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Prohibida la inmoralidad


Leyendo en días pasado un diario de la localidad, nos encontramos con el escrito de Transparencia Internacional (T.I.) titulado "Regalos Inaceptables". Su lectura nos animó y nos hizo pensar que por los tiempos que vivimos sería propicia la ocasión para darle a conocer,sobre todo a nuestros jóvenes, ejemplos de honradez de varios familiares con los cuales tuvimos el privilegio de convivir. Esperando que para el bien, prosperidad y desarrollo del país haya entre nosotros o nazcan más adelante seres como ellos, que contrario a lo que ocurre hoy, sean considerados cuando se trata de nombramientos en posiciones gubernamentales de manejo, que hoy parecen imposibles de ejercer con rectitud y honestidad.
Nos referimos primero a don Isaac Fernández Vieto, bisabuelo materno, penonomeño, afincado con su familia en Colón por muchos años, donde ocupó entre otros, cargos como Recaudador de Impuestos y Director de Correos, en tiempos en que no habiendo contabilidad ni controles de ningún tipo, un pícaro cualquiera podía hacerse millonario en poco tiempo. Siendo un niño, recuerdo se devolvían, pasadas las fiestas, todos los obsequios de que era objeto por el comercio, sobre todo, con motivo de las Navidades. El venerable anciano murió en Penonomé, dejándole a su numerosa descendencia, como única herencia, un apellido inmaculado.
Seguimos con el doctor Juan Vásquez García, Convencional de la República en 1904. Siendo Magistrado de la Corte Suprema de Justicia fue objeto de intento de soborno por familiares acaudalados de un sindicado de homicidio. Una prima noche, pasando el Magistrado por la plaza de Catedral, al oír que era llamado se acercó a un automóvil de donde le entregaron un cheque en blanco. Al considerarse insultado devolvió violentamente el mismo, al tiempo que decía "no tiene ni tendrá nunca la familia (A.F.) suficiente dinero para comprar al Dr. Vásquez".
El tercer ejemplo de honradez me fue relatado de vida voz por mi padre, Práxedes P. Vásquez, que en la década del 40, ocupó todas las posiciones más importantes de la provincia de Colón. Me contaba que siendo Administrador de Rentas Internas, con motivo de su cumpleaños, fue obsequiado con una joya de gran valor por un comerciante español (V.L.), muy conocido en la ciudad, la cual devolvió en el acto. Siendo Alcalde del distrito tampoco aceptó firmar contrato, por medio del cual recibiría jugosos dividendos mensuales de las recién llegadas máquinas tragamonedas, por considerarlo una inmoralidad. Fue el único Gobernador de provincia que renunció cuando se dio el golpe de Estado al Dr. Arnulfo Arias en 1940, siendo muy pocos los funcionarios importantes que siguieron su ejemplo.
En el seno del hogar siempre oí decir que el atraco a los bienes públicos y la inmoralidad ocurren en nuestro medio desde mucho antes de nuestra separación de Colombia. Teniendo en cuenta los anteriores ejemplos de rectitud y honradez, creemos que la adopción de un derecho ejecutivo que efectivamente regule la materia de regalos a los funcionarios públicos (como dice el artículo) fracasará si la materia prima humana puesta a prueba no reúne, como en efecto sucede, las condiciones de seriedad, moralidad y honradez que debe tener todo individuo, sobre todo, si es funcionario público.
Me ha sido difícil decidirme a escribir las presentes líneas por tratarse de protagonistas familiares, pero por los hechos de corrupción generalizada, creo que ha sido conveniente hacerlo.

101 años de Panamá América

 
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