Represión al trabajo cristiano
En una noticia publicada el 8 de diciembre pasado, en un diario local, leemos que Cáritas española expresó "su confianza" en que el gobierno panameño "reconsidere su actitud", tras la expulsión del país del cooperante español Francisco Aperador, donde trabaja desde hace dos años. Y, al conmemorarse este 10 de diciembre el 55 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hay preocupación en los sectores populares por la situación de los mismos en nuestro país.
Hace unos días la señora Presidenta hizo algunos señalamientos directos contra el SUNTRACS y contra el Frente Estudiantil Revolucionario 29 de Noviembre (FER - 29), por las luchas desarrolladas en defensa del ambiente y de la Caja de Seguro Social.
Por su lado, el Ministro de Gobierno y Justicia y el Director de la Policía Nacional han atacado a organizaciones no gubernamentales por la defensa de los Derechos Humanos de los refugiados colombianos en el Darién.
Mientras, la Directora Nacional de Migración cerró esta lista de medidas represoras al negarle la prórroga de la visa de "misionero" a Francisco Aperador, quien se encuentra en Panamá acompañando la lucha de los campesinos y campesinas contra los embalses en la mal llamada Cuenca Occidental del Canal.
Esta cadena de acciones represoras contra organizaciones populares y defensores del ambiente, así como de los Derechos Humanos, es un flagrante incumplimiento de los compromisos internacionales de nuestro país por parte del gobierno actual, y refleja el carácter antipopular del mismo. Es una reafirmación de la persecución y penalización de la protesta social.
Una de las cosas que nos ha llamado la atención en el caso de Aperador, es la forma como las autoridades de Migración han cuestionado la labor evangélica desarrollada por el misionero español en este país.
Este cuestionamiento revela, por parte de nuestras autoridades, una ignorancia crasa en cuanto a lo que es y debe ser el trabajo cristiano, tal como nos lo enseñó Jesús de Nazareth, el Dios de los pobres, único verdadero.
Según consta en el evangelio de San Mateo, el trabajo cristiano -para que sea tal- debe contar con tres facetas bien definidas:
a) La faceta litúrgica.
b) La faceta social.
c) La faceta profética.
La faceta litúrgica es aquella que se relaciona con la participación activa y militante del cristiano en los oficios religiosos.
La social es la que tiene que ver con tenderle la mano al más desvalido o necesitado (acompañar o educar a los pobres y excluidos, visitar a los enfermos y a los detenidos, etc.)
Y la faceta profética es en torno a la denuncia de las injusticias. Esas son las tres facetas con las cuales ha cumplido 100% el misionero español Francisco Aperador en Panamá, desde hace dos años, como miembro laico de la Pastoral Social de Cáritas, dedicado a la educación y acompañamiento de los campesinos y campesinas de la mal llamada Cuenca Occidental del Canal, donde la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) pretende ejecutar un nocivo proyecto que, en el fondo, responde a los intereses del gran capital internacional y de las multinacionales navieras, en detrimento de los nacionales, al pretenden inundar tierras pertenecientes al campesinado asentado en esta región.
Hace unos días la señora Presidenta hizo algunos señalamientos directos contra el SUNTRACS y contra el Frente Estudiantil Revolucionario 29 de Noviembre (FER - 29), por las luchas desarrolladas en defensa del ambiente y de la Caja de Seguro Social.
Por su lado, el Ministro de Gobierno y Justicia y el Director de la Policía Nacional han atacado a organizaciones no gubernamentales por la defensa de los Derechos Humanos de los refugiados colombianos en el Darién.
Mientras, la Directora Nacional de Migración cerró esta lista de medidas represoras al negarle la prórroga de la visa de "misionero" a Francisco Aperador, quien se encuentra en Panamá acompañando la lucha de los campesinos y campesinas contra los embalses en la mal llamada Cuenca Occidental del Canal.
Esta cadena de acciones represoras contra organizaciones populares y defensores del ambiente, así como de los Derechos Humanos, es un flagrante incumplimiento de los compromisos internacionales de nuestro país por parte del gobierno actual, y refleja el carácter antipopular del mismo. Es una reafirmación de la persecución y penalización de la protesta social.
Una de las cosas que nos ha llamado la atención en el caso de Aperador, es la forma como las autoridades de Migración han cuestionado la labor evangélica desarrollada por el misionero español en este país.
Este cuestionamiento revela, por parte de nuestras autoridades, una ignorancia crasa en cuanto a lo que es y debe ser el trabajo cristiano, tal como nos lo enseñó Jesús de Nazareth, el Dios de los pobres, único verdadero.
Según consta en el evangelio de San Mateo, el trabajo cristiano -para que sea tal- debe contar con tres facetas bien definidas:
a) La faceta litúrgica.
b) La faceta social.
c) La faceta profética.
La faceta litúrgica es aquella que se relaciona con la participación activa y militante del cristiano en los oficios religiosos.
La social es la que tiene que ver con tenderle la mano al más desvalido o necesitado (acompañar o educar a los pobres y excluidos, visitar a los enfermos y a los detenidos, etc.)
Y la faceta profética es en torno a la denuncia de las injusticias. Esas son las tres facetas con las cuales ha cumplido 100% el misionero español Francisco Aperador en Panamá, desde hace dos años, como miembro laico de la Pastoral Social de Cáritas, dedicado a la educación y acompañamiento de los campesinos y campesinas de la mal llamada Cuenca Occidental del Canal, donde la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) pretende ejecutar un nocivo proyecto que, en el fondo, responde a los intereses del gran capital internacional y de las multinacionales navieras, en detrimento de los nacionales, al pretenden inundar tierras pertenecientes al campesinado asentado en esta región.