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Para un buen inicio del año escolar


Ahora que estamos en las vacaciones del periodo escolar, sería bueno que el Gobierno se tomara el tiempo de saber qué es lo que se necesita, de un modo planificado y ordenado, para iniciar el año lectivo escolar en forma apropiada el próximo marzo.
La cadena de responsabilidades en materia de educación comienza por la comunidad y la escuela, pues el entorno escolar y la accesibilidad del centro educativo determinan las posibilidades reales que tienen los niños de asistir a clases de un modo seguro y libre de riesgos.
Los directores de escuelas y demás autoridades educativas, también son responsables de gestionar los recursos humanos y materiales que se requieren para que se produzca el inicio de las clases y que éstas se den en forma regular en instalaciones adecuadas. El Ministro de Educación debiera sentirse como el coordinador principal de esta gran operación a lo largo y ancho del país: los maestros deben estar nombrados, en sus puestos de trabajo y en capacidad de recibir el pago de sus emolumento a tiempo; las escuelas deben tener la infraestructura mínima y los materiales más básicos que deben acompañar el proceso de enseñanza.
Pero no todas las condiciones relativas a la escolaridad las asegura el Ministerio de Educación. Se requiere también de la participación de otros ministerios y agencias gubernamentales. Por eso, el responsable de la educación pública es, en última instancia, el Presidente de la República, pues de él depende la coordinación de toda la labor del Estado para que la utopía de la educación se ponga en práctica desde el primer día de clases. Si el Ejecutivo no puede cumplir con esta meta, será mejor que no participe en nada que tenga que ver con los carnavales, pues es una verdadera vergüenza que las más altas autoridades del país se enorgullezcan públicamente del éxito alcanzado por la administración de los días de exceso y desenfreno, cuando al mismo tiempo son incapaces de organizar lo que verdaderamente puede contribuir a la superación de las lacras sociales, como la pobreza, el desempleo y la criminalidad.
Señor Presidente, estamos a tiempo para que usted le imprima a su administración un sentido de jerarquía en las prioridades del país. La educación es, sin lugar a dudas, una de ellas.

101 años de Panamá América

 
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