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¿Por qué se fusionan los partidos políticos?


Seguramente en las ciencias políticas encontrará gran cantidad de argumentos que expliquen la interrogante del título, pero en el marco de la política criolla la misma tiene dos explicaciones que perfectamente se enmarcan en dos vertientes: Una, de corte sociológica; y la otra, fundamentada en los intereses económicos y personales de núcleos familiares que históricamente desde la constitución de la República han desarrollado la tesis de que los partidos políticos son herramienta que deben servir a los intereses del clan familiar -Lea la novela del recordado escritor y periodista Fito Aguilera Jr.-
La vertiente sociológica tiene su origen en lo que se llaman las corrientes de pensamiento o doctrinales; es decir, los miembros se fraccionan en grupos en tanto se constituyan corrientes de pensamiento dentro del colectivo. Esta práctica tiene sus ventajas porque desarrolla la creatividad y el talento entre los afiliados, generando autocrítica en el rumbo ideológico del partido; sin embargo, requiere de un grado de dosificación, de lo contrario, genera fracturas insalvables y sus resultados catastróficos y desventajosos (esa experiencia la han vivido partidos de derecha y de izquierda).
La vertiente de los intereses económicos y personales, es la herencia ominosa que heredamos de la colonia y de la Gran Colombia; fundamentalmente, es la causa de nuestro subdesarrollo político y social, de la falta de identidad nacional y de la imperfección del Estado panameño. Esta práctica, ya es conocida en Panamá; desde sus fincas de retiro y en franca armonía familiar acuerdan el rumbo del colectivo político, y si el mismo no lo controlan, intentan su disolución para la edificación de uno nuevo en el que ninguna variable escape a su control. Nuestros abuelos y padres nos fueron enseñando que allí estaba el mal del país, que la patria requería de nuevos políticos con formación pero, sobre todo, con un alto espíritu de compromiso con la nación y con los panameños. Desafortunadamente, cuando todo parecía que el nuevo siglo XXI y el nuevo milenio debería abrir pasó a este sueño de nuestros antecesores, emerge de lo más siniestro de la historia política los "proyectos neanderthal", denominados "Fusiones de partidos".
Cuando un ciudadano se inscribe en un partido político es porque está convencido de su plataforma ideológica; es porque siente que su corriente de pensamiento y su trayectoria política se puede amalgamar con el colectivo; es decir, es una decisión personal que no puede ser reemplazada por maniobra de unos cuantos que con artificios legales y relaciones personales con el Tribunal Electoral hacen uso de las estructuras del partido para consolidar la vertiente de los interese económicos y personales.
La teoría de la fusión de partidos políticos se ha vendido en nuestra política vernácula, como la alternativa de los partidos chicos ante los grandes colectivos y la forma de maximizar los costos de la campaña electoral, dos argumentos vacíos de doctrina y sin ideología más allá que alcanzar el poder por el poder. Parecen olvidar que un electricista de los Astilleros de Varsovia con el sindicato Solidarnoc alcanzara el poder de uno de los países mas desarrollista del antiguo campo socialista (Polonia); también que un dirigente político de extracción humilde y con un partido pequeño llega a la presidencia de una de las naciones más importante en el nuevo orden económico mundial (Brasil).
En el fondo, la teoría de la fusión es una alianza estratégica que debe permitir la catapulta política de algún miembro del clan familiar, independientemente de la opinión y trayectoria de los militantes del colectivo.
¡La Patria somos todos y todos tenemos el sagrado deber en el colectivo en que nos agitemos de impedir proyectos que atenten contra la inteligencia, capacidad y decisión humana!
(feconomica@hotmail.com)



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