Perdiendo la guerra
La justicia criminal, parte especializada de la criminología, se ocupa de la seguridad social y mediante la prevención del delito la represión del delincuente, su captura y posterior juzgamiento. La seguridad, elemento integrante de dicho sistema, se encuentra vacante en nuestro país, no existe una política criminal.
Cada equipo de funcionarios que desfilan por los distintos gestamentos de seguridad, improvisan a su manera, sin poseer la debida preparación ni los conocimientos cónsonos a sus funciones, no existe una política preventiva y sólo reaccionara posteriormente a la comisión de los actos delictivos.
No podemos declarar la guerra al crimen sin poseer los implementos técnicos ni la preparación y los conocimientos apropiados para triunfar en dicha batalla. La lucha contra el crimen es una tarea ardua, constante y permanente.
Si aceptamos la premisa de que los delincuentes por conducta de sus organizaciones criminales no operan conforme a las reglas de la sociedad, sino, por el contrario estos antisociales imponen sus propias reglas del juego, y a diferencia de la opinión de algunos colegas expertos quienes sostienen que podemos contener el crimen mediante el control de la entrada a nuestro país de ciertos elementos el crimen organizado, por conducto de la negación o rechazo de sus visas de migración por intermedio de nuestros consulados en el exterior, opino, con todo respeto, que estas medidas no representan la solución toda vez que los delincuentes no ingresan a nuestro país por la puerta ancha, es decir vía los aeropuertos y con visas legales. Por el contrario falsifican las visas, dólares y otros documentos e ingresan al país por conducto de aviones privados aterrizando en cualquier parte de nuestro territorio.
Una medida efectiva sería equipar a nuestras autoridades a cargo la seguridad patria de aviones dotados de equipos especiales para detectar y perseguir éstos aviones fantasmas e interceptarlas dentro de nuestro espacio aéreo obligándolos a aterrizar para luego arrestarlos y así confiscar sus cargas ilícitas.
Cada equipo de funcionarios que desfilan por los distintos gestamentos de seguridad, improvisan a su manera, sin poseer la debida preparación ni los conocimientos cónsonos a sus funciones, no existe una política preventiva y sólo reaccionara posteriormente a la comisión de los actos delictivos.
No podemos declarar la guerra al crimen sin poseer los implementos técnicos ni la preparación y los conocimientos apropiados para triunfar en dicha batalla. La lucha contra el crimen es una tarea ardua, constante y permanente.
Si aceptamos la premisa de que los delincuentes por conducta de sus organizaciones criminales no operan conforme a las reglas de la sociedad, sino, por el contrario estos antisociales imponen sus propias reglas del juego, y a diferencia de la opinión de algunos colegas expertos quienes sostienen que podemos contener el crimen mediante el control de la entrada a nuestro país de ciertos elementos el crimen organizado, por conducto de la negación o rechazo de sus visas de migración por intermedio de nuestros consulados en el exterior, opino, con todo respeto, que estas medidas no representan la solución toda vez que los delincuentes no ingresan a nuestro país por la puerta ancha, es decir vía los aeropuertos y con visas legales. Por el contrario falsifican las visas, dólares y otros documentos e ingresan al país por conducto de aviones privados aterrizando en cualquier parte de nuestro territorio.
Una medida efectiva sería equipar a nuestras autoridades a cargo la seguridad patria de aviones dotados de equipos especiales para detectar y perseguir éstos aviones fantasmas e interceptarlas dentro de nuestro espacio aéreo obligándolos a aterrizar para luego arrestarlos y así confiscar sus cargas ilícitas.