default

Primer Grito de la nacionalidad


En años anteriores hemos destacado del Primer Grito de Independencia de La Villa de Los Santos del 10 de noviembre de 1821, sus profundas raíces populares interioranas, en contraste con el movimiento que gestó la separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903, que fue una iniciativa estrictamente citadina originada en la clase alta y burguesía istmeña. En ambos casos, se trata de eventos liberadores respecto a una situación que se consideró insostenible para los criollos. Y en los dos subyacen el anhelo por lograr reivindicaciones económicas, sociales y políticas largamente contenidas, en especial, al centralismo español y colombiano, respectivamente.
¿Por qué surge el Primer Grito en el interior y no en la capital? Quizás fue cuestión de tiempo. Eso se hubiera dado de cualquier modo en otras partes del Istmo. Las condiciones estaban dadas para que ello tuviera lugar de un momento a otro. En Los Santos, sin embargo, un chispazo repentino, mezclado con una coincidencia de intereses e ideas entre los alzados de1821 y las autoridades locales, incluso de nacionales peninsulares, quienes vistos los últimos ante el dilema de escoger entre la lealtad a la Metrópoli o al llamado de sus raíces locales, prefirieron adherirse a ese llamado, en vez de reprimirla, fue lo que hizo posible el Grito y el estupendo manifiesto que salió de él. Obviamente, la conciencia de la gesta emprendida por Simón Bolívar por el mismo propósito, fue fundamental para tan trascendental paso.
No perdamos de perspectiva tampoco el grado de riesgo. La Villa era una pequeña aldea; y quienes gestaron el Grito arriesgaron la vida, sin contar con el respaldo de una potencia extranjera; esto sin demeritar el movimiento del 3 de noviembre. Se trata únicamente de destacar la ausencia de una ventaja que sí se tuvo respecto al último.
Además, de no haber podido sumar a su causa a la pequeña guarnición del lugar, la iniciativa no habría durado sino horas.
Fuera de eso, y aun incorporando a las autoridades locales, civiles y militares, de haber reaccionado en forma distinta el Gobierno Central radicado en la capital, habría bastado al último un pequeño batallón enviado por mar, para aplastarlos y mandar a sus promotores a la horca. Se trató, pues, de una iniciativa más que valiente, temeraria, que merece la admiración y gratitud de todos los panameños. Esa fue acaso la primera y más clara manifestación de la nacionalidad que haya registrado nuestra historia.
Los masones panameños estamos celebrando con mucho regocijo el Primer Centenario de nuestra República, continuaremos trabajando incansablemente apoyándonos siempre en el ejemplo y legado de quienes pertenecieron a nuestra augusta Orden, próceres que silenciosamente forjaron la nueva nación, velando para que la democracia y la libertad prevalezcan como legado a las futuras generaciones, y exaltando siempre las virtudes y valores morales por el engrandecimiento de una sociedad única en este mundo, el glorioso pueblo panameño.
¡Felicidades Panamá!
1944. El PNF se convierte en el Partido Unión Nacional de Mujeres yl se establecen escuelas de ciudadanía y centros populares de cultura en diversos barrios, para capacitar a las mujeres sobre el ejercicio de su derecho al voto.
1944. Sara Sotillo, educadora consagrada, política, dirigente magisterial y feminista, funda el Magisterio Panameño Unido, del cual fue su presidenta y asesora. También fundó el Frente Patriótico de la Juventud. En 1948 inició y dirigió la primera campaña de alfabetización para adultos.
1945. Mediante decreto que reglamentó las elecciones a la Asamblea Constituyente se le otorgó el sufragio a las mujeres. Esther Neira de Calvo y Gumercinda Páez son electas como las primeras diputadas para el período 1945-1948; Gumercinda incluso fue Vicepresidenta de la Asamblea Constituyente.
1946. Las mujeres acceden plenamente al voto, cuando entra en vigencia la nueva Constitución de la República, que también le otorga otros derechos ciudadanos. Ese año Marta Matamoros (modista y sindicalista) participa en la elaboración del Código de Trabajo.
1947. Enriqueta R. Morales, educadora y enfermera, fue designada Secretaria (Viceministra) del Ministerio de Previsión Social, Trabajo y Salud Pública, cargo del que renunció en 1950.
1948. Felicia Santizo, insigne educadora, se postula como candidata independiente a la primera Vicepresidencia de la República.
1951. Marta Matamoros es electa Secretaria General de la Federación Sindical de Trabajadores para el período 1951-1952, primera mujer en ocupar este cargo. Lideró una huelga que le costó pasar 99 días inconmutables en la Cárcel Modelo.
1952. Elida Campodónico de Crespo se convirtió en la primera mujer embajadora en América Latina, al ocupar la calidad de Embajadora de Panamá en México.
1954. Otilia Arosemena de Tejeira es la primera mujer electa Decana de la Facultad de Filosofía, Letras y Educación de la Universidad de Panamá, y fue la primera panameña elegida por seis años como miembra del Consejo Directivo de la UNESCO en 1962, organismo en el que participó en diferentes niveles por más de veinte años; y fue presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA de 1972 a 1974.
1960. Georgina Jiménez de López (educadora, feminista y escritora) fue electa Decana de la Facultad de Administración Pública y Comercio de la Universidad de Panamá, resultando reelegida en varias ocasiones. Ese año, Thelma King Harrison (abogada, periodista, diplomática y política) es electa Diputada de Colón, representando a la Coalición Patriótica Nacional para el período 1960-1964.
1967. Otilia Arosemena de Tejeira, educadora y defensora de los derechos humanos y de la mujer, es electa “Mujer de las Américas”.
1980. Reina Torres de Araúz, historiadora y antropóloga, ocupó el cargo de Presidenta del Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO.
1981. Panamá suscribe y ratifica la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
1984. Carmen Miró Gandásegui, economista, demógrafo e investigadora, se postula candidata a la 2da. Vicepresidencia de la República por la Alianza Frente Pueblo Unido.
1991. Giovanna Bennedetti, abogada, escritora, escultora y documentalista histórica, ganadora varias veces del Premio Miró, recibe en La Habana, Cuba, el Premio Internacional de Periodismo.
1994. Marisín Villalaz de Arias, médica, es postulada a la Vicepresidencia de la República por el Partido Solidaridad, en tanto que Julia Suira, sindicalista, es postulada también a la Vicepresidencia por el Partido Panameñista Doctrinario. Ese mismo año, Dora Boyd de Pérez Balladares, abogada, se convierte en Primera Dama de la República, cargo que desempeñó exitosamente, ganando la admiración y el reconocimiento del pueblo panameño por su dedicación a las clases más necesitadas; en tanto que la Legisladora Balbina Herrera es elegida como la primera mujer Presidenta de la Asamblea Legislativa.
1995. Alma Montenegro de Fletcher, educadora y abogada, es designada Procuradora de la Administración para un período de 10 años.
1999. Por primera vez en la historia panameña, una mujer es elegida por el voto popular como Presidenta de la República, siendo ella Mireya Moscoso Rodríguez. Igualmente, son electas 7 mujeres como legisladoras para el período 1999-2004, siendo ellas: Balbina Herrera (reelecta), Gloria Young (reelecta), Olivia de Pomares (reelecta), Haydée Milanes de Lay (reelecta), Susana Richa de Torrijos, Teresita Yanis de Arias y Olgalina de Quijada.
2001. Muere a los 89 años, Dora Pérez de Zárate, educadora, escritora, poetisa y folclorista, ganadora varias veces del premio Ricardo Miró. Dedicó 63 años de su vida a la docencia y al retirarse, siguió trabajando en la defensa del folclore y de la cultura popular panameña, dejando 72 obras a la literatura nacional.
La apretada síntesis sobre los aspectos más importantes del quehacer femenino en nuestros primeros 100 años de vida republicana de relieve la trascendente participación de las mujeres en el desarrollo social, político y económico del país. Pero también permite hacer un balance respecto a los desafíos que aún tenemos por delante para superar las barreras de los prejuicios y las discriminaciones que subsisten contra las mujeres panameñas, siendo necesario elaborar estrategias y desarrollar conciencia social sobre la importancia de la participación equitativa del género femenino en todas las instancias de la vida nacional como elemento clave para la consolidación de la democracia.
Por eso, en este primer centenario, las mujeres panameñas honramos a la Patria, dispuestas a seguir brindando nuestras capacidades, conocimientos y sabiduría para construir esa nación que queremos y que en el próximo centenario se reconozcan se reconozcan plenamente nuestros aportes y se escuchen nuestras voces. ¡VIVA PANAMA, HOY Y SIEMPRE!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América