Promesas vacías
Cero corrupción ha pasado a ser promesa vacía, promesa hueca, ávida de cumplimiento. Cero corrupción, sociedades de escritorio, empresas de cajón, muchas de ellas sólo notariadas sin siquiera inscribirlas en la Sección Mercantil del Registro Público, otras con actividades distintas al sector construcción, otras sin Registro Comercial; en fin, sociedades de reciente creación y sin domicilio real. Obviamente que la excusa es que eso se dio por la "urgencia" de cambiar la fibra de vidrio con contrataciones directas sin licitación (Arnulfo Barroso W., Panamá América 13/05/08). Brillante. Al mismo tiempo que se da a conocer esta espantosa noticia, se convoca a los medios con bombos y platillos al anuncio de la solución al caos del transporte público: Transmóvil.
Para los genios mediáticos, una noticia apagaría a la otra, políticamente negativa, en época electoral. No obstante, este pueblo no es idiota y se ha dado cuenta que los diarios ahora amanecen preñados de la publicidad estatal del Transmóvil y que televisoras afectas al partido gobernante en el tema educación transmiten el "pleque-pleque" o "rofeo" de una desequilibrada madre de familia con la directora de una escuela como algo singularmente importante. Toda esa tragicomedia sin siquiera mencionar el espantoso atraco con la remoción de la fibra de vidrio y las empresas de cajón.
Gente pensante se pregunta por las decenas de millones que se mencionan, si también es una tramoya lo del transmóvil. Muchos quisieran eso: medios de comunicación genuflexos y dispuesto a callar como en los mejores tiempos del noriegato; sin embargo, con valientes periodistas y a los periódicos que se ha atrevido a publicarlo todo, gracias a Dios aún tenemos medios que "juegan un importante papel en el desarrollo social y democrático". Falta el tratamiento que le dará el Ministerio Público a todos aquellos que robaron a nuestros niños; falta esperar el pronunciamiento oficial del Gobierno. Amanecerá y veremos.