Recordar el futuro 7: Vocación histórica de Panamá a la neutralidad
El Himno Istmeño, cuya letra era del Secretario de Instrucción Pública del Departamento del Istmo, Juan Agustín Torres, y la música del maestro Santos Jorge, se cantó en las escuelas de Panamá desde 1898. Con referencia a nuestra separación de España el 28 de Noviembre de 1821, proclamaba: "del Istmo el Acta Santa Bolívar admiró; incruenta fue la lucha que al pueblo redimió". Y después de haberse separado de España "espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprensión", el pueblo acto seguido se declaró pertenecer al Estado Republicano de Colombia (Acta de dicha fecha). ¿Pero, fue en realidad incruento este proceso?
El propio Don Justo Arosemena en El Estado Federal de Panamá, refiriéndose a esta separación, primero argumentó que todos los Libertadores "combatieron por nosotros al combatir por la América, y el interés de esa lucha era tan solidario que ningún combatiente lo fue sólo por su país". Él hubiera podido enumerar los panameños que participaron arma a la mano en dicha gesta, como por ejemplo Tomás Herrera y José Antonio Miró Rubini, que formaron parte del Batallón 1° del Istmo, el cual fue disuelto en los Batallones Pichincha y Voltijeros para participar en las batallas de Junín y Ayacucho.
Sin embargo, Don Justo luego afirmaba: "Pero la diplomacia y espíritu mercantil nos fueron de tanta utilidad como las lanzas y fusiles a nuestros hermanos de coloniaje. Intrigas y oro fueron nuestras armas; con ellas derrotamos a los españoles, y esa derrota cuyos efectos fueron tan positivos como los del cañón, tuvo la inapreciable ventaja de ser incruenta."
El Mensaje de la Junta Provisional de Gobierno a la Convención Nacional Constituyente el 15 de enero de 1904 contenía un texto equivalente, al afirmar que la transformación del antiguo Departamento de Panamá en una República independiente "se ha efectuado sin sacrificio de vidas ni de parte alguna de la riqueza pública, por haber sido unánime el movimiento que le dio impulso..."
Esta consideración del Himno Istmeño, de Don Justo y del Mensaje de la Junta Provisional nos trae a la mente la opinión que Don Alfonso Criado de Castilla, Oidor de la Real Audiencia de Panamá, transmitía en un informe al Rey en 1575 acerca de los habitantes de Panamá: "Panamá tendrá cuatrocientas casas y aunque de madera son muy perfeccionadas. Es la gente muy política, todos españoles y gran parte de ellos originarios de la ciudad de Sevilla. Es gente de mucho entendimiento; su oficio es tratar y contratar..."
Ya con anterioridad Pedro de Cieza de León había señalado sobre Panamá que "los vecinos que agora hay son contratantes y no piensan estar en ella más tiempo de cuanto pueden hacerse ricos y así idos unos vienen otros y pocos ningunos miran por el bien público"(Textos citados por Rubén Darío Carles en 200 Años del Período Colonial).
Desde muy temprano la posición geográfica de Panamá y sus preponderantes funciones de tránsito y de comercio atrajeron a cierto tipo de gente, inteligente en el sentido de astuta, negociante, predispuesta al cambio y preocupada sobre todo por su propio interés, gente poco propensa a hacer la guerra de tipo clásico contra enemigos del exterior. Pero esa misma gente no carecía de ánimo para el conflicto interno por sus intereses competitivos y hasta en pugna. De allí que el desafío para ellos no fuera tanto la paz como la concordia, tal que se reflejó en nuestro Himno Nacional.
De hecho a lo largo de nuestra historia la violencia ha sido sobre todo interna más que externa, aunque desde que nos independizamos de Colombia hemos tenido episodios de violencia externa, a propósito de la Guerra de Coto, otra vez el 9 de enero de 1964 y por último el 20 de diciembre de 1989, que abarcó ambos tipos de violencia. De todos modos, con respecto a la violencia en general la actitud panameña, espontánea y casi instintiva, ha sido la de recurrir a la política y a la transacción razonable, más que a la confrontación y al combate, conscientes como decía Don Justo que "la diplomacia y espíritu mercantil nos fueron de tanta utilidad como las lanzas y fusiles a nuestros hermanos de coloniaje".
Se ajusta tan exactamente la neutralidad a nuestra idiosincrasia nacional que cuando intentamos independizarnos de 1840 a 1841, siendo Presidente del Estado el General Tomás Herrera, el Secretario de Relaciones Exteriores Mariano Arosemena en las instrucciones dadas a los agentes de la cancillería decía "que el mundo comercial está interesadísimo en que el Istmo sea independiente y permanentemente neutral, para que venga a figurar como un punto inaccesible a la guerra y como un lugar de paz para todos los habitantes del globo que quieran atravesarlo o hacer transitar sus propiedades de una a otro mar" ( Citado por C. Arrocha Grael en Historia de la Independencia de Panamá). Y cuando Don Santiago de la Guardia firmó el Convenio de Colón el 6 de septiembre de 1861, el Estado de Panamá convino formar parte de los Estados Unidos de Nueva Granada bajo las siguientes condiciones: "art. 3. El territorio de Panamá, sus habitantes y Gobierno serán reconocidos como perfectamente neutrales en las guerras civiles o de rebelión que surjan en el territorio de los Estados Unidos [de Nueva Granada], en los mismos términos en que el artículo 35 del Tratado con los Estados Unidos del Norte los reconoce, i. el derecho internacional prevé el de la neutralidad para los pueblos extranjeros".
Al comentar este Convenio, Justo Arosemena vincula esta razón de neutralidad con la razón más amplia formulada previamente por Mariano Arosemena en 1840-41. "Obsérvese, escribe Don Justo, que en dichos actos [mencionados en el Convenio de Colón] no se alude al sólo caso de guerra internacional, sino que se procura obtener la garantía de la neutralidad para toda clase de guerra, puesto que el objeto es precaver la ruta interoceánica de los efectos consiguientes de operaciones militares... principio, que [para el Estado de Panamá] le es de necesidad absoluta..."(El Convenio de Colón... de Justo Arosemena, 1863).
Es esa "necesidad absoluta" que los panameños identificamos como objetivo al que debe tender nuestra política exterior en el documento intitulado Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad, aprobado como política de Estado por el Gobierno Nacional y todos los partidos políticos del país el 21 de junio del 2000
(ariyan@sinfo.net)
"Fue aquí cuando fabricaron una carta que supuestamente había firmado la señora Alva Ríos y en la que me denunciaba por incumplir con la pensión. Si tú ves la carta, te das cuenta que la letra y la firma no es de ella, pero todo se creó para meterme preso", criticó José Aizprúa.
Insistió en que violando el debido proceso, el corregidor auxiliar de Cerro Cocobolo ejecutó un arresto preventivo contra su persona, pese a la resolución emitida por el juzgado municipal y a que no se habían cumplido las 48 horas que estipula la ley para la debida notificación.
Las presuntas violaciones a sus derechos llevaron a Aizprúa a denunciar lo acontecido, primero ante el alcalde de San Miguelito Rubén Darío Campos quien, según él, lo llamó "esquizofrénico", pero nunca validó ni examinó las pruebas presentadas.
Aizprúa también presentó su queja por privación de libertad en el centro de recepción de denuncias de la Policía Técnica Judicial (PTJ) en San Miguelito, según consta en nota SM-4098-2002 del 24 de septiembre. No obstante, se queja que el expediente se mantiene "congelado con la intención de proteger las violaciones cometidas por Mendoza". El escalador del Puente de las Américas anticipa que su hazaña en la imponente estructura no será la última, debido a la negativa de las autoridades de dar trámite a sus denuncias.
"Como no lo han sancionado todavía y él sigue en sus actos de corrupción, yo voy a tomar la medida de hacer otra protesta en otro lugar alto, para que por lo menos el Gobierno nos escuche a nosotros, los de la clase popular y sepa que también tenemos los mismos derechos que los que tienen influencias", advirtió.
La protesta que Aizprúa escenificó en el Puente de las Américas no sólo afectó a decenas de miles de ciudadanos que el 12 de noviembre de 2002 se trasladaban desde y hacia la ciudad capital. Franklin Mendoza, corregidor auxiliar de Cerro Cocobolo y personaje demandado por Aizprúa también se siente vinculado.
"Lo que él hizo también me afectó y a mi familia, porque me acusó como responsable de su acción", indicó el funcionario administrativo, al tiempo que negó todas las acusaciones y denunció a Aizprúa por valerse de todo tipo de artimañas para no cumplir con el pago de la pensión alimenticia a su hija.
Indicó que contrario a lo planteado por el denunciante, la morosidad existe y se mantiene en estos momentos en B/. 521.00, "aunque durante los últimos meses está cumpliendo con el monto asignado, no por presión, pero sí por orden de una resolución emitida".
Convencido de que la protesta de Aizprúa está centrada en su negativa de hacerle frente a la pensión alimenticia, el funcionario rechazó que haya utilizado mecanismos fuera de la ley para aplicar una detención. "Unicamente hemos procurado hacer cumplir un derecho superior", argumentó.
En el caso de supuesta privación de libertad contra la esposa de Aizprúa, sostuvo que ella nunca fue retenida en la Corregiduría por no ser parte del proceso. En esa ocasión, agregó, se emitieron tres boletas de captura, pero como José Aizprúa nunca asistió, finalmente se emitió la orden de captura.
En cuanto a la nota que ha sido denunciada como una falsificación, expuso que para consignar el proceso de detención por el incumplimiento de pensión debía constar una solicitud escrita de la persona afectada. "Si hay un problema de veracidad o no con la nota que nos hicieron llegar, eso ya tiene que ver con la señora (Alva Ríos)", comentó.
En un esfuerzo por conocer el estado de las denuncias interpuestas por Aizprúa y su cónyuge en el Centro de Recepción de Denuncias de la Policía Técnica Judicial de San Miguelito, se conversó con las máximas autoridades de esta dependencia.
No obstante, se informó que el estado de los expedientes se mantiene en estricta reserva, debido a órdenes emitidas por las más altas autoridades del Ministerio Público de no divulgar el contenido de ninguno de los expedientes o casos que maneja la institución.
Pero quien sí certifica que las autoridades están tramitando las denuncias presentadas en su contra es Franklin Mendoza. Alegó que ha tenido que remitir copias de determinadas actuaciones en el caso. "También sé que hay un proceso en un juzgado penal y supongo que en cualquier momento me llamarán para rendir declaraciones", dijo.
El corregidor ya ha tomado medidas. Manifiesta que le preocupa que las actuaciones de Aizrpúa tengan efectos negativos en el lugar donde trabaja. "Pienso que él trata de perjudicarme, por lo que he tenido que reforzar la seguridad fuera de la corregiduría, porque me preocupa que haga algo que pueda afectar a las personas que aquí laboran", expuso.
Las acusaciones de corrupción que han sido presentadas en su contra no se quedarán impunes, advierte Mendoza, y agrega que está conversando con sus abogados para interponer una denuncia de calumnia e injuria contra José Aizprúa.
Por lo pronto está convencido de que Aizprúa está perturbado emocionalmente y pone como prueba de ello los fracasos que ha tenido en todas sus relaciones conyugales. José, por su parte, lo niega y lo sustenta con una prueba psicológica que ya le fue aplicada y donde se le calificó de persona estable.
En medio de estos dichos y desmentidos se intentó contactar a Alva Ríos, sin embargo, los esfuerzos fueron infructuosos. Mientras tanto, corresponderá a las autoridades judiciales, de quien José Aizprúa demanda prontitud, dar trámites a cada una de las exposiciones presentadas y resolver finalmente quién tiene la razón, si es que alguien la tiene.
El propio Don Justo Arosemena en El Estado Federal de Panamá, refiriéndose a esta separación, primero argumentó que todos los Libertadores "combatieron por nosotros al combatir por la América, y el interés de esa lucha era tan solidario que ningún combatiente lo fue sólo por su país". Él hubiera podido enumerar los panameños que participaron arma a la mano en dicha gesta, como por ejemplo Tomás Herrera y José Antonio Miró Rubini, que formaron parte del Batallón 1° del Istmo, el cual fue disuelto en los Batallones Pichincha y Voltijeros para participar en las batallas de Junín y Ayacucho.
Sin embargo, Don Justo luego afirmaba: "Pero la diplomacia y espíritu mercantil nos fueron de tanta utilidad como las lanzas y fusiles a nuestros hermanos de coloniaje. Intrigas y oro fueron nuestras armas; con ellas derrotamos a los españoles, y esa derrota cuyos efectos fueron tan positivos como los del cañón, tuvo la inapreciable ventaja de ser incruenta."
El Mensaje de la Junta Provisional de Gobierno a la Convención Nacional Constituyente el 15 de enero de 1904 contenía un texto equivalente, al afirmar que la transformación del antiguo Departamento de Panamá en una República independiente "se ha efectuado sin sacrificio de vidas ni de parte alguna de la riqueza pública, por haber sido unánime el movimiento que le dio impulso..."
Esta consideración del Himno Istmeño, de Don Justo y del Mensaje de la Junta Provisional nos trae a la mente la opinión que Don Alfonso Criado de Castilla, Oidor de la Real Audiencia de Panamá, transmitía en un informe al Rey en 1575 acerca de los habitantes de Panamá: "Panamá tendrá cuatrocientas casas y aunque de madera son muy perfeccionadas. Es la gente muy política, todos españoles y gran parte de ellos originarios de la ciudad de Sevilla. Es gente de mucho entendimiento; su oficio es tratar y contratar..."
Ya con anterioridad Pedro de Cieza de León había señalado sobre Panamá que "los vecinos que agora hay son contratantes y no piensan estar en ella más tiempo de cuanto pueden hacerse ricos y así idos unos vienen otros y pocos ningunos miran por el bien público"(Textos citados por Rubén Darío Carles en 200 Años del Período Colonial).
Desde muy temprano la posición geográfica de Panamá y sus preponderantes funciones de tránsito y de comercio atrajeron a cierto tipo de gente, inteligente en el sentido de astuta, negociante, predispuesta al cambio y preocupada sobre todo por su propio interés, gente poco propensa a hacer la guerra de tipo clásico contra enemigos del exterior. Pero esa misma gente no carecía de ánimo para el conflicto interno por sus intereses competitivos y hasta en pugna. De allí que el desafío para ellos no fuera tanto la paz como la concordia, tal que se reflejó en nuestro Himno Nacional.
De hecho a lo largo de nuestra historia la violencia ha sido sobre todo interna más que externa, aunque desde que nos independizamos de Colombia hemos tenido episodios de violencia externa, a propósito de la Guerra de Coto, otra vez el 9 de enero de 1964 y por último el 20 de diciembre de 1989, que abarcó ambos tipos de violencia. De todos modos, con respecto a la violencia en general la actitud panameña, espontánea y casi instintiva, ha sido la de recurrir a la política y a la transacción razonable, más que a la confrontación y al combate, conscientes como decía Don Justo que "la diplomacia y espíritu mercantil nos fueron de tanta utilidad como las lanzas y fusiles a nuestros hermanos de coloniaje".
Se ajusta tan exactamente la neutralidad a nuestra idiosincrasia nacional que cuando intentamos independizarnos de 1840 a 1841, siendo Presidente del Estado el General Tomás Herrera, el Secretario de Relaciones Exteriores Mariano Arosemena en las instrucciones dadas a los agentes de la cancillería decía "que el mundo comercial está interesadísimo en que el Istmo sea independiente y permanentemente neutral, para que venga a figurar como un punto inaccesible a la guerra y como un lugar de paz para todos los habitantes del globo que quieran atravesarlo o hacer transitar sus propiedades de una a otro mar" ( Citado por C. Arrocha Grael en Historia de la Independencia de Panamá). Y cuando Don Santiago de la Guardia firmó el Convenio de Colón el 6 de septiembre de 1861, el Estado de Panamá convino formar parte de los Estados Unidos de Nueva Granada bajo las siguientes condiciones: "art. 3. El territorio de Panamá, sus habitantes y Gobierno serán reconocidos como perfectamente neutrales en las guerras civiles o de rebelión que surjan en el territorio de los Estados Unidos [de Nueva Granada], en los mismos términos en que el artículo 35 del Tratado con los Estados Unidos del Norte los reconoce, i. el derecho internacional prevé el de la neutralidad para los pueblos extranjeros".
Al comentar este Convenio, Justo Arosemena vincula esta razón de neutralidad con la razón más amplia formulada previamente por Mariano Arosemena en 1840-41. "Obsérvese, escribe Don Justo, que en dichos actos [mencionados en el Convenio de Colón] no se alude al sólo caso de guerra internacional, sino que se procura obtener la garantía de la neutralidad para toda clase de guerra, puesto que el objeto es precaver la ruta interoceánica de los efectos consiguientes de operaciones militares... principio, que [para el Estado de Panamá] le es de necesidad absoluta..."(El Convenio de Colón... de Justo Arosemena, 1863).
Es esa "necesidad absoluta" que los panameños identificamos como objetivo al que debe tender nuestra política exterior en el documento intitulado Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad, aprobado como política de Estado por el Gobierno Nacional y todos los partidos políticos del país el 21 de junio del 2000
(ariyan@sinfo.net)
"Fue aquí cuando fabricaron una carta que supuestamente había firmado la señora Alva Ríos y en la que me denunciaba por incumplir con la pensión. Si tú ves la carta, te das cuenta que la letra y la firma no es de ella, pero todo se creó para meterme preso", criticó José Aizprúa.
Insistió en que violando el debido proceso, el corregidor auxiliar de Cerro Cocobolo ejecutó un arresto preventivo contra su persona, pese a la resolución emitida por el juzgado municipal y a que no se habían cumplido las 48 horas que estipula la ley para la debida notificación.
Las presuntas violaciones a sus derechos llevaron a Aizprúa a denunciar lo acontecido, primero ante el alcalde de San Miguelito Rubén Darío Campos quien, según él, lo llamó "esquizofrénico", pero nunca validó ni examinó las pruebas presentadas.
Aizprúa también presentó su queja por privación de libertad en el centro de recepción de denuncias de la Policía Técnica Judicial (PTJ) en San Miguelito, según consta en nota SM-4098-2002 del 24 de septiembre. No obstante, se queja que el expediente se mantiene "congelado con la intención de proteger las violaciones cometidas por Mendoza". El escalador del Puente de las Américas anticipa que su hazaña en la imponente estructura no será la última, debido a la negativa de las autoridades de dar trámite a sus denuncias.
"Como no lo han sancionado todavía y él sigue en sus actos de corrupción, yo voy a tomar la medida de hacer otra protesta en otro lugar alto, para que por lo menos el Gobierno nos escuche a nosotros, los de la clase popular y sepa que también tenemos los mismos derechos que los que tienen influencias", advirtió.
La protesta que Aizprúa escenificó en el Puente de las Américas no sólo afectó a decenas de miles de ciudadanos que el 12 de noviembre de 2002 se trasladaban desde y hacia la ciudad capital. Franklin Mendoza, corregidor auxiliar de Cerro Cocobolo y personaje demandado por Aizprúa también se siente vinculado.
"Lo que él hizo también me afectó y a mi familia, porque me acusó como responsable de su acción", indicó el funcionario administrativo, al tiempo que negó todas las acusaciones y denunció a Aizprúa por valerse de todo tipo de artimañas para no cumplir con el pago de la pensión alimenticia a su hija.
Indicó que contrario a lo planteado por el denunciante, la morosidad existe y se mantiene en estos momentos en B/. 521.00, "aunque durante los últimos meses está cumpliendo con el monto asignado, no por presión, pero sí por orden de una resolución emitida".
Convencido de que la protesta de Aizprúa está centrada en su negativa de hacerle frente a la pensión alimenticia, el funcionario rechazó que haya utilizado mecanismos fuera de la ley para aplicar una detención. "Unicamente hemos procurado hacer cumplir un derecho superior", argumentó.
En el caso de supuesta privación de libertad contra la esposa de Aizprúa, sostuvo que ella nunca fue retenida en la Corregiduría por no ser parte del proceso. En esa ocasión, agregó, se emitieron tres boletas de captura, pero como José Aizprúa nunca asistió, finalmente se emitió la orden de captura.
En cuanto a la nota que ha sido denunciada como una falsificación, expuso que para consignar el proceso de detención por el incumplimiento de pensión debía constar una solicitud escrita de la persona afectada. "Si hay un problema de veracidad o no con la nota que nos hicieron llegar, eso ya tiene que ver con la señora (Alva Ríos)", comentó.
En un esfuerzo por conocer el estado de las denuncias interpuestas por Aizprúa y su cónyuge en el Centro de Recepción de Denuncias de la Policía Técnica Judicial de San Miguelito, se conversó con las máximas autoridades de esta dependencia.
No obstante, se informó que el estado de los expedientes se mantiene en estricta reserva, debido a órdenes emitidas por las más altas autoridades del Ministerio Público de no divulgar el contenido de ninguno de los expedientes o casos que maneja la institución.
Pero quien sí certifica que las autoridades están tramitando las denuncias presentadas en su contra es Franklin Mendoza. Alegó que ha tenido que remitir copias de determinadas actuaciones en el caso. "También sé que hay un proceso en un juzgado penal y supongo que en cualquier momento me llamarán para rendir declaraciones", dijo.
El corregidor ya ha tomado medidas. Manifiesta que le preocupa que las actuaciones de Aizrpúa tengan efectos negativos en el lugar donde trabaja. "Pienso que él trata de perjudicarme, por lo que he tenido que reforzar la seguridad fuera de la corregiduría, porque me preocupa que haga algo que pueda afectar a las personas que aquí laboran", expuso.
Las acusaciones de corrupción que han sido presentadas en su contra no se quedarán impunes, advierte Mendoza, y agrega que está conversando con sus abogados para interponer una denuncia de calumnia e injuria contra José Aizprúa.
Por lo pronto está convencido de que Aizprúa está perturbado emocionalmente y pone como prueba de ello los fracasos que ha tenido en todas sus relaciones conyugales. José, por su parte, lo niega y lo sustenta con una prueba psicológica que ya le fue aplicada y donde se le calificó de persona estable.
En medio de estos dichos y desmentidos se intentó contactar a Alva Ríos, sin embargo, los esfuerzos fueron infructuosos. Mientras tanto, corresponderá a las autoridades judiciales, de quien José Aizprúa demanda prontitud, dar trámites a cada una de las exposiciones presentadas y resolver finalmente quién tiene la razón, si es que alguien la tiene.