¿Permitiremos, ahora que los arnulfistas se tomen la Contraloría?
Cuando la honorable legisladora Balbina Herrera presentó la candidatura de Haydeé Milanés de Lay y acto seguido ésta declinó a la postulación, los nuevos conmilitones del gobierno de la Sra. Moscoso señalaron en sus columnas periodísticas que se trató de una acción demagógica de la aguerrida legisladora perredista.
No contentos con sus poses rastreras y con propósitos de esconder el acto grosero y violento en que se presentaron a la casa de la honorable Milanés de Lay los legisladores Pancho Alemán y Popy Varela, acompañados del empresario minero Pfaifer, inventaron la peregrina tesis de que la señora de Lay se encontraba secuestrada por los perredistas.
La verdad fue que aproximadamente, a las siete de la mañana del día de la elección de la directiva de la Asamblea, antes que irrumpieran en su casa, como en los mejores tiempos de Capone, la señora de Lay leía pausadamente su discurso como futura presidenta de la Asamblea Legislativa. Y es que el día anterior, por gestiones realizadas por la legisladora Balbina Herrera y otros copartidarios del PRD, viejos amigos de la familia Lay, la legisladora Milanés de Lay había llegado a la correcta conclusión de que era mejor, para los intereses del país, hacerle oposición al nuevo gobierno de la Sra. Moscoso, al no estar de acuerdo con la dirigencia de su partido Solidaridad por la forma y los contenidos como desarrollaron la alianza con los arnulfistas y por estar en desacuerdo con las concepciones y programas que desarrollarán para los próximos cinco años.
¿Qué pasó después de ese forcejeo? ¿Qué contenían los supuestos expedientes que se rumora llevaron los violentos visitantes? Y, ¿qué fue lo que el empresario Pfaifer le dijo al señor Lay en su residencia en el momento de los forcejeos? Valdría la pena que el Zar de La Prensa, Bobby Eisenmann, presidente de Transparencia Internacional, ahora asesor de los arnulfistas, e inquisidor de todo lo que le suene PRD, indagara a través de su periodistas "investigativos" del conocido diario esos hechos. Los bochornosos sucesos protagonizados por los legisladores arnulfista y de la bancada popular, en la mañana del martes primero de septiembre, en la residencia de la legisladora Lay, cambiaron el rumbo de la Asamblea Legislativa y los efectos de esa equivocada decisión podría lamentarse en un futuro cercano, cuando tomen conciencia de la forma como han sido burdamente utilizados.
Lo cierto es que la soberbia y el signo de la persecución asoma en el nuevo gobierno arnulfista de la señora Presidenta, motivado quizás en el objetivo que tienen los norteamericanos de lograr un FOL, después del año dos mil, como declarara el canciller José Miguel Alemán, con una oposición silenciada por la intolerancia y la persecución. De esta soberbia dan testimonio los resultados de la primera reunión del gabinete del nuevo gobierno, que hizo su debut no discutiendo lo que la señora Presidenta señaló sería lo primero en atender en su agenda, una vez llegara a sentarse en la silla presidencial, es decir la pobreza, el desempleo, el vaso de leche y el almuerzo de los jóvenes estudiantes, sino la derogación de la Sala Quinta, el tráfico de chinos, la supuesta corrupción de la Asamblea Legislativa y otros tópicos que hacen vislumbrar un nuevo "progrom" arnulfista.
Aunque algunos compañeros y amigos del CEN del PRD no desean escuchar la palabra fracaso, en las negociaciones para armar una oposición fuerte desde la Asamblea Legislativa, por lo menos estarán de acuerdo con el común de los perredistas que no se le puede llamar éxito a los resultados obtenidos después de la elección de la directiva. Antes del 8 de agosto, fecha en que se desarrolló nuestro Sexto Congreso, comentábamos a algunos compañeros legisladores y a los compañeros del antiguo CEN que era conveniente abrir negociaciones con el partido Demócrata Cristiano. Les informábamos que la Democracia Cristiana se prepara para realizar cambios de forma y contenido en su plataforma programática y que reconocían al PRD como un partido renovado, de masas, con un gran caudal electoral y sobre todo, el más democrático del país, razón por la cual no podían seguir con el viejo discurso antiperredista, y que era relativamente más fácil llegar a un acuerdo de principios con ellos, los demócratas cristianos, que con los otros partidos que se caracterizan más por presentar intereses económicos que por mantener plataformas doctrinales.
Sin embargo, por alguna razón fácil de imaginar, se inclinó más la atención en Solidaridad que en la Democracia Cristiana y prevaleció el interés y el cálculo personal por encima de los intereses del conjunto del partido y de los legisladores.
El resultado político fue que el gobierno ganó el primer asalto y, en lo concreto, no se pudo plasmar una oposición que tuviera la mayoría en la Asamblea, amén de que en nuestras filas los resultados afectarán a cientos de partidarios que obtenían su sustento en la Asamblea Legislativa como lo perderán miles en el sector gubernamental como consecuencia de la pérdida de las elecciones del 2 de mayo pasado.
Pero existe una realidad que es reconocida tras bambalinas por los propios oficialistas y que consiste en que la alianza a que llegaron los arnulfistas, democristianos, solidarios, saltamontes y liberales nacionales depende de un pegamento muy débil. Las heridas ocasionadas en las primarias internas del partido arnulfista, que se caracterizaron por los insultos y las diatribas que esgrimieron contra la señora Moscoso, encabezadas por el ingeniero Alberto Vallarino y los denominados saltamontes, y las luchas enconadas que los arnulfistas desataron contra los democristianos en el gobierno del presidente Endara, aún están frescas y esto, aunado por las tareas que el gobierno arnulfista tiene que desarrollar para los próximos meses, hacen prever que a esa alianza le depara una corta vida. Porque en el fondo a los arnulfistas, más que interesarle la presidencia de la Asamblea Legislativa, más interés tienen en controlar la Contraloría. Cuando alcancen ese objetivo, si es que lo llegan a lograr, esa alianza les importará un comino pues, como se sabe, la alternativa de crear una Constituyente sigue en pie. Cuando llegue ese momento, la dirigencia del PRD y su bancada tendrán la oportunidad para retomar la iniciativa, y ojalá, como dice nuestro compañero y amigo, Mario Rognoni, no nos tropecemos nuevamente con la misma piedra.
Los chantajes, ofrecimientos y amenazas que hicieron los arnulfistas para lograr la mayoría en la Asamblea Legislativa dejan una imagen negativa y muy mal parado al gobierno que se acaba de instaurar, y demuestra que para ello todo es posible de alcanzar, al margen de los métodos que se utilicen, siempre y cuando sirvan para los fines que se persigan.
La señora Presidenta anunció de forma, en su discurso inaugural que su gobierno combatirá la corrupción venga de donde venga, levantando una salva de aplausos. Es una lástima que unas horas antes de que comenzara a gobernar se hubiese dado en la casa de la familia Lay lo que ya es conocido. ¿Acaso no es un método corrupto que deja mucho que decir y que presagia lo que está por venir? Imaginemos por un instante qué pasaría si lograsen el control de la Contraloría General de la República.
No contentos con sus poses rastreras y con propósitos de esconder el acto grosero y violento en que se presentaron a la casa de la honorable Milanés de Lay los legisladores Pancho Alemán y Popy Varela, acompañados del empresario minero Pfaifer, inventaron la peregrina tesis de que la señora de Lay se encontraba secuestrada por los perredistas.
La verdad fue que aproximadamente, a las siete de la mañana del día de la elección de la directiva de la Asamblea, antes que irrumpieran en su casa, como en los mejores tiempos de Capone, la señora de Lay leía pausadamente su discurso como futura presidenta de la Asamblea Legislativa. Y es que el día anterior, por gestiones realizadas por la legisladora Balbina Herrera y otros copartidarios del PRD, viejos amigos de la familia Lay, la legisladora Milanés de Lay había llegado a la correcta conclusión de que era mejor, para los intereses del país, hacerle oposición al nuevo gobierno de la Sra. Moscoso, al no estar de acuerdo con la dirigencia de su partido Solidaridad por la forma y los contenidos como desarrollaron la alianza con los arnulfistas y por estar en desacuerdo con las concepciones y programas que desarrollarán para los próximos cinco años.
¿Qué pasó después de ese forcejeo? ¿Qué contenían los supuestos expedientes que se rumora llevaron los violentos visitantes? Y, ¿qué fue lo que el empresario Pfaifer le dijo al señor Lay en su residencia en el momento de los forcejeos? Valdría la pena que el Zar de La Prensa, Bobby Eisenmann, presidente de Transparencia Internacional, ahora asesor de los arnulfistas, e inquisidor de todo lo que le suene PRD, indagara a través de su periodistas "investigativos" del conocido diario esos hechos. Los bochornosos sucesos protagonizados por los legisladores arnulfista y de la bancada popular, en la mañana del martes primero de septiembre, en la residencia de la legisladora Lay, cambiaron el rumbo de la Asamblea Legislativa y los efectos de esa equivocada decisión podría lamentarse en un futuro cercano, cuando tomen conciencia de la forma como han sido burdamente utilizados.
Lo cierto es que la soberbia y el signo de la persecución asoma en el nuevo gobierno arnulfista de la señora Presidenta, motivado quizás en el objetivo que tienen los norteamericanos de lograr un FOL, después del año dos mil, como declarara el canciller José Miguel Alemán, con una oposición silenciada por la intolerancia y la persecución. De esta soberbia dan testimonio los resultados de la primera reunión del gabinete del nuevo gobierno, que hizo su debut no discutiendo lo que la señora Presidenta señaló sería lo primero en atender en su agenda, una vez llegara a sentarse en la silla presidencial, es decir la pobreza, el desempleo, el vaso de leche y el almuerzo de los jóvenes estudiantes, sino la derogación de la Sala Quinta, el tráfico de chinos, la supuesta corrupción de la Asamblea Legislativa y otros tópicos que hacen vislumbrar un nuevo "progrom" arnulfista.
Aunque algunos compañeros y amigos del CEN del PRD no desean escuchar la palabra fracaso, en las negociaciones para armar una oposición fuerte desde la Asamblea Legislativa, por lo menos estarán de acuerdo con el común de los perredistas que no se le puede llamar éxito a los resultados obtenidos después de la elección de la directiva. Antes del 8 de agosto, fecha en que se desarrolló nuestro Sexto Congreso, comentábamos a algunos compañeros legisladores y a los compañeros del antiguo CEN que era conveniente abrir negociaciones con el partido Demócrata Cristiano. Les informábamos que la Democracia Cristiana se prepara para realizar cambios de forma y contenido en su plataforma programática y que reconocían al PRD como un partido renovado, de masas, con un gran caudal electoral y sobre todo, el más democrático del país, razón por la cual no podían seguir con el viejo discurso antiperredista, y que era relativamente más fácil llegar a un acuerdo de principios con ellos, los demócratas cristianos, que con los otros partidos que se caracterizan más por presentar intereses económicos que por mantener plataformas doctrinales.
Sin embargo, por alguna razón fácil de imaginar, se inclinó más la atención en Solidaridad que en la Democracia Cristiana y prevaleció el interés y el cálculo personal por encima de los intereses del conjunto del partido y de los legisladores.
El resultado político fue que el gobierno ganó el primer asalto y, en lo concreto, no se pudo plasmar una oposición que tuviera la mayoría en la Asamblea, amén de que en nuestras filas los resultados afectarán a cientos de partidarios que obtenían su sustento en la Asamblea Legislativa como lo perderán miles en el sector gubernamental como consecuencia de la pérdida de las elecciones del 2 de mayo pasado.
Pero existe una realidad que es reconocida tras bambalinas por los propios oficialistas y que consiste en que la alianza a que llegaron los arnulfistas, democristianos, solidarios, saltamontes y liberales nacionales depende de un pegamento muy débil. Las heridas ocasionadas en las primarias internas del partido arnulfista, que se caracterizaron por los insultos y las diatribas que esgrimieron contra la señora Moscoso, encabezadas por el ingeniero Alberto Vallarino y los denominados saltamontes, y las luchas enconadas que los arnulfistas desataron contra los democristianos en el gobierno del presidente Endara, aún están frescas y esto, aunado por las tareas que el gobierno arnulfista tiene que desarrollar para los próximos meses, hacen prever que a esa alianza le depara una corta vida. Porque en el fondo a los arnulfistas, más que interesarle la presidencia de la Asamblea Legislativa, más interés tienen en controlar la Contraloría. Cuando alcancen ese objetivo, si es que lo llegan a lograr, esa alianza les importará un comino pues, como se sabe, la alternativa de crear una Constituyente sigue en pie. Cuando llegue ese momento, la dirigencia del PRD y su bancada tendrán la oportunidad para retomar la iniciativa, y ojalá, como dice nuestro compañero y amigo, Mario Rognoni, no nos tropecemos nuevamente con la misma piedra.
Los chantajes, ofrecimientos y amenazas que hicieron los arnulfistas para lograr la mayoría en la Asamblea Legislativa dejan una imagen negativa y muy mal parado al gobierno que se acaba de instaurar, y demuestra que para ello todo es posible de alcanzar, al margen de los métodos que se utilicen, siempre y cuando sirvan para los fines que se persigan.
La señora Presidenta anunció de forma, en su discurso inaugural que su gobierno combatirá la corrupción venga de donde venga, levantando una salva de aplausos. Es una lástima que unas horas antes de que comenzara a gobernar se hubiese dado en la casa de la familia Lay lo que ya es conocido. ¿Acaso no es un método corrupto que deja mucho que decir y que presagia lo que está por venir? Imaginemos por un instante qué pasaría si lograsen el control de la Contraloría General de la República.