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Reelección y tiranía


El aprendiz de tirano suramericano se ha reunido con su gemelo bielorruso para anunciar que ambos se deben reelegir por al menos 20 años más. Las malas mañas de su mentor de hierba mala parecen ser contagiosas y el fétido oro negro obnubila su entendimiento y compra la dignidad de sus adláteres y alabarderos.
Dicen en Venezuela que el problema no es que Chávez diga que le habla a Bolívar, sino que éste le conteste. Si le creemos a los Santanderistas, lo que plantea Chávez no es más que la continuación de los planes del Libertador, esto es, una Gran Colombia -incluida Panamá- regida por un déspota ilustrado todo el tiempo que sea necesario. El problema es que Bolívar no fue ni el prohombre impoluto de sus defensores ni el ser despreciable que pintan sus antagonistas. Para muestra de lo último vale la pena leer la biografía que redactó Carlos Marx. La realidad es que con todo y sus humanos claro oscuros, Bolívar luchó por establecer una democracia liberal en todo el continente, al que contribuyó a liberar de la tiranía monárquica.
La reelección es una muy mala idea, sobre todo bajo regímenes que llegan al poder por lo votos, pero que luego van absorbiendo todo el poder público en manos de un solo "iluminado". Bien dicen en el cine, "Segundas partes nunca fueron buenas". Si los países de América Latina tenemos que liberarnos de algo es de los demagogos con petróleo, de los resentidos populistas y de los payasos suicidas que buscan sus modelos no en los enciclopedistas y constitucionalistas que inspiraron a Bolívar y a San Martín, sino en los fanáticos y tiranos de Cuba, Irán y Bielorrusia.
Si fuera verdad que Bolívar pudiera contestarle a Chávez, el regaño sería tan duro que no le volvería a hablar.

101 años de Panamá América

 
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