default

Politiquería en Privatización del IDAAN


La privatización del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) se ha convertido en un torneo pleno en demagogia y carente de substancia. Todos están en su contra para sacar provecho político a corto plazo y ninguno está interesado en garantizar que el país cuente a largo plazo con agua potable y con alcantarillados que prevengan enfermedades y no empeoren la contaminación ambiental.
Reaccionando al temor popular de que la producción de agua potable caiga bajo el control de empresas privadas con un posible aumento en las tarifas, casi todos los candidatos y precandidatos a cargos de elección popular, indistintamente del partido al que pertenecen, han buscado mejorar su atractivo electoral asumiendo una posición adversa a la privatización del IDAAN, sin proponer alternativas a cambio.
En algunos casos ellos han exigido que se revise el programa actual de privatización parcial para reevaluar la situación de la institución y determinar otras alternativas, posición que equivale a posponer la solución para el futuro; mientras que otros se oponen por considerar que el tratamiento, distribución y suministro del vital líquido no puede estar en manos privadas. Esta última posición es altamente demagógica y dogmática, porque ignora que el Estado no cuenta con la capacidad para realizar las inversiones requeridas para continuar prestando el servicio y que el crecimiento y necesidades de decenas de nuevas barriadas y urbanizaciones no está para mayor espera.
En vez de actuar como líderes de la opinión pública, nuestros candidatos están reaccionando acomodaticiamente a un clamor popular basado en premisas erradas y conocimientos limitados de la materia. En vez de nutrir las inseguridades y tribulaciones de la población deberían orientarla.
A pesar de que el objetivo de la institución desde su creación en 1961 ha sido desarrollar eficiente y eficazmente los servicios de agua potable y la disposición de aguas servidas a la mayor cantidad de habitantes del país, el IDAAN no ha podido alcanzarlo, más que nada por razones políticas y financieras.
La institución ha sufrido abusos y mala administración, sin tener en cuenta las consecuencias económicas de tal práctica. Hasta que ahora, llegado el momento de enfrentar importantes desafíos hacia el futuro, el Estado se ha visto obligado a mantener estrictos controles presupuestarios, lo cual imposibilita las inversiones millonarias necesarias para implementar los correctivos de eficiencia y expansión que le permitan cumplir con dicho objetivo en el nuevo milenio.
Al final, lo que se busca es el uso racional de los limitados recursos que contamos, incluyendo el agua. El abuso, robo y desperdicio, ya sea producto de negligencia estatal o de su incapacidad, no puede continuar. Si hay que subsidiar a los más necesitados, que no sea a costa de nuestros impuestos, los cuales también tienen que alcanzar para salud, educación y seguridad.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América