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Patriotismo, obligación política en democracia (I)


Sin alianza, no gana la oposición. Hecho cierto e innegable. Dicen que alguien con aspiraciones presidencialistas, de parte del oficialismo indicó, en ocasión reciente: El peor escenario para el partido es que sean dos los candidatos que compitan en las elecciones generales.

La patria no está en las mejores condiciones de satisfacer las necesidades económicas de la ciudadanía y mientras sobrevivimos, el estado de la política nacional nos abruma, desconcierta y desfavorece.

Somos el Panamá que somos, tenemos los partidos que tenemos y los resultados gubernamentales que no nos merecemos. El patriotismo se iguala a partidismo y éste es, fundamentalmente, clientelismo negativo y todo lo demás ya hartamente conocido. El convencionalismo muy propio de nuestro pueblo, después del militarismo, fue y seguirá siendo el intercambio de un partido por otro en cada nueva elección. Ello es pertinente y necesario dado que sus líderes no trataron, no sabían o simplemente no deseaban cambiar nada que les desfavorecía. En nuestro querido Panamá el cambio no se puede postergar. Este provendrá, o no, producto del verdadero patriotismo, la visión, inteligencia, devoción por servir al país no a su partido, el carácter ético y fervor democrático de ese líder que ocupe el cargo de Presidente de la República. El problema no son los partidos, es la ausencia de ese liderazgo comprometido con los intereses de la patria.

Por sólo alcanzar el poder no es necesario que un líder de un pequeño partido se le puedan interpretar mal se sus deseos patrióticos, cuando al insistir en lanzarse al ruedo, quien pierde es Panamá. Cierto es que en dos ocasiones, con tres candidatos ha ganado uno de los dos partidos grandes. ¿Hubo en cada uno de esos casos componendas clientelistas? No lo sé.

¿Cuántos inscritos en partidos grandes, aún contando independientes, se necesitan para que un partido pequeño gane las elecciones? Calculo, al buen entender, 40% de cada uno de ellos y todos los independientes que, hoy no considero, alcanzan un alto % de la población votante.

Un comerciante de gran calibre debe tener esto claro, así, el pragmatismo se puede convertir en patriotismo, obligación necesaria y pertinente dentro del encuadramiento de una institucionalidad democrática robusta.

Las encuestas más creíbles no reflejan situaciones muy particulares: las tradiciones que pocas veces se traicionan en elecciones donde, dos partidos grandes, se enfrentan para alcanzar el poder.

101 años de Panamá América

 
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