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Panamá y Estados Unidos: Redefinición de relaciones


Durante toda la recién culminada campaña electoral, los temas inherentes a la política exterior no despertaron, como era de esperar, mayores intereses. En uno de los segmentos de CADE lo abordamos y, luego, ILDEA, a mediados de abril, patrocinó uno muy interesante y en el que tuve el placer de compartir la tribuna con mis amigos César Pereira Burgos y Marcel Salamín, cada uno en representación personal de cada candidato(a) a la Presidencia de la República. En ambos foros, la redefinición de nuestra política bilateral con los EE.UU. fue punto coincidente de las tres alianzas políticas, aunque, en torno al mismo tema, existieron matices en torno al qué, el cómo y el cuándo.
Había decidido hacer un alto en mis escritos mientras se define el panorama político post-electoral, el cual parece avanzar más rápido hacia puntos en conflicto que hacia puntos de coincidencia en torno a vitales temas de la próxima agenda nacional, la cual nos debe mover, a todos, a serias y profundas reflexiones, como paso previo a la adopción de responsables decisiones. Sin embargo, acabo de recibir un boletín fechado 20 de abril del año en curso emitido por "The Atlantic Council" desde Washington, que recoge, bajo el título de "La Transición del Canal de Panamá: El Tramo Final", una breve pero completa ponencia del Exembajador William J. Hughes, que amerita comentarla por la coincidencia con algunos de nuestros planteamientos en torno a tan sensitivo tema.
Inicio resaltando positivamente los planteamientos del embajador Hughes. Sobre el tramo final de la transición canalera, ni el gobierno ni las autoridades del Canal, incluyendo a los administrativos y a los directores panameños, han tenido a bien decirnos nada de manera oficial. Lo que se sabe es porque se filtra, pero información institucionalizada, jamás se ha logrado, que yo sepa. Ojalá que dentro de la transición de gobierno se dignen en darla para beneficio de las futuras autoridades.
En su ponencia, el Embajador Hughes enumera cuatro áreas principales sobre las cuales se debe centrar la relación bilateral después de la reversión del Canal: 1) el Canal y su cuenca hidrográfica; 2) el crimen transnacional, en particular, el tráfico de drogas, lavado de dinero y tráfico de indocumentados; 3) intercambio comercial; 4) reforzamiento institucional. Estos cuatro puntos los incluimos dentro del Plan de Gobierno de Alberto Vallarino en el capítulo relativo al Canal y Política Exterior y, la semana pasada, el corresponsal del Financial Times de Londres, que me llamó para una entrevista sobre el tema, me confirmó que tales temas coinciden con los brindados por sus fuentes en el Departamento de Estado, lo que es obvio, leyendo el documento del embajador Hughes.
Sobre cada punto comenta: 1) La magnitud del comercio de EE.UU. a través del Canal y las importantes responsabilidades de los EE.UU. bajo el Tratado de Neutralidad permanecen como hechos inescapables. En torno a la cuenca, plantea que el Fenómeno de El Niño reavivó la necesidad de contar con más agua para operar el Canal, siendo necesario mayores trabajos para preservar la Cuenca.
2) Sobre el Crimen Internacional, manifiesta que continuará siendo un foco importante de atención de los EE.UU. sobre Panamá. Nuestra proximidad con los países productores de coca, hacen de Panamá el puente natural Norte-Sur. En torno al Centro Bancario, hace mención a su constante vulnerabilidad por parte de quienes abusan de él y pondera la labor que la Unidad de Análisis Financiero (UAF) ha realizado en los últimos tres años en la identificación de transacciones sospechosas. Sobre estas áreas, las considera como iniciativas que sugieren una amplia base para cooperación más estrecha para beneficio mutuo.
3) Intercambio y Comercio: lo valora como una valiosa herramienta para reforzar nuestras relaciones después de 1999. La actual relación de negocios con el sector privado norteamericano y las optimistas esperanzas en torno a más comercio por razón del futuro de Panamá, hacen que esta meta sea promisoria. El desarrollo de la Región Interocéanica y los servicios que se desarrollen en torno al área de transporte multimodal, teniendo puertos modernos, corredores y ferrocarril, hacen de Panamá un potencial y efectivo centro de redistribución. Sujeto todo esto, a que existan condiciones correctas, justas y transparentes en el proceso de desarrollo de oportunidades.
4) Reforzamiento Institucional: es un asunto que realmente requiere atención. Identifica cuatro causas que según él hacen que las instituciones, sobre todo aquellas relacionadas con la administración de justicia y las relativas al uso y distribución de tierras, requieran reforzamiento: falta de recursos, leyes arcaicas, corrupción y una falla generalizada en el desarrollo de un proceso de contabilidad pública, es decir, manejo transparente de los recursos públicos. Hace especial llamado a los esfuerzos ya existentes en materia de desarrollo interno y apoyo a la administración de justicia e identifica a un justo, rápido y transparente proceso de resolución de conflictos y a un sistema judicial fundado en el debido proceso y libre de corrupción y prácticas indebidas, como la base sólida de cualquier democracia.
Creo que lo desarrollado por el embajador Hughes demuestra un genuino interés de los EE.UU. en adelantar identificados procesos de cooperación bilateral que marquen el inicio de una nueva pero continuamente importante relación bilateral. En recientes ocasiones, el actual embajador Simón Ferro, nos ha exteriorizado planteamientos muy similares a los antes dichos. No cabe dudas que otros temas pueden sumarse a la lista. Sin embargo, es fundamental para Panamá que en esa redefinición exista siempre el propósito de mantener el nivel de importancia de nuestro país frente a los EE.UU., al margen ya y para siempre de una necesaria presencia militar como factor determinante para mantener ese nivel de interés en nosotros sólo por razones militares.
Al próximo canciller y al próximo embajador en Washington les corresponderá desarrollar con visión esa importante estrategia, ojalá que sustentada en un mínimo de consenso nacional para darle coherencia, continuidad y estabilidad en el tiempo.

101 años de Panamá América

 
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