Por la renacionalización del Fondo Fiduciario
En carne propia el pueblo panameño ha comprobado que la privatización de las empresas públicas es un perjuicio contra las mayorías. De empresas públicas, con servicios relativamente baratos, cuyas ganancias entraban a las arcas del Estado para inversiones públicas, pasaron a ser propiedad de empresas extranjeras, con caros y malos servicios y cuyos beneficios van al bolsillo de unos pocos empresarios.
Ese fue el primer perjuicio. El segundo es el que se ha producido con los fondos provenientes de las privatizaciones, pues el Toro siempre dijo que ese Fondo Fiduciario se utilizaría para combatir la pobreza, pero ahora resulta que el mismo ha sido depositado en su mayoría en bancos fuera del país. Es decir, un grupo de banqueros extranjeros está haciendo plata con ellos.
El gobierno del PRD, al sacar subrepticiamente el Fondo Fiduciario del país, debilitó aún más nuestra economía, ya que de esta manera Panamá pierde el control del mismo, quedando retenido como garantía del pago de la deuda externa, tal como pasó en tiempos de Noriega con los fondos estatales depositados en Estados Unidos. Este ha sido un golpe más de los líderes del PRD contra el interés nacional.
Ahora bien, cabe preguntarse: ¿El gobierno arnulfista busca en verdad beneficiar a los pobres renacionalizando el Fondo Fiduciario?, ¿ o simplemente pretende cambiarlo a los bancos de sus propios amigos?
Los trabajadores panameños debemos exigir tanto la renacionalización de las empresas privatizadas, como del Fondo Fiduciario, que debe volver al Banco Nacional. En manos del Banco Nacional este fondo debe ser utilizado como préstamos blandos que estimulen al sector productivo nacional, única forma realista de combatir la pobreza.
Ese fue el primer perjuicio. El segundo es el que se ha producido con los fondos provenientes de las privatizaciones, pues el Toro siempre dijo que ese Fondo Fiduciario se utilizaría para combatir la pobreza, pero ahora resulta que el mismo ha sido depositado en su mayoría en bancos fuera del país. Es decir, un grupo de banqueros extranjeros está haciendo plata con ellos.
El gobierno del PRD, al sacar subrepticiamente el Fondo Fiduciario del país, debilitó aún más nuestra economía, ya que de esta manera Panamá pierde el control del mismo, quedando retenido como garantía del pago de la deuda externa, tal como pasó en tiempos de Noriega con los fondos estatales depositados en Estados Unidos. Este ha sido un golpe más de los líderes del PRD contra el interés nacional.
Ahora bien, cabe preguntarse: ¿El gobierno arnulfista busca en verdad beneficiar a los pobres renacionalizando el Fondo Fiduciario?, ¿ o simplemente pretende cambiarlo a los bancos de sus propios amigos?
Los trabajadores panameños debemos exigir tanto la renacionalización de las empresas privatizadas, como del Fondo Fiduciario, que debe volver al Banco Nacional. En manos del Banco Nacional este fondo debe ser utilizado como préstamos blandos que estimulen al sector productivo nacional, única forma realista de combatir la pobreza.