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¿Por qué el PRD no apoyó la indemnización de los empleados canaleros?


Reza el proverbio, "no hagas leña del árbol caído", sin embargo, no existe otra forma de buscar madera y nos vemos obligados a llamar con nombre propio a los artífices del Tratado Torrijos-Carter, los mismos del PRD.
Al escribir estas líneas, miramos el calendario y vemos con melancolía, tristeza y gran frustración un futuro incierto, porque luego de 18 años una cantidad considerable de panameños pierden sus puestos de trabajo en el área canalera, con la categoría de temporal y sin indemnización, a pesar de haber tenido un gobierno PRD, autores del Tratado, quienes pudieron exigir en su momento, un final decoroso para los miles de empleados panameños que hoy engrosan las filas de desempleados en Panamá.
Todos los trabajadores del área canalera, Comisión del Canal y bases militares, que lograron una plaza de trabajo, gracias a su preparaciones técnicas y condición bilingüe, después del año 1979 fueron catalogados como empleados temporales hasta la fecha de hoy, lo que contrasta con las leyes panameñas en cuanto al derecho a la permanencia luego de desempeñar una posición por un tiempo estipulado. Y todo esto fue negociado por ciudadanos panameños, "nacionalistas", que no objetaron un mejor status para sus conciudadanos. Increíble, pero cierto. El derecho a la permanencia fue borrado con la complicidad de los negociadores panameños, miembros del PRD. Si inferimos los motivos y resultados de esta aceptación por parte de nuestros negociadores, tenemos que dudar ya que la historia de los diferentes tratados entre nuestro país y los Estados Unidos conllevan oscuridad y desaciertos con poca o sin ninguna explicación coherente, como es el caso al cual nos referimos específicamente el status temporal, sin indemnización.
En declaraciones recientes a los medios de comunicación, el canciller Ritter manifestó que hay situaciones de fácil previsión en un tratado, y nos preguntamos, ¿acaso una indemnización al finalizar operaciones no fue de fácil previsión para los negociadores? Los empleados que perdemos el empleo salimos con un diploma o certificado de agradecimiento bajo el brazo, dos cartas de recomendación, una en inglés y otra en nuestra lengua vernacular en una carpeta, además llevamos el cheque de la última quincena en el bolsillo y lo más grande es la frustración interna de cada panameño porque al cruzar el Puente de Las Américas no vamos a encontrar un trabajo digno al día siguiente. Tenemos que resaltar que al discutir la indemnización en las negociaciones de los Tratados la luz se fue, o nunca se negoció. Tanto las leyes panameñas como las estadounidenses contemplan este tipo de remuneración, pero los Bunau-Varilla modernos obviaron el punto. ¿Acaso una indemnización a los empleados canaleros no le favorece al gobierno, por sus impuestos, y a la empresa privada y en general a la economía panameña?
La mano de obra calificada que hoy masivamente pierde su empleo en forma humillante, se convierte en un récord para Guinnes y además dejaremos de aportar millones a la economía panameña directa e indirectamente si contamos a los contratistas y sub-contratistas.
Otro aspecto de lamentar, se refiere al caso de los empleados canaleros que pagamos seguro social y sin embargo no cobramos decimotercer mes. Bien podemos recordar que esto es una conquista ganada del trabajador, y sin embargo, se ha desconocido este derecho. Y como lo diría cualquier conocedor de los derechos laborales, el desconocimiento de la norma no es excusa para su cumplimiento. ¿O es que no hubo abogados en las negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter?
Hace cuestión de aproximadamente 8 meses, nos llamaron a los empleados de nuestra sección y la pregunta que nos formuló un militar de alto rango tenía que ver con nuestras apreciaciones sobre el cese de labores y las diferentes respuestas fueron "no sé", "me estoy preparando", y otras que mostraban ansiedad y frustración, la nuestra fue así: "consideramos que el anuncio del cierre de las bases, en cuanto a lo laboral, se asemeja al anuncio de cáncer de un miembro de la familia en el cual después de meses de vivir el sufrimiento del pariente enfermo, aseguramos estar preparados y resignados, pero al momento de conocer sobre el deceso del pariente, irrumpimos en llanto y lo sentimos así porque vamos a quedar sin trabajo y sin indemnización".
Este es el cuadro triste y patético que presentamos cientos de panameños, huérfanos, sin apoyo del gobierno saliente y gestor de los tratados en mención. Sólo nos queda elevar nuestra plegaria a Dios para que ponga luz en los hombres y mujeres que tengan que negociar, en el futuro, nuestros derechos inalienables.

101 años de Panamá América

 
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