Respeto para el Teribe
Se estima que el pueblo Naso Teribe se compone de poco más de 3,200 personas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos que habitan en la región más noroccidental del país. Históricamente defendieron sus territorios contra la invasión de otros pueblos indígenas, primero, y de los colonizadores españoles después. Con el advenimiento de la República a principios del siglo XX, su hábitat quedó cercado por el desarrollo de la producción bananera en Bocas del Toro, con lo que se hizo más difícil el acceso a tierras habitables y aptas para sus cultivos.
De pueblo guerrero se convirtieron en un pueblo pacífico, pero pobre, y su liderazgo político y comunitario ha evitado una relación conflictiva con su entorno económico y social. El país les ha pagado de mala manera: la mayoría de los panameños no los conoce y la clase política los ha mantenido en el abandono. Hace pocos días, el Defensor del Pueblo denunció que unas 17 familias Naso en el poblado de San San Druy fueron víctimas del uso excesivo de la fuerza cuando decenas de unidades antimotines desmantelaron sus viviendas, que habían construido en terrenos que una empresa ganadera reclama como propios. A los Naso Teribe les adeudamos aún la comarca, por lo que es urgente retomar el diálogo en este sentido. Mientras la negociación produce sus resultados, es nuestro deber exigir que se les trate con el máximo respeto y consideración.