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Referéndum con alta abstención


Más de la mitad de los votantes venezolanos se abstuvieron de participar en el referéndum que aprobó la nueva Constitución que permite la reelección presidencial continua -opción rechazada por las constituciones anteriores-; centraliza la administración pública y en conjunto le otorga poderes al excoronel Hugo Chávez que corresponden a los caudillos del pasado.
Analistas venezolanos coinciden en dividir a los participantes en el referéndum en dos clases sociales muy marcadas: la clase popular, golpeada por el desempleo y el alto costo de la vida, hipnotizada por las promesas de una revolución que sólo Chávez sabe en qué consiste, ha respaldado la nueva carta, imaginando que es la panacea que disolverá sus males; la clase media votó en contra o se abstuvo, hastiada de la verborrea seudobolivariana del mandatario y convencida que el caudillismo del ex coronel tiene la traza de regresar al país a los tiempos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez.
Desbaratado el Poder Judicial, disuelto el Poder Legislativo, Chávez concentrará en el Ejecutivo todos los poderes con una Constitución que le da carta blanca para controlar la economía privada y regular la libertad de prensa, con la consigna absurda de que las informaciones deben ser veraces, siendo él y sus allegados los que decidirán si es veraz o no lo es un artículo o un editorial que no compagine con su temperamento personalista.
Chávez elogió el régimen cubano hace poco tiempo, insinuando que sus pasos van tras los de Fidel Castro. No se oculta que él es asesorado por marxistas reciclados que se habían quedado fuera del juego, después del hundimiento de la URSS.
Los observadores internacionales concentran su atención en la nueva Constitución que va a definir el nuevo rumbo de Venezuela. Antes del referéndum, Chávez lanzó ataques a la Iglesia Católica y amenazó con volver a enjuiciar a políticos de Acción Democrática que ya fueron procesados y sentenciados. Después del referéndum, con una Constitución que poco le prohíbe y mucho le permite, el ex coronel golpista se puede sentir asistido de poderes casi ilimitados. Sin embargo, los desastres de las lluvias pueden hacerlo entrar en razón y olvidar pasiones para gobernar con el espíritu de solidaridad que tanto necesita Venezuela en estos difíciles momentos.

101 años de Panamá América

 
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