Perfil del presidente 2009-2014
La percepción ciudadana referente al perfil o a las características que debe reunir el Presidente de la Nación para el periodo constitucional 2009-2014, se pude resumir así: un ciudadano que asuma como Jefe de Estado, con amplias facultades de conducción, la compleja misión de encaminar el Ejecutivo en una dirección clara y productiva con la que, en lo posible, no hayan zonas de indefinición o de conflicto interno. El pueblo percibe y reclama un hombre de acción que entienda que la tarea de gobernar implica fijar prioridades, actuar con realismo, anticiparse a los conflictos, tomar posición frente a los problemas, cumplir y hacer cumplir la ley "igual para todos".
En la gestión gubernamental siempre surgen imprevistos y emergencias, pero lo que importa es el criterio con que se enfrenten las dificultades y la voluntad de encontrarles la mejor solución posible. Para ello, es determinante el sentido de orientación. Hay que aprovechar la capacidad instalada del Estado, para lo cual los ministros, los directores de entidades autónomas y jefes de servicio tienen que combatir la inercia del burocratismo. El Presidente de la República deberá saber que todo dependerá de la calidad de las decisiones que tome oportunamente y la efectividad con que éstas resguarden el interés nacional, lo cual no libera a quienes las adopten de pedir consejo a los expertos. Debe entender que el ejercicio del poder exige la integración de todos los factores, incluyendo, por cierto, al conocimiento calificado.
Debe hacer suyas la práctica de la ética y la responsabilidad política. Esa práctica que guía nuestros actos, y nos permite ser justos y virtuosos, e ir más allá de nuestras legítimas motivaciones para salvaguardar el bien común. Cuando se habla de ética, debe hacerse con responsabilidad, ser de una sola línea. Siempre se debe saber defender a quienes sufren la desigualdad, no realizar fogosos discursos para lo que conviene y el resto dejarlo en el olvido. ¡No, así no se hace política! Además, hacer política requiere mirar al futuro de Panamá en todos sus aspectos. La responsabilidad política es obligación inherente para con el partido al que se pertenece. El Presidente se debe a un partido y, en general, al pueblo que le confió el cargo de primer magistrado de la Nación.