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Panameñistas al poder


Después del desastroso ejercicio electoral de 2004, el Partido Panameñista ha venido evolucionando con gente nueva, líderes formados en un nuevo formato de capacitación, que les permite asimilar los principios bajo los cuales la doctrina panameñista ha sostenido por décadas una lucha de corte social y nacionalista. La recuperación y afianzamiento de un nuevo liderazgo sin la imposición, condujo a las primarias nacionales que han dado un resultado positivo en todo el país, pero ello no es indicativo de que la afluencia masiva a las urnas, signifique que tenemos asegurado el acceso al poder. Coincido con quienes opinan que se hace indispensable negociar una alianza de la oposición, sin lo cual el triunfo sería incierto y los riesgos de perder serían más seguros.

El primer deber de un dirigente político es conducir su partido al poder, buscar los medios para acceder a las posiciones gubernamentales, ya que es desde allí de donde puede llevar a cabo los planes de gobierno que le sirven de bandera en la campaña política. Desde la oposición sólo podemos recriminar lo mal hecho, denunciar los desaciertos y realizar campañas contra lo que no podemos cambiar. Es necesario llegar al poder y tener la capacidad personal y profesional para ejercerlo con dignidad, eficiencia y procurando soluciones a los problemas existentes, especialmente a los más críticos y sensibles.

Sin el poder, solo tendremos candidatos y frustraciones. Se hace necesario como opositores, convencernos de que el deber primordial que tenemos con la masa de votantes que han manifestado su simpatía con el colectivo, es luchar para alcanzar el poder a toda costa. Las negociaciones con los demás partidos serán centradas en los cargos públicos por designaciones o por elección popular. Un presidente sin el apoyo efectivo del Organo Legislativo, sucumbe ante la ingobernabilidad. Aún cuando haya una mayoría afín al partido del presidente gobernante, las peticiones para aprobar o no una propuesta del Ejecutivo son comunes, frecuentes e interminables.

Los panameñistas debemos tener presente que la oposición debe ser integral, que debemos sumar todos los partidos, porque hoy día existe una polarización en la propia oposición, que debemos superar para evitar desencantos, que nos pondrían fuera y lejos del poder, por un quinquenio más. Para los miles de inscritos y militantes no inscritos en el partido, eso es insoportable e inaceptable, por lo cual el mandato último, debe interpretarse como la orden de la masa panameñista, para que se negocie el acceso al poder. Solo así podremos repetir con orgullo "Volveremos".

101 años de Panamá América

 
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