Por los vientos que soplan
A casi un año y medio de instalado el nuevo gobierno arnulfista y de un decepcionante "MI COMPROMISO CON EL PUEBLO ES EL CAMBIO". El país se encuentra dividido en dos grandes sectores; oficialismo 35.7% y oposición unida a independiente con un 64.3%.
Tenemos a la ejecutiva, que no escucha o que tal vez sus propios asesores no la quieren aconsejar adecuadamente, para que vea y escuche la realidad nacional.
De ser esto así, nuestra Presidenta podría perder autoridad y credibilidad, necesaria para conciliar y unificar la sociedad y restablecer el ambiente de concordia nacional conveniente y necesario para el desenvolvimiento de nuestro desarrollo social-económico y moral de nuestro pueblo, lo que ha debido ser función primordial de su gobierno.
El oficialismo y oposición se culpan los unos con los otros, por la privatización de las más importantes empresas de los servicios públicos, y que a su vez estas han sido ilegales, puesto que tenían que haber hecho enmiendas a la constitución y para que esas encomiendas fueran legales, tenían que ser sometidas a un plebiscito, con esto el pueblo hubiera tenido su participación ciudadana, qué es muy importante a la hora de tomar decisiones nacionales que serían de beneficios para todos.
El aspecto socioeconómico ha sido afectado con un leve ritmo de crecimiento, que no es posible precisar, por los diversos factores, tanto internos como externos. El país experimenta una verdadera ola de despidos, motivados principalmente por la inestabilidad laboral, tanto en el sector público como el privado. Que indudablemente registrará un aumento en los índices de delincuencia, desintegración familiar, violencia doméstica, prostitución, alcoholismo, drogadicción y suicidio. Toda esta situación creciente de desempleo y de pobreza que ha prevalecido y aumentado en este año y medio transcurriendo y que ahora, habida cuenta de esta situación de incertidumbre, aumentará para los sectores de niveles más bajos de la población lo que hace suponer que las reacciones sociales de disconformidad aumentarán, si nuestra Presidenta y su equipo de trabajo hacen caso omiso.
Por otra parte, la oposición esta obligada a reflexionar y analizar el futuro inmediato y mediato de nuestro país y sobre las condiciones precarias en que se encuentra nuestra población especialmente de los sectores marginados de la urbe, como del campo. Y es que el país necesita la ejecución de un plan nacional de desarrollo, apartado de los modelos económicos internacionales. Pero no qué empresarios, discutan los problemas del pobre puesto que ellos no conocen de pobreza y nunca los entenderán.
Si bien es cierto, las privatizaciones de los servicios públicos hizo que aumentará el desempleo existente, al igual que también privará a muchas comunidades pobres y apartadas de estos servicios esenciales para la vida humana. Debido a una costosa tarifa que sólo puede tenerla un país del primer mundo. Y que como castigo no las impusieron con salarios de tercer mundo.
Es cierto que el capital privado se invierte con fines de rentabilidad, también es cierto que ese capital tiene una fuga hacia el exterior. En este aspecto, el gobierno se esta alejando y no esta cumpliendo con su promesa electoral de revisar, cada uno de los contratos. Y esta abdicando su obligada actuación social en beneficios del mayor número de los habitantes de este país como lo establece la constitución.
Nuestra señora presidenta, al igual que los señores legisladores deben llamar a una concertación y a una unidad nacional, para procurar que el pueblo sea el que se beneficie.
La población ya esta cansada de tantos estudios y comisiones. Lo que se requiere son acciones y no excusas. Tanto los ministros como legisladores, deberían alejarse de sus agendas particulares y no hacer tempranamente campañas electorales. Dan, al ver claramente que actúan para beneficios muy propios. Deben recordar, que ellos se deben solo al pueblo que fue quién los escogió. Por lo tanto este pueblo espera que el gobierno haga el trabajo que le corresponde.
Todos están llamados a resolver los problemas sociales, económicos, culturales y morales que estamos confrontando. El pueblo que es el gran soberano debe tener el respeto y la justicia social, de aquellos grandes hombres que el mismo escoge para que hagan buenas leyes y acciones perdurables para beneficio de todos.
Tenemos a la ejecutiva, que no escucha o que tal vez sus propios asesores no la quieren aconsejar adecuadamente, para que vea y escuche la realidad nacional.
De ser esto así, nuestra Presidenta podría perder autoridad y credibilidad, necesaria para conciliar y unificar la sociedad y restablecer el ambiente de concordia nacional conveniente y necesario para el desenvolvimiento de nuestro desarrollo social-económico y moral de nuestro pueblo, lo que ha debido ser función primordial de su gobierno.
El oficialismo y oposición se culpan los unos con los otros, por la privatización de las más importantes empresas de los servicios públicos, y que a su vez estas han sido ilegales, puesto que tenían que haber hecho enmiendas a la constitución y para que esas encomiendas fueran legales, tenían que ser sometidas a un plebiscito, con esto el pueblo hubiera tenido su participación ciudadana, qué es muy importante a la hora de tomar decisiones nacionales que serían de beneficios para todos.
El aspecto socioeconómico ha sido afectado con un leve ritmo de crecimiento, que no es posible precisar, por los diversos factores, tanto internos como externos. El país experimenta una verdadera ola de despidos, motivados principalmente por la inestabilidad laboral, tanto en el sector público como el privado. Que indudablemente registrará un aumento en los índices de delincuencia, desintegración familiar, violencia doméstica, prostitución, alcoholismo, drogadicción y suicidio. Toda esta situación creciente de desempleo y de pobreza que ha prevalecido y aumentado en este año y medio transcurriendo y que ahora, habida cuenta de esta situación de incertidumbre, aumentará para los sectores de niveles más bajos de la población lo que hace suponer que las reacciones sociales de disconformidad aumentarán, si nuestra Presidenta y su equipo de trabajo hacen caso omiso.
Por otra parte, la oposición esta obligada a reflexionar y analizar el futuro inmediato y mediato de nuestro país y sobre las condiciones precarias en que se encuentra nuestra población especialmente de los sectores marginados de la urbe, como del campo. Y es que el país necesita la ejecución de un plan nacional de desarrollo, apartado de los modelos económicos internacionales. Pero no qué empresarios, discutan los problemas del pobre puesto que ellos no conocen de pobreza y nunca los entenderán.
Si bien es cierto, las privatizaciones de los servicios públicos hizo que aumentará el desempleo existente, al igual que también privará a muchas comunidades pobres y apartadas de estos servicios esenciales para la vida humana. Debido a una costosa tarifa que sólo puede tenerla un país del primer mundo. Y que como castigo no las impusieron con salarios de tercer mundo.
Es cierto que el capital privado se invierte con fines de rentabilidad, también es cierto que ese capital tiene una fuga hacia el exterior. En este aspecto, el gobierno se esta alejando y no esta cumpliendo con su promesa electoral de revisar, cada uno de los contratos. Y esta abdicando su obligada actuación social en beneficios del mayor número de los habitantes de este país como lo establece la constitución.
Nuestra señora presidenta, al igual que los señores legisladores deben llamar a una concertación y a una unidad nacional, para procurar que el pueblo sea el que se beneficie.
La población ya esta cansada de tantos estudios y comisiones. Lo que se requiere son acciones y no excusas. Tanto los ministros como legisladores, deberían alejarse de sus agendas particulares y no hacer tempranamente campañas electorales. Dan, al ver claramente que actúan para beneficios muy propios. Deben recordar, que ellos se deben solo al pueblo que fue quién los escogió. Por lo tanto este pueblo espera que el gobierno haga el trabajo que le corresponde.
Todos están llamados a resolver los problemas sociales, económicos, culturales y morales que estamos confrontando. El pueblo que es el gran soberano debe tener el respeto y la justicia social, de aquellos grandes hombres que el mismo escoge para que hagan buenas leyes y acciones perdurables para beneficio de todos.