Reactivar partidas circuitales sería un golpe bajo
Sin mucho asombro, pero sí con mucho desagrado, leí en los periódicos otra vez cómo el "Honorable" Presidente de la Asamblea Legislativa, sigue insistiendo en volver a poner las partidas circuitales a los legisladores, y como esta propuesta está siendo respaldada por varios parlamentarios. No obstante, el pueblo panameño está siendo afectado por una serie de eventos y problemas sociales, cuyas causas, entre otras, es la falta de presupuesto y dinero para invertir en estructuras y proyectos que ayuden al país en general y nos logre sacar de la crisis.
Mientras miles de panameños piden un aumento en el salario mínimo para poder hacerle frente a sus necesidades básicas, tenemos que servidores públicos usan sus posiciones para amasar fortunas con nuestros dineros que pagamos mensualmente en impuestos. Es muy contradictorio el hecho de que, mientras un trabajador (empresa privada o pública) que tiene el salario mínimo de B/.209.00 (salario bruto, no neto), tengamos legisladores que ganan B/.11,000.00 al mes, de los cuales, si acaso, B/.1,500.00 son sujeto a impuestos que van al arca estatal.
Lo mismo se aplica para los salarios del presidente, vicepresidentes, ministros, magistrados y otras direcciones de entidades públicas. La diferencia entre los trabajadores que tienen un salario mínimo, con el salario de los "escogidos" servidores públicos es no sólo completamente desproporcionada, sino que también es una burla al panameño que ve cómo sus impuestos se van en planillas y beneficios para unos cuantos. En adición, tenemos que un grupito chico de familias pertenecientes al partido en el poder, obtienen posiciones importantes y bien remuneradas en diferentes ministerios y entidades gubernamentales.
La función de los legisladores es la de crear leyes, regularlas y cambiarlas cuando éstas no funcionan de una manera beneficiosa para el avance del país. No es función de los legisladores la de ayudar a las comunidades. Para esto están los representantes de corregimiento y diferentes ministerios, que tienen un presupuesto para diferentes obras comunitarias. Por esta razón no logro entender qué razones pueden tener los legisladores para pedir estas partidas nuevamente. Si se les llega a dar este dinero, estaríamos duplicando y hasta triplicando las funciones de los servidores públicos y por lo tanto, gastando dinero del Estado, que es de los panameños.
Si tenemos un MOP, pues que este ministerio tenga en su presupuesto suficiente dinero para resolver los problemas de carreteras. Si tenemos un ministerio de Salud, serán ellos junto con los centros de salud, quienes deban proporcionar la ayuda a la comunidad. Si tenemos un ministerio de Educación, debe ser éste el que se encargue de resolver los problemas de las escuelas públicas.
Pero dándole un presupuesto a cada uno de éstos ministerios, más el alto gasto que se va en planillas; dándole dinero a los representantes de corregimiento para que velen por las mejoras en cada comunidad, me parece es suficiente.
Por encima de esto, darles partidas circuitales a los legisladores, quienes no tienen la función de hacer trabajos comunitarios, afectaría negativamente a otros presupuestos que ya están destinados para la misma causa. Se están duplicando las funciones y, por lo tanto, gastando nuestro dinero.
Panamá está pasando por graves problemas financieros, y justamente el Ejecutivo ha ordenado una contención de gastos. Esta contención afecta negativamente a los panameños, el volver a crear las partidas circuitales sería un golpe bajo para la economía del país y una gran contradicción. Ya se gastó mucho dinero en la Asamblea con llamar a sesiones extraordinarias para resolver un asunto "supuestamente" de urgencia nacional, el cual jamás fue resuelto. Ya los salarios de los legisladores es desproporcionadamente alto, para también tener que otorgarles partidas circuitales, de las cuales los panameños en general tenemos una imagen negativa y no estamos muy seguros de su destino.
La Asamblea Legislativa es una de las entidades gubernamentales con peor imagen en este país, aunque ya hay otras, como la Corte Suprema que está haciéndole competencia gracias a los nombramientos de Spadafora, Cigarruista y Salas.
El gasto mensual de la Asamblea Legislativa es extremadamente alto, principalmente por razones de salarios exagerados a personas que ni asisten al pleno. Además, se le tiene que pagar a dos suplentes por Legislador y no felices con esto, se puede contratar a consultores independientes con salarios que, estoy segura, no son mínimos. Si hemos escogido a un legislador que necesita de dos suplentes y encima de consultores, entonces ese legislador no es apto para esa posición.
Si se sumaran solamente los gastos anuales que se van en salarios, gastos de representación, dietas, etc. de sólo los legisladores, se podría tener suficiente dinero en un año para arreglar gran parte de las carreteras urbanas o las rurales, se podría empezar a limpiar la bahía, montar el tren ligero, o usarlo para proyectos de ayuda social. No veo cómo los panameños nos beneficiamos con tener a 71 legisladores, más dos suplentes por cada uno. Eso no es una inversión, es un gasto.
Mientras miles de panameños piden un aumento en el salario mínimo para poder hacerle frente a sus necesidades básicas, tenemos que servidores públicos usan sus posiciones para amasar fortunas con nuestros dineros que pagamos mensualmente en impuestos. Es muy contradictorio el hecho de que, mientras un trabajador (empresa privada o pública) que tiene el salario mínimo de B/.209.00 (salario bruto, no neto), tengamos legisladores que ganan B/.11,000.00 al mes, de los cuales, si acaso, B/.1,500.00 son sujeto a impuestos que van al arca estatal.
Lo mismo se aplica para los salarios del presidente, vicepresidentes, ministros, magistrados y otras direcciones de entidades públicas. La diferencia entre los trabajadores que tienen un salario mínimo, con el salario de los "escogidos" servidores públicos es no sólo completamente desproporcionada, sino que también es una burla al panameño que ve cómo sus impuestos se van en planillas y beneficios para unos cuantos. En adición, tenemos que un grupito chico de familias pertenecientes al partido en el poder, obtienen posiciones importantes y bien remuneradas en diferentes ministerios y entidades gubernamentales.
La función de los legisladores es la de crear leyes, regularlas y cambiarlas cuando éstas no funcionan de una manera beneficiosa para el avance del país. No es función de los legisladores la de ayudar a las comunidades. Para esto están los representantes de corregimiento y diferentes ministerios, que tienen un presupuesto para diferentes obras comunitarias. Por esta razón no logro entender qué razones pueden tener los legisladores para pedir estas partidas nuevamente. Si se les llega a dar este dinero, estaríamos duplicando y hasta triplicando las funciones de los servidores públicos y por lo tanto, gastando dinero del Estado, que es de los panameños.
Si tenemos un MOP, pues que este ministerio tenga en su presupuesto suficiente dinero para resolver los problemas de carreteras. Si tenemos un ministerio de Salud, serán ellos junto con los centros de salud, quienes deban proporcionar la ayuda a la comunidad. Si tenemos un ministerio de Educación, debe ser éste el que se encargue de resolver los problemas de las escuelas públicas.
Pero dándole un presupuesto a cada uno de éstos ministerios, más el alto gasto que se va en planillas; dándole dinero a los representantes de corregimiento para que velen por las mejoras en cada comunidad, me parece es suficiente.
Por encima de esto, darles partidas circuitales a los legisladores, quienes no tienen la función de hacer trabajos comunitarios, afectaría negativamente a otros presupuestos que ya están destinados para la misma causa. Se están duplicando las funciones y, por lo tanto, gastando nuestro dinero.
Panamá está pasando por graves problemas financieros, y justamente el Ejecutivo ha ordenado una contención de gastos. Esta contención afecta negativamente a los panameños, el volver a crear las partidas circuitales sería un golpe bajo para la economía del país y una gran contradicción. Ya se gastó mucho dinero en la Asamblea con llamar a sesiones extraordinarias para resolver un asunto "supuestamente" de urgencia nacional, el cual jamás fue resuelto. Ya los salarios de los legisladores es desproporcionadamente alto, para también tener que otorgarles partidas circuitales, de las cuales los panameños en general tenemos una imagen negativa y no estamos muy seguros de su destino.
La Asamblea Legislativa es una de las entidades gubernamentales con peor imagen en este país, aunque ya hay otras, como la Corte Suprema que está haciéndole competencia gracias a los nombramientos de Spadafora, Cigarruista y Salas.
El gasto mensual de la Asamblea Legislativa es extremadamente alto, principalmente por razones de salarios exagerados a personas que ni asisten al pleno. Además, se le tiene que pagar a dos suplentes por Legislador y no felices con esto, se puede contratar a consultores independientes con salarios que, estoy segura, no son mínimos. Si hemos escogido a un legislador que necesita de dos suplentes y encima de consultores, entonces ese legislador no es apto para esa posición.
Si se sumaran solamente los gastos anuales que se van en salarios, gastos de representación, dietas, etc. de sólo los legisladores, se podría tener suficiente dinero en un año para arreglar gran parte de las carreteras urbanas o las rurales, se podría empezar a limpiar la bahía, montar el tren ligero, o usarlo para proyectos de ayuda social. No veo cómo los panameños nos beneficiamos con tener a 71 legisladores, más dos suplentes por cada uno. Eso no es una inversión, es un gasto.