Puestos públicos a la carrera
D urante tres días los diputados de la Asamblea Nacional pretenden analizar los expedientes de unos 28 mil funcionarios. ¿A qué se debe el singular apuro de los diputados? Informaciones oficiales afirman que estos servidores públicos fueron incorporados a la carrera administrativa en los dos últimos años del pasado gobierno. Por supuesto que la revisión de los casos se justifica en estos momentos, dada la bochornosa práctica del clientelismo político practicado a través de la historia política nacional, una costumbre de todos los políticos en el poder, empeñados en llenar los cargos disponibles en el Estado con personal afines a sus intereses personales o partidistas.
Lo lamentable de este grave problema, es que las “correcciones” que planean hacerle en la Asamblea a la normativa que regula el actual sistema de reclutamiento humano en el sector público, no pareciera ser el móvil real que anima a los que han propuesto la polémica reforma. Por el contrario, muchos sectores advierten que lo que se busca es mantener abierto los espacios laborales para satisfacer el insaciable apetito del habitual clientelismo político, esta vez del nuevo gobierno.
De allí que la reforma legislativa que afecte al servidor público, si la misma no se da mediante una profunda discusión sobre los problemas de marginación del personal estatal, estaría condenada a repetir irremediablemente los vicios del sistema, debido al atraso profesional y educativo del personal, la exclusión de las mayorías en la instancias de mando y toma de decisiones, además del vergonzoso abandono del entorno material en que se desenvuelven. Problemas que ni siquiera los dirigentes de FENASEP expresan interés en atender debido a las estrechas exigencias gremiales de sus federaciones. Para un verdadero cambio, el dilema real de los servidores público es calidad de servicio. Lo demás son espacios vacíos.