Reordenamiento fiscal = desarrollo económico
La última calificación que la reputada firma Standar & Poor´s le dio al país, tiene serios efectos negativos para nuestro presente y futuro. El desmejoramiento en la calificación crediticia del país hay que aceptarlo y, aunque no nos guste, no fue una sorpresa. Esto era de esperar, porque el pasado gobierno del Presidente Ernesto Pérez Balladares, que en sus inicios había implementado una política de control fiscal promovida por el Dr. Guillermo Chapman, por lo que se pudo mejorar nuestro crédito internacional y lograr el Gobierno la renegociación muy ventajosa de nuestra deuda externa, fueron medidas de disciplina fiscal que posteriormente, al adentrarnos prematuramente en las campañas políticas, se fueron relajando lo que produjo elevados déficit presupuestarios. Este sólo año se registra una diferencia de más de 40 millones. Además de eso, el nuevo Gobierno, por su parte, no está contribuyendo a crear la confianza necesaria en los círculos financieros internacionales al no haber demostrado, hasta ahora, cohesión en su política económica y fiscal. Se ha creado, también, por las contradicciones de sus principales voceros confusión muy perjudicial. La culpa del desmejoramiento de nuestro crédito externo no es, pues, exclusividad de uno, el Gobierno de ayer o el de hoy, es de ambos, como manifestó recientemente, en forma muy atinada el H.L. Laurentino Cortizo. Debemos buscar -dijo- su solución al margen del sectarismo político. El buen crédito o mal crédito de Panamá tiene sus efectos en todos los sectores de la comunidad, ninguno se escapa.
Ante el desbalance fiscal hay que señalar también el hecho de que la comunidad internacional ha adoptado un compás de espera ante la falta de la presencia norteamericana en nuestro país, para observar cuál será nuestro manejo y comportamiento como país que dejó de tener la tutela de los EEUU y cómo vamos a actuar sin el brazo protector de ellos. Tenemos que aceptar que la presencia de EEUU, aunque hiera nuestra sensibilidad nacionalista, era para las inversiones foráneas aquí establecidas y para los usuarios del Canal influencia positiva que contribuyó a mantener al país al margen de las confrontaciones sociales, tan frecuentes en el área centroamericana. Toca ahora a nosotros con nuestro orgullo patriótico, sentido de responsabilidad y capacidad, demostrar que podemos garantizarle al mundo la estabilidad en Panamá que le daba la presencia de los EEUU aquí.
Panamá necesita de su crédito para lograr nuestro desarrollo. Quienes piensen que nosotros podemos imponer fórmulas o planes que van en dirección contraria a las que imperan hoy en el mundo están demostrando infantilismo o ignorancia. Las recaudaciones que hace el fisco, sólo alcanza para el pago de las planillas y el servicio del pago de nuestras deudas, lo que representa entre el 35% y el 39% de nuestro presupuesto. Para nuevas inversiones no contamos con un solo centavo. Estas, que principalmente deben dirigirse al sector social, sólo pueden hacerse mediante nuevos créditos y éstos sólo se conseguirán si logramos una política fiscal ajustada a nuestra realidad. A la clasificación anterior de Standart & Poor´s tenemos que tener en cuenta la opinión de la firma de consultoría Lehmans Brothers, que en su publicación de diciembre del "Global Sovereign Markets Strategy" manifiesta: "invertir en Panamá es hoy día mucho más riesgoso que nunca antes, a pesar de la aparente prosperidad de una economía dolarizada; hay incoherencia en las estrategias económicas, nombramientos políticos cuestionables; aumento de las tarifas arancelarias, una fuerte lucha guerrillera en la vecina Colombia que no piensa dos veces en cruzar las fronteras del país; un país que todavía no está beneficiándose de las inversiones extranjeras del sector marítimo. Tomando en consideración que el gobierno ha enfatizado sus políticas sociales a expensas de las reformas económicas, mantenemos una política de cautela en el país".
En los años 2001 y 2002 habrá que hacer frente a los fuertes compromisos que representan el desembolso adicional de unos 400 millones de balboas para el pago de los intereses y amortizaciones de los bonos Brady. Las clasificaciones que obtengamos bien de Standar & Poor´s o de Moody"s o de Lehman Brothers, por supuesto facilitarán o dificultarán la renegociación de nuestras obligaciones, así como sus costos.
Ante el desbalance fiscal hay que señalar también el hecho de que la comunidad internacional ha adoptado un compás de espera ante la falta de la presencia norteamericana en nuestro país, para observar cuál será nuestro manejo y comportamiento como país que dejó de tener la tutela de los EEUU y cómo vamos a actuar sin el brazo protector de ellos. Tenemos que aceptar que la presencia de EEUU, aunque hiera nuestra sensibilidad nacionalista, era para las inversiones foráneas aquí establecidas y para los usuarios del Canal influencia positiva que contribuyó a mantener al país al margen de las confrontaciones sociales, tan frecuentes en el área centroamericana. Toca ahora a nosotros con nuestro orgullo patriótico, sentido de responsabilidad y capacidad, demostrar que podemos garantizarle al mundo la estabilidad en Panamá que le daba la presencia de los EEUU aquí.
Panamá necesita de su crédito para lograr nuestro desarrollo. Quienes piensen que nosotros podemos imponer fórmulas o planes que van en dirección contraria a las que imperan hoy en el mundo están demostrando infantilismo o ignorancia. Las recaudaciones que hace el fisco, sólo alcanza para el pago de las planillas y el servicio del pago de nuestras deudas, lo que representa entre el 35% y el 39% de nuestro presupuesto. Para nuevas inversiones no contamos con un solo centavo. Estas, que principalmente deben dirigirse al sector social, sólo pueden hacerse mediante nuevos créditos y éstos sólo se conseguirán si logramos una política fiscal ajustada a nuestra realidad. A la clasificación anterior de Standart & Poor´s tenemos que tener en cuenta la opinión de la firma de consultoría Lehmans Brothers, que en su publicación de diciembre del "Global Sovereign Markets Strategy" manifiesta: "invertir en Panamá es hoy día mucho más riesgoso que nunca antes, a pesar de la aparente prosperidad de una economía dolarizada; hay incoherencia en las estrategias económicas, nombramientos políticos cuestionables; aumento de las tarifas arancelarias, una fuerte lucha guerrillera en la vecina Colombia que no piensa dos veces en cruzar las fronteras del país; un país que todavía no está beneficiándose de las inversiones extranjeras del sector marítimo. Tomando en consideración que el gobierno ha enfatizado sus políticas sociales a expensas de las reformas económicas, mantenemos una política de cautela en el país".
En los años 2001 y 2002 habrá que hacer frente a los fuertes compromisos que representan el desembolso adicional de unos 400 millones de balboas para el pago de los intereses y amortizaciones de los bonos Brady. Las clasificaciones que obtengamos bien de Standar & Poor´s o de Moody"s o de Lehman Brothers, por supuesto facilitarán o dificultarán la renegociación de nuestras obligaciones, así como sus costos.