Querer ser o querer hacer
El indiscutible e inquebrantable hecho de una alianza opositora con candidato único, aún con diferencias y marcados intereses personales que les identifica, es el escenario político en que el partido oficialista PRD debe analizar y calcular tácticas y estrategias, para romper ese paradigma de la alternabilidad en el poder, para las elecciones del 3 de mayo del 2009, enmarcado en el propósito de darle seguimiento y continuidad a los programas sociales, la modernización del Estado, el desarrollo y progreso, fruto del aceptable accionar en la conducción de la nave gubernamental, aunado al valor agregado del conservar y preservar la estabilidad política y económica de Panamá.
Para ello, una de las cosas que se impone, es la aplicación de un FODA, para revisar fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, ya que el ignorar el proceder y degaste en gobierno, no evitará el cuestionamiento de partidos de oposición, y del resto de la sociedad.
Los aspectos positivos en lo que va de esta administración pesan más que los negativos. Sin embargo, temas como el de los fallecidos por el dietileniglicol, las víctimas del 23 de octubre en el bus incendiado, cuya responsabilidad primaria atañe a la administración anterior, pero sin soslayar nuestro grado de responsabilidad, pesarán bastante en la campaña política. Por otro lado, está el asunto de la seguridad, que aunque se realizan todos los esfuerzos para combatir los índices de criminalidad, atendiéndolo de manera integral, la oposición política la utilizará como una de sus principales banderas, por lo que se impone y sobrepone de parte de nuestra dirigencia y líderes políticos, una actitud consciente y consecuente.
El ejercicio democrático interno de unas primarias para escoger nuestro abanderado, es una práctica insustituible, pero la coyuntura no impide que el PRD, desprendidamente, oferte un candidato de unidad fuerte y potable. De manera que ante el panorama descrito, está la disyuntiva o perspectiva: ¿Quiero ser o Quiero hacer? Tanto Ernesto Pérez Balladares, Juan Carlos Navarro y Balbina Herrera Arauz, son excelentes y muy buenos candidatos, pero en mi franca opinión, muy vulnerables y riesgosos para el triunfo electoral en una campaña donde los adversarios no dejarán piedra por levantar u orificio o rendija sin escrutar, para lanzar toda su podredumbre con el ánimo de minimizar nuestra propuesta presidencial.
Entiendo que por razones obvias algunos no compartan mi criterio, pero pienso que tenemos la persona. Tiene la imagen y aceptación internacional. También del sector económico. Y me atrevo asegurar, que por sus vínculos familiares y cualidades personales divide a la oposición. ¿Entonces? Con respeto y tal vez ingenuidad, la pregunta y la respuesta estaría en si nuestros amigos y copartidarios, quieren ser candidatos para competir, o quieren hacer herramientas que construyan la unidad por el triunfo electoral y la imprescindible Victoria de Panamá.