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Recordar el Futuro: Política y gobernantes Desarrollo del Estado Nacional. La primera presidencia de Arnulfo Arias Madrid, No. 1


La semana pasada analicé la presidencia del Dr. Harmodio Arias como una de las mejores de nuestro primer siglo de historia republicana, salvo por la manera como presidió. Las elecciones de 1936 entre Juan Demóstenes Arosemena y Ricardo J. Alfaro, quien se vió obligado a retirarse por la parcialidad gubernamental, promovida en particularmente por el Dr. Arnulfo Arias desde el Partido Nacional Revolucionario que él encabezaba. Por haber tan marcadas diferencias ideológicas entre las tres presidencias de Arnulfo Arias, aunque se mantuvieron rasgos básicos de su psicología política, hemos de tratar cada presidencia por sí misma, a diferencia de las presidencias de Porras.
El gobierno de Juan Demóstenes Arosemena tuvo que hacerle frente a un ambiente políticamente más cargado y vulnerable. En su Mensaje a la Asamblea de 1938, el presidente afirma que por la "actitud de inconformidad y de actividad tendientes...a revolucionar el país... Ha habido que vigorizar la institución armada del país y dotarla de los elementos bélicos indispensables para realizar cumplidamente su misión tutelar". El 24 de octubre de 1936 ya había detenido a 12 prominentes miembros del Frente Popular. Domingo Díaz, Víctor Florencio Goytía y Francisco Arias Paredes eran considerados los promotores de una sediciosa inestabilidad. Y habría que admitir que así como Don Pancho Arias sabía ser una caballero de la política en un proceso electoral auténtico, sabía también ser un incansable combatiente frente a lo que juzgaba un proceso fraudulento o un gobierno resultado del fraude.
Cabe reconocerle, sin embargo, a Juan Demóstenes Arosemena que continuó la obra de Harmodio Arias en materia educativa con la creación de la Escuela Normal de Santiago y otras importantes realizaciones educativas.
Durante esta presidencia, el diputado colonense Víctor Navas presentó el proyecto de ley a favor del sufragio femenino, al que se oponía Juan Demóstenes Arosemena, quien amenazó con vetarla. Pero como la votación estuvo empatada varios días, los oponentes "siguiendo consigna superior" secuestraron a uno de los diputados y el proyecto no fue aprobado.
A la muerte del presidente Arosemena en 1939, menos de un año antes del fin de su período, lo sucedió el Dr. Augusto S. Boyd, quien servía como Ministro de Panamá en Washington. No estando asociado con Acción Comunal, no pudo controlar el impulso partidario de quienes favorecían la candidatura del Dr. Arnulfo Arias, que predominaban en el Gobierno y en el Jurado Nacional de Elecciones, y prefirió encabezar el apoyo ofialista a Arnulfo Arias.
Al arribo al país del Dr. Arias, candidato oficialista, de los partidos PNR, Conservador, Liberal, Demócrata y Liberal Unido, pronunció un encendido discurso sobre su Doctrina Panameñista, con efectivo contenido emocional, pero ideológica y programáticamente indefinido declarando: "Aquí en Panamá sólo debe existir, germinar y desarrollarse un solo credo, una sola doctrina, una sola fuerza directriz: nuestro Panameñismo. Panameñismo sano, sereno, basado en la investigación y el estudio de nuestra flora, nuestra fauna, nuestra historia y nuestros componentes étnicos." Pero en la amalgama del patriotismo con una ideología política única, con una base étnica, había un potencial para imposiciones autoritarias que se comenzaron a sentir prontamente. En este discurso afirmó "...sólo pedimos a los poderes públicos cuya obligación es otorgar por igual garantías a todos los partidos legalmente constituidos amplia protección dentro de la ley." Sin embargo, cuando el Dr. Ricardo J. Alfaro, candidato de la oposición (a saber el Frente Popular integrado por del Liberal Doctrinario de Domingo Díaz, el Liberal Renovador de Pancho Arias y el Socialista de Demetrio Porras) fue recibido en Santa Ana por una impresionante multitud, un número de funcionarios acompañados por policías a pie y a caballo, sable en mano, la atacaron y dispersaron. El oficialismo contaba con una llamada Guardia Cívica Nacional, de 600 a 800 unidades, que eran empleados públicos organizados y armados como cuerpos militares y que los seguidores de Alfaro consideraban "pandillas de rufianes" para intimidar. Además, la Policía Nacional contaba con unas 1,600 unidades y su jefe, el Col. Manuel Pino, tomaba parte activa en la política en apoyo al candidato oficialista.
Por más que Alfaro intentó en reuniones con altos personeros del Gobierno y por escrito reclamar condiciones mínimas de equidad electoral, no logró ningún alivio a la presión oficialista. Por su parte, el Gobierno denunciaba planes subversivos de la oposición, presuntamente con Pancho Arias a la cabeza, y detenía a los que consideraba implicados. Finalmente el 31 de Mayo, dos días antes de las elecciones, Alfaro le solicitó al pueblo que no votara. Arnulfo Arias obtuvo de todos modos 90,000 votos, la cifra más alta obtenida hasta esa fecha por ningún candidato en la historia electoral panameña. Pero las condiciones de libertad y justicia electoral habían sido tan desastrosas que, por ello, nadie podía interpretar que representaba válidamente esta cifra.
El Dr. Arnulfo Arias gobernó del 1 de octubre de 1940 al 9 de octubre de 1941. Fue un año de plurales innovaciones sociales importantes, así como de sobresaltos y de un reforzamiento de la autoridad. El presidente trató de rescatar la intención revolucionaria de Acción Comual, pero a su manera.
En su discurso de toma de posesión, el Presidente esbozó su programa y reveló más de su ideología. Primero destacó su triunfo electoral "arrollador..., por el éxito inigualado en la Historia de la política del país", sin ninguna referencia aunque fuera indirecta a lo represivos que habían sido sus métodos al punto que terminó como candidato único. Anunció que su gobierno acogería gustoso "toda crítica inspirada en principios sanos y honestos", pero si la crítica se inspiraba en la pasión personal, la calumnia o la envidia se enfrentaría al desprecio y a "la rápida y justa acción de la ley". Evidentemente, no precisaba quién decidiría el tipo al que pertenecía una crítica específica.
Interpretó la acción de los gobiernos desde el de su hermano Harmodio en adelante como una transición a su gobierno, el cual aparecía entonces como la culminación de toda una época. Su propósito era "acelerar sin vacilaciones, pero mediante un plan definido, las transformaciones de las bases y los sistemas de la vida pública, económica y social de nuestro país, sin eludir por esto el uso de nuestra fuerza ante el abuso de la violencia, que respalde la injusticia, ahogando nuestros derechos". El país quedaba así dividido en dos bandos: el de los que buscaban la justicia y podían hacer uso legítimo de la fuerza y el de los que respaldaban la injusticia y abusaban de la violencia, el primero identificado con su partido y su gobierno y el segundo con sus más acérrimos adversarios. Además, las elecciones habían probado, según él, que sus partidarios eran la mayoría de los electores, de modo que el Partido Nacional Revolucionario "será la columna vertebral de la Administración y el motor de la actividad nacional." Aunque indica que los miembros de los otros partidos que votaron por él serían considerados igual que sus copartidarios, de hecho no menciono a ninguno por nombre.
Por otra parte, la democracia para él significaba "oportunidad para todo panameño dentro de sus méritos, su patriotismo, su valor moral y físico y su capacidad para el trabajo. El concepto "demagógico", añadió, de que "todos los hombres nacen libres e iguales", no tiene aceptación ni justificación en la vida biológica y evolutiva...La igualdad o la superioridad, nadie se la da a nadie; ellas se ganan a base de esfuerzos, de estudio, de preparación, y es un deber de todo ciudadano, hacerse fuerte, practicar sanas costumbres y desarrollar las aptitudes heredadas para asegurar dentro de sus capacidades el bienestar para sí y para los demás".
Afirmó que hay que "guardar como un fino tesoro, la herencia democrática que nos legaron nuestros antepasados". Pero para lograr ese objetivo "hay que introducir un poco de sensatez, de cordura, en el concepto de libertad individual y de reconocer...(que) están sobre ellos (los hombres) las obligaciones hacia la comunidad, hacia la sociedad, hacia el Estado". Llama la atención la equiparación entre sociedad y estado en cuanto a la relación con los individuos.
Dado este concepto de democracia, "es imperativo extender e intensificar la educación y la instrucción pública, con programas tendientes a resultados utilitarios que produzcan ciudadanos trabajadores y artesanos especializados y no "amargados pseudo intelectuales". La universidad no debe ser centro propaganda de "doctrinas personales". Y por su parte, la prensa, la radio y los espectáculos públicos "deben adoptar una ética y una disciplina elevada" que enaltezcan el nivel cultural de la nación, aunque no se precisa vigilará que ello se cumpla.
Por otra parte, el Estado debe garantizar un pedazo de tierra a todo campesino hábil. Debemos enfatizar la agricultura y la industrialización, para no depender del turismo y el comercio. Además, necesitamos más población que mejore las condiciones biológicas, y no como la que han traído los EU para la construcción del Canal; o sea "elementos de color, extraños a nuestra cultura", como tampoco la de algunos pueblos de Asia. Debe evitarse una "afluencia migratoria parasitaria", es decir la que se dedique principalmente al comercio al por menor, y , los medios y espectáculos requeridos por el Estado han de practicar normas exigentes de ética y disciplina. Todo apunta en una misma dirección.
En Europa durante las décadas de 1920 a 1939, se presentó un escenario político tripartita. El liberalismo como pensamiento y régimen entró en crisis que parecía irreversible, como resultado de la depresión económica por la cual se le atribuía la responsabilidad; por reacción, el socialismo y sobre todo el marxismo-leninismo se extendieron también como ideología y como régimen y, por reacción a esta reacción, surgió el fascismo como pretendida única respuesta capaz de vencer al marxismo-leninismo, con particular atractivo para las clases medias y sectores económicamente muy poderosos, pero también para sectores populares sometidos al trauma de la crisis económica de esos años. La posición parcialmente de Acción Comunal y sobre todo del Panameñismo, de 1920 a 1940, respondió aproximadamente a un escenario nacional en alguna medida similar al internacional: el desprestigio del liberalismo, la presencia creciente del socialismo y del marxismo leninismo, y el pensamiento del sector autoritario de Acción Comunal y sobre todo del Panameñismo como la pretendida única superación del liberalismo en contraposición, si no al socialismo, por lo menos al marxismo leninismo.
No sorprende, por lo tanto, que el discurso de toma de posesión haya seguido un esquema de pensamiento autoritario derechizante, próximo al fascismo: la convicción providencial de su papel, la disposición a confrontar al competidor como enemigo, la educación utilitaria de hombres trabajadores en contraposición a los amargados pseudo-intelectuales; las consideraciones racistas con consecuencias económicas; la propensión a justificar el uso de la fuerza y a considerar su adquisición como objetivo válido , la equiparación entre sociedad y estado y la percepción de que el partido ha de ser el eje del gobierno y el motor de la actividad nacional, todo ello hace de este texto un texto próximo al facismo, sobre todo si recordamos lo que Arnulfo Arias dijo de su doctrina panameñista al iniciar su campaña: "Aquí en Panamá sólo debe existir, germinar y desarrollarse un solo credo, una sola doctrina, una sola fuerza directriz: nuestro Panameñismo." Pero añade algunas consideraciones correspondientes al contexto panameño: tal el pedazo de tierra cada campesino para todo campesino hábil; la expresión de panamericanismo y de amistad con los EU considerados como "arrendatarios", no propietarios de la Zona del Canal; la preocupación por la deuda externa de B/31 millones y la deuda interna de B/4 millones.
(Continuará la próxima semana)
(ariyan@sinfo.net)

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