¿Qué huele mal en la basura?
Entre la Alcaldía y la Presidencia se ha entablado una polémica en torno a la basura. Desde sus inicios, el nuevo gobierno nos viene acostumbrando a los desacuerdos y desencuentros verbales entre el mandatario y el cuestionado alcalde capitalino. Pero esta vez la solución propuesta por el Ejecutivo, para resolver la recolección de la basura (traslado de funciones y participación privada), génesis de las actuales confrontaciones, está debilitando las funciones propias de los gobiernos municipales. El contrasentido radica en que estas soluciones robustecen la excesiva centralización presidencial en detrimento de las alcaldías, y está ocurriendo debido a la incompetencia del alcalde Bosco Vallarino.
Es un mal de la política nacional: si un funcionario –de forma clara y reiterada- muestra su incompetencia, pues, en vez de sancionarlo o suspenderlo, sencillamente se defenestra la institución y se trasladan las responsabilidades administrativas. Con esta manera de proceder el gobierno de CD, ante la inamovilidad que tienen estos cargos políticos (Vallarino pertenece al Partido Panameñista) está creando un gobierno paralelo al actual sistema institucional.
Estos peligros no han sido suficientemente advertidos por la ciudadanía ya que los panameños son los que sufren el problema de la basura. Por su parte los empresarios la ven como un oportuno negocio. En cambio, el gobierno de Martinelli como un asunto político y una promesa incumplida. Mientras tanto la ineptitud sigue impune, se castiga la institucionalidad del municipio y se hacen negocios. Definitivamente alrededor de la basura algo siempre huele mal.