Ricardo Bermúdez, aparecido en el diario El Panamá América, señalaba que "a lo largo de toda la capital se puede apreciar la creación de diversas empresas, industrias, edificios, parques, calles y avenidas que aunque contribuyen a plantear la imagen de una ciudad que progresa a pasos agigantados la perfilan también como una gran ciudad que no está planificando para el futuro. El mejor ejemplo se evidencia en el insostenible tranque vehicular que afecta sensiblemente los cimientos de la familia panameña y que, contribuye de manera significativa a producir un desgaste en la capacidad de producción del panameño. Realmente no hay palabras para definir los efectos negativos que la falta de una política justa, coherente y eficiente en materia de urbanismo tiene sobre la ciudad y sus habitantes. Transitar por la ciudad de Panamá se ha convertido en un verdadero caos; el que compra una residencia tiene el temor de que las reglas del juego varíen y de que se produzcan eventos que puedan afectar su modo de vida o su propiedad. Y aunque existen los mecanismos adecuados, parece indispensable que las leyes que rigen en materia de urbanismo se apliquen para evitar que la ciudad de Panamá entre a un nuevo milenio con una gran cantidad de traumas que afectan no sólo el espacio territorial en donde se desenvuelve sino también la vida de los que en ella habitan".
En la actualidad reposa ante la Honorable Corte Suprema de Justicia Recurso de Nulidad del cambio ilegal que se realizó del código de zonificación de dos fincas de la urbanización Obarrio así como del permiso de construcción del edificio The Millenium que se adelanta en ellas. Mucho es lo que este Máximo Tribunal de Justicia puede hacer en beneficio del desarrollo armónico de nuestra ciudad capital y de los que hoy la habitamos, así como de las futuras generaciones que habrán de heredar lo que hoy hemos construido los panameños.
2° Nuestros escritos sobre el multifamiliar The Millenium, publicados en diversos medios los hemos hecho circular a través de Internet por diferentes listas de discusión, "News Groups" y diarios hispanos del exterior. Vasto ha sido el apoyo que hemos recibido y hasta nos han hecho llegar material sobre el tema que evidencia la identificación con la problemática. Sólo hace unos días recibimos por el correo electrónico, como mencionamos en escrito anterior, un artículo difundido por la Agencia de Noticias Nueva Colombia intitulado ¿Quién se tiró a Bogotá? y en una de sus partes resalta lo siguiente: " La capital de Colombia era una ciudad agradable hasta 1960, ahora es el tugurio más grande de América. Se la tiraron los alcaldes, los concejales, los urbanizadores, los transportadores, los comerciantes, los contratistas. A Bogotá le pasó lo mismo que el país, creció pero empeoró. La Bogotá del año 2000, es el resultado del contubernio entre gobernantes y negociantes y entre planificadores y especuladores. Para vivir en Bogotá, a 2,600 metros más cerca de las estrellas y a cientos de kilómetros más lejos de la tranquilidad y del confort, se necesitan tres cosas: un motivo para suicidarse, ser masoquistas y no tener para donde irse".
Evidentemente los panameños vamos hacia Bogotá, si no ponemos un alto al desorden imperante en cuanto al desarrollo urbano. Leyes existen, sólo que las autoridades en vez de velar por su cumplimiento avalan su desconocimiento.
3° Leonard Duhi, psiquiatra, urbanista y fundador de las Ciudades Saludables concedió entrevista al diario El País (España), edición correspondiente al martes 18 de julio de 1998, quien ha estado embarcado desde hace cuarenta años en convertir las ciudades en entornos acogedores y ha trabajado con Robert Kennedy y Lindo B Johnson en este tipo de proyectos, nos dice que si echamos una ojeada a nuestras ciudades y miramos cómo se gestionan, vemos que cada sector se dirige por áreas sin tomar en cuenta su relación entre sí: el transporte, la circulación, la vivienda, la salud. En cada una de ellas se toman decisiones sin la participación de los ciudadanos, que tienen sus propios puntos de vista, en muchos casos, diferentes a las de los promotores y autoridades. Los grandes diseñadores, planifican grandes carreteras y edificios. No hacen plazas para que la gente pueda hablar y tocarse. Trabajan para grandes promotores que lo que pretenden es ganar dinero, no hacer ciudades habitables.
4° En fecha pasada la destacada periodista Migdalia Fuentes y edil del pasado Municipio de Panamá, en un reportaje en el que cita al arquitecto y urbanista Ricardo Bermúdez, aparecido en el diario El Panamá América, señalaba que "a lo largo de toda la capital se puede apreciar la creación de diversas empresas, industrias, edificios, parques, calles y avenidas que aunque contribuyen a plantear la imagen de una ciudad que progresa a pasos agigantados la perfilan también como una gran ciudad que no está planificando para el futuro. El mejor ejemplo se evidencia en el insostenible tranque vehicular que afecta sensiblemente los cimientos de la familia panameña y que, contribuye de manera significativa a producir un desgaste en la capacidad de producción del panameño. Realmente no hay palabras para definir los efectos negativos que la falta de una política justa, coherente y eficiente en materia de urbanismo tiene sobre la ciudad y sus habitantes. Transitar por la ciudad de Panamá se ha convertido en un verdadero caos; el que compra una residencia tiene el temor de que las reglas del juego varíen y de que se produzcan eventos que puedan afectar su modo de vida o su propiedad. Y aunque existen los mecanismos adecuados, parece indispensable que las leyes que rigen en materia de urbanismo se apliquen para evitar que la ciudad de Panamá entre a un nuevo milenio con una gran cantidad de traumas que afectan no sólo el espacio territorial en donde se desenvuelve sino también la vida de los que en ella habitan".
En la actualidad reposa ante la Honorable Corte Suprema de Justicia Recurso de Nulidad del cambio ilegal que se realizó del código de zonificación de dos fincas de la urbanización Obarrio así como del permiso de construcción del edificio The Millenium que se adelanta en ellas. Mucho es lo que este Máximo Tribunal de Justicia puede hacer en beneficio del desarrollo armónico de nuestra ciudad capital y de los que hoy la habitamos, así como de las futuras generaciones que habrán de heredar lo que hoy hemos construido los panameños.