Política de apartheid de la ONU
El Estado, como concepto moderno, requiere estar revestido de ciertos elementos para deducir su existencia. De esa manera, el maestro Cesar Quintero señalaba que nos encontramos frente al mismo cuando exista un núcleo poblacional en un lugar determinado o territorio y con el interés de unirse para funcionar de forma organizada o soberana.
En el caso de la República de China (Taiwán) los elementos constitutivos del Estado son evidentes y marcados, máxime cuando desde su conformación han sido reconocidos por varios países, ejerciendo su función como tal y desplegando su gestión diplomática, consular, comercial, de cooperación y amistad en el mundo. Igualmente es innegable la vetusta identidad cultural, poblacional y territorial que tienen los taiwaneses; entonces ¿por qué la Organización de Naciones Unidas (ONU) se niega a ver esa realidad?
Resulta paradójico que a la fecha la República de China Taiwán le sea negada la condición de Estado independiente y soberano por parte de la ONU, máximo organización de la unidad mundial. La infamante resolución 2758 de 25 de octubre de 1971, por medio de la cual se restituye a la República Popular de China cómo única representante ante ese organismo y excluye de forma tajante a Taiwán de cualquiera participación, ha puesto coto a cualquiera aspiración de este país de formar parte de la comunidad de naciones haciendo a un lado el principio fundamental consagrado en el Art. 4 de la Carta Fundamental de la ONU. Este resabio inquisitorial impuesto hace más de 35 años riñe con los claros principios democráticos y mantiene atado en el pasado a la organización frente a una disputa entre dos Estados que tiene plenos derechos a participar de la misma manera que el resto de la comunidad mundial. Esta actitud discriminatoria y de apartheid política de Naciones Unidas en contra de una nación que ha dado muestras de democracia, libertad y desarrollo, contraría la política admisión de miembros que ha hecho la ONU de países, que, sin menospreciarlos, tienen menos representatividad a nivel mundial que Taiwán.
La mejor muestra de democracia y representatividad que puede dar la ONU es reconocer a Taiwán como nuevo miembro y darle los mismos derechos dados a otros países, incluyendo a China Popular. Caso contrario es dar al traste con los postulados de la ONU e ir en contra de la democracia internacional.