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Paz para la violencia


El fenómeno psicosocial de la violencia ha sido profundamente analizado por los profesionales del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, destacando sus raíces en factores culturales, ambientales y económicos, entre otros.
La inadecuada estructuración familiar, a veces incompleta, y distorsionada por vicios generacionales de irresponsabilidad especialmente paterna, crean los modelos no jerárquicos de indisciplina, irrespeto y anarquía.
La escuela aún la universidad, con su modernización-tecnificación orientadas a la productividad ha sido desviada de sus objetivos contenidos humanísticos, cívicos, éticos y morales de tipo práctico y vivencial en la sociedad.
Los factores económicos son los que destacan concretados en el desempleo, el hambre, la desnutrición y por ende los conflictos psicológicos individuales que éstos promuevan.
Como elemento aleatorio, los medios de comunicación social, han descuidado sus funciones educativas, cumpliendo en parte su noble objetivo de orientación y culturización, que son las razones finales por lo que los estados les conceden la utilización de frecuencias radiales a las empresas privadas.
La dictadura creó un ambiente paternalista de impunidad, de corrupción, drogadicción con un modelo de autoridad viciosa, de desviaciones antidemocráticas psico patológicas que avalaron esquemas negativos para la sociedad.
Todos estos factores inciden en la autoestima de la gente, en la ingenuidad en el escape de alternativas fáciles antisociales.
De allí, el alcohol, las drogas, la frivolidad, la indolencia, la negligencia, las armas, la delincuencia, el comunismo y la pandilla.
En este último factor me detengo, porque siendo una estructura social valedera, todos los elementos mencionados la han distorsionado en lo que debería ser una organización juvenil de objetivos positivos.
Para lograr la paz en la sociedad tenemos la obligación de participar todos todas. La familia tiene que ser la gran maestra de la vida. Los efectos laborables, urbanísticos y financieros, que atentan contra la unidad y el adecuado funcionamiento de la familia, tienen que ser re programados.
La escuela tiene que reformarse para enseñar a vivir feliz, auto realizarse sin alienaciones, dependencias, ni explotaciones; las religiones tienen que ser más profundas, realistas, valientes y denunciar que no basta decir Señor, Señor sino Amar al prójimo.
Que la función social de los empresarios sea invertir en capital humano, creando empleo y entrenando a las gentes, reducir los costos y los precios para que se multiplique los panes.
Que la televisión presente modelos constructivos sociales y motivaciones éticas de responsabilidad ciudadana y no tanta propaganda barata de vicios que causan la muerte de los televidentes.
Pero el Estado tiene su máxima responsabilidad en hacer Justicia y sobre el tema mucho se ha escrito: Morosidad judicial, carencia de rehabilitación, etc.
En el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, estamos aportando acciones concretas a través de Casa de la Juventud, Hogares Comunitarios, Hogares Substitutos, Casa del Indio, Centro de Desarrollo Comunitario (CDCO), Comités de Familia (COFA), Casa de Atención Integral de Niños y Niñas de la Calle, Hogar Nueva Vida, Centro de Atención Integral Familiar, Centro de Orientación Infantil, Comedores Populares, Centro de Párvulos, Socios para el Cambio, Consejo Nacional de Adultos Mayores, Consejo Nacional de la Juventud, Consejo Nacional de Discapacitados, promoción y capacitación comunitaria con alfabetización, huertos agrícolas comunitarios, capacitación joven a joven, orientación e inserción en la micro empresa, serie televisiva familiar tus hijos en el siglo XXI.
Pero lo más importante es que estamos trabajando con la comunidad directamente, mereciendo su credibilidad para que exista un real camino social que supere la violencia, la baja productividad, los traumas psicosociales y podamos caminar hacia el futuro avanzando hacia un Panamá feliz.

101 años de Panamá América

 
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