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Propósito aventurado


Con el ánimo exclusivo de analizar objetivamente algunas aseveraciones vertidas durante el programa Diálogo del pasado domingo -asunto que dirige con gran tino la periodista Luz María Noli desde hace ya buen tiempo- me referiré a los comentarios que en su momento hicieran, tanto el doctor Marcel Salamín a título personal, como el ingeniero Octavio Vallarino y el oftalmólogo Ernesto Calvo a nombre de la Fundación Pro Futuro de Panamá.
Apoyo el derecho que le asiste a cualquier panameño de expresar públicamente su posición respecto a un tema dado. Por tal motivo, y a pesar de que difiero diametralmente con los medios que pretende emplear dicho organismo para lograr su meta a corto plazo, celebro que sus integrantes hayan llevado a cabo la exposición antes mencionada por las consideraciones que a continuación intentaré plasmar en esta breve reflexión.
Para comenzar, los miembros del citado grupo debieran percatarse que la esencia motora de sus ideas -el retorno de tropas norteamericanas a suelo istmeño- trastoca el orden constitucional panameño, pues el artículo 305 de nuestra Carta Magna abolió la estructura militar y el Tratado de Neutralidad Permanente prohíbe -tajantemente- la presencia castrense extranjera en cualquier punto de nuestro país. Afirmar, además, que la mayoría de los gremios empresariales están a favor de esta propuesta es asunto delicado, habida cuenta que dicha aseveración sugiere, tanto un gran desconocimiento por parte de los involucrados sobre lo que priva en materia legal respecto al tema, como el modo de vida que practicó la soldadesca rasa estadounidense durante su larga presencia en la República de Panamá.
El empeño norteamericano de llevar a cabo operaciones ajenas a los propósitos originales - tal y como lo manifestara el doctor Marcel Salamín durante el programa de marras- contribuyó, entre otras cosas, al fracaso del Centro Multilateral Antidrogas que se pretendía establecer en Howard, Rodman, Kobee e isla Galeta. Además, la restitución de economatos y todo tipo de privilegios para las tropas que se acantonarían en los sitios arriba expuestos - junto a la dispensa del pago de renta sobre los bienes a utilizar - dejaba poco espacio para que los supuestos beneficios comerciales que generaría su presencia permearan, día a día, dentro de la economía istmeña.
Asumir que el retorno del ejército norteamericano a Panamá creará un clima de seguridad es una afirmación subjetiva y peligrosa. La permanente incursión de la Casa Blanca en cuestiones muy volátiles como el problema colombiano, el incondicional apoyo a Israel en detrimento de la causa palestina y la postura bélica asumida contra Irak y otros países del mundo árabe, pudieran originar repercusiones en el Canal, similares a los deplorables actos terroristas de Washington y Nueva York. La hipótesis sobre la confianza que produciría esta tutela -que según los representantes del grupo en referencia es indispensable para atraer extranjeros a nuestro país- no es consecuente con el comportamiento de dicho rubro, pues desde el 24 de junio de 1987 la ley 9 - dictamen que otorga exenciones a jubilados, pensionados y rentistas retirados del mundo entero - no ha rendido los frutos esperados, a pesar de haber sido sancionada mientras existía absoluta presencia militar estadounidense en suelo panameño.
Vuelvo a manifestar mi total respeto a ese derecho que tenemos todos de formular lo que creemos más conveniente para nuestro país y su gente. Lo que no puedo avalar es que, bajo el pretexto de bonanzas inmateriales y seguridades sin fundamento, juguemos con el futuro y la esperanza de un pueblo que optó, hace ya buen tiempo, a ser mejores por voluntad propia.
A manera de conclusión, estaría dispuesto a interponer mis mejores oficios para así colaborar con la Fundación Pro Futuro de Panamá, siempre y cuando su verdadera meta no fuera otra que concluir nuestro proyecto de nación y emular, con trabajo y esmero, las virtudes que han forjado con empeño otros estados de la Tierra.
Pero es algo muy distinto los piropos entre iguales en especial si se dicen con fines matrimoniales.
No me gusta que la dama decida si algo le ofende y me mande a la chirola como Gloria Young pretende.
Imáginate si digo: "la gloria quiero alcanzar" , Gloria se siente aludida y me manda a encarcelar.
Y ojalá que Gloria explique pues encuentro preocupante si el efecto es retroactivo o es sólo de aquí pa"lante. Hubo muchas muchachitas que de joven piropié ¿hoy pueden ponerme preso cuando la gana les dé?
¿Y qué pasa si Bush cree que Yeya lo acosó reclamándole furiosa que el ojo no le guiñó? (Le ruego a Dios que Bush no se ponga en ese plan y nos agarre a bombazos como a Irak o Afganistán.)
¿Qué será de Yeyanews y la gente que los lee si ahora por ley se prohíbe que a Yeya se piropee?
Tú, Gloria, no te preocupes, te puedes tranquilizar; no se me ocurre un piropo que te pudiera lanzar. Pensé en algún atributo que te pudiera endosar pero por mucho que quise no lo pude ni inventar".

101 años de Panamá América

 
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