Punto de Vista ¿Volver a la Ley del Talión para reprimir la criminalidad?
La criminalidad en Panamá ha mostrado un aumento progresivo con la creciente participación de los menores en los hechos delictivos. Creemos que la solución no está en la instauración de la pena de muerte ni en el incremento de la pena carcelaria a cadena perpetua, sino en implantar un plan integral preventivo en donde cada cartera de gobierno ejecute las medidas pertinentes. La criminalidad es de origen multifactorial en donde intervienen una serie de elementos de orden social, económico, cultural y de seguridad. Nos preguntamos en este pequeño país ¿Por qué existe tanta criminalidad? Vemos con creciente preocupación el aumento del narcotráfico y las bandas en el país los cuales introdujeron nuevas formas de criminalidad como las ejecuciones y los secuestros. Pero no solo esta situación nos preocupa, sino que el panameño se ha convertido en un ser intolerante capaz de generar violencia inmediata. La calidad de vida de los panameños se ha perdido entre los problemas del desempleo, de alimentación, de salud, de educación, de vivienda y ahora de mucha inseguridad, por lo que en la actualidad ha incorporado el renglón de seguridad en sus gastos del hogar. En diferentes países se ha instaurado la pena de muerte y el incremento sensible de las penas, pero se ha demostrado que han fracasado. Nuestras estadísticas muestran una gran participación de menores en los hechos delictivos, lo que nos preocupa de gran manera porque este sector de la población representa el futuro del país. Queremos prevenir su participación en la actividad criminal, queremos corregirlos y guiarlos hacia una vida productiva o queremos destinarlos a la pena de muerte y su condena de por vida en los centros carcelarios? Es cierto que debemos combinar la prevención con el castigo de acuerdo al panorama social que se nos presenta en la actualidad además de poseer una policía que labore con eficiencia y con el apoyo de una tecnología que se adecúe a la realidad buscando los nichos en donde se genera la violencia en el país y que se acompañe de un sistema judicial moderno que incluya las nuevas tecnologías de información y comunicación, garantista y eficaz.
Ciertamente que lograr una mejor distribución del ingreso, mayor empleo, educación, aumento salarial, mejorar la calidad de vida de los panameños y mejorar el nivel de vida constituyen acciones preventivas, pero estas medidas son a largo plazo. He escuchado del Sr. Presidente de la República, Lic. Ricardo Martinelli, mejorar los recintos carcelarios y crear los mecanismos para la formación laboral de los reclusos para que puedan ser reintegrados funcionalmente a la sociedad. Estas medidas rivalizan con la instauración de la pena de muerte y el aumento de las penas. El gobierno pasado creó el PROSI o Programa de Seguridad Integral que me pareció excelente en materia preventiva y sobretodo dirigida a nuestra juventud que se encuentra en las calles del país y que sigue en funcionamiento, sin embargo no he escuchado noticias sobre su evolución y sus resultados ya que se ha invertido un capital interesante en el mismo. En nuestro mundo actual, los países abolicionistas de la pena de muerte han aumentado mientras que los retencionistas han disminuido. Los que mayores ejecuciones han realizado son China y Estados Unidos y sin embargo las ejecuciones en China distan mayormente de este país americano. Las Naciones Unidas recomendaron a través del “Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos” destinado a abolir la pena de muerte señala: Considerando que la abolición de la pena de muerte contribuye a elevar la dignidad humana y desarrollar progresivamente los Derechos Humanos…... Deseosos de contraer el presente Protocolo un compromiso internacional para abolir la pena de muerte han convenido en su Artículo primero: “No se ejecutará a ninguna persona sometida a la jurisdicción de un Estado en el presente Protocolo. Cada uno de los estados adoptará las medidas necesarias para abolir la pena de muerte”.
*Decano de la Facultad de Odontología de la UP.