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Para que las cuentas sí salgan


El primer paso en el proceso de reformas al Seguro Social, era explicar e informar el gravísimo estado de sus finanzas. El 1 de marzo, inaugurando el periodo ordinario de sesiones de la Asamblea de Diputados, Torrijos lo sintetiza diciendo "...en el Seguro Social, las cuentas no salen". Ya estamos a casi un mes de esa fecha y corren apuestas porque volviendo de Semana Santa, el Gobierno presentará su propuesta para que las cuentas sí salgan.
Para que la reducción del déficit no sea cosmética, los actuarios aseguran que sería necesario aumentar a 32% la cuota obrero-patronal. Tecnócratas y estrategas políticos, se rascan la cabeza por igual: una cuota como esa, desencadenaría reducción en el empleo y aumento en los precios.
Existe el mito de que un sistema de cuentas individuales no es solidario y que sólo se beneficiarían los trabajadores con ingresos altos. No es cierto. Permitir a quienes ganan más de 400 balboas mensuales, cotizar el excedente en cuentas individuales administradas por la CSS, sería el principio de una solución "que no abandone la esencia solidaria".
A través de una pensión mínima garantizada por el Estado, el sistema de cuentas individuales tiene un sesgo positivo hacia los trabajadores más pobres, al eliminar una discriminación del sistema de reparto que nadie menciona: los pobres comienzan a trabajar más temprano en empleos más físicamente demandantes y, al jubilarse, con una vida de acceso irregular a la salud, sus expectativas de vida son menores.
Es imposible continuar con el actual sistema de reparto. Los trabajadores -especialmente aquellos con 35 años o menos- cotizan a un fondo que no se reserva para ellos, sino que se usa, íntegro, para pagarle a los que ya están retirados. Eso es una estafa, no solidaridad.
Es necesario, además, reajustar las expectativas sobre las bondades del Seguro. Un empleado que con un sueldo de B/. 450, cotiza sus 180 cuotas, aportó casi ocho mil balboas en 15 años. Jubilado a los 62 años, con una expectativa de vida de 82 años, habrá recibido B/. 65 mil en 20 años de retiro: ¡ocho veces lo que cotizo! ¿Quién puso los B/. 57 mil que el no aportó? Ningún sistema de seguridad social se puede sostener, devolviendo al ahorrista 8 veces lo que aportó.
El sistema de cuentas individuales incrementa el ahorro nacional, creando las bases para un desarrollo que no se financie con deuda. Y se crea un lazo que entre el valor de la cuenta individual y la buena marcha de la economía, despertando el interés del ciudadano común por los temas económicos.
Con el sistema de cuentas individuales sí existe una cuenta a nuestro nombre, reservada para una jubilación futura y se establece un vínculo razonable entre el esfuerzo de ahorro y la pensión.

101 años de Panamá América

 
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