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Responsabilidad ciudadana


DENTRO de unos meses, el pueblo panameño, de conformidad con el derecho que le otorga la Constitución Política, decidirá el futuro del Canal, es decir, si se queda tal como se construyó en 1914 o si se amplía mediante un tercer juego de esclusas. El referéndum es una práctica democrática que ejercitaron los griegos, los romanos y han continuado con ella los suizos en sus cantones.
En el caso de la vía interoceánica, la capacidad de discernir que ejerceremos en el momento del voto, será el resultado de un cúmulo de información que desde el 24 de abril estamos recibiendo los panameños. No es una materia sencilla ni fácil, pues la propuesta es el resultado de un complejo mosaico de estudios, más de un centenar, que en total completaron cincuenta y cinco mil páginas, que fueron el producto de más de cinco años de investigaciones, durante los cuales se hicieron múltiples cálculos, experimentos y análisis científicos, pero también comerciales.
En las discusiones que se han originado con motivo de la propuesta preparada por la Autoridad del Canal de Panamá se han venido planteando preguntas que están siendo contestadas por ésta, se han llevado a cabo y ojalá que continúen, debates en la radio y la televisión, así como una gran cantidad de artículos, ensayos y comentarios en los medios escritos de comunicación. Todo ello habrá de resultar en beneficio de toda la sociedad, pero especialmente aquella parte que tiene la edad para votar. ¿Cómo debe ser a nuestro entender, la actitud de los panameños ante la encrucijada que se nos presenta?
Se trata de un proyecto de interés nacional, que como el señor Presidente expresó, no debe verse como expresión del interés del Gobierno, ni de la ACP, sino de los panameños, sin distingos de banderías políticas o ideológicas. Esto no significa que todos tenemos que estar de acuerdo. Bienvenidas sean las posiciones contrarias, porque de la discusión de las mismas surgirá la luz. No obstante, quienes adversan al Gobierno, no necesariamente deben adversar la Propuesta. En primer lugar, no es este gobierno el que inaugurará la obra en el caso de que sea aprobada y además, beneficiará al país y no a un régimen que como es sabido en las democracias, tiene un término establecido. Los políticos que no forman parte del gobierno, deben poner a un lado sus naturales inclinaciones a oponerse y pensar en el interés nacional, lo que en otros países se denomina leal oposición. Como es sabido, el PRD apoyó al gobierno que presidía Doña Mireya Moscoso en asuntos de interés nacional, como la lucha contra las drogas y la seguridad.
Aparte de lo anterior, creemos que quienes acuden a los medios de comunicación frecuentemente, con el fin de generar opiniones, deben actuar de manera responsable, patriótica, de tal manera que puedan orientar y no confundir a quienes los ven, los escuchan y los leen. Ello implica que las afirmaciones contrarias tengan fundamento, sean razonables y permitan respuestas adecuadas. No es precisamente un acto de responsabilidad expresar que el Estado se va a endeudar, porque no es cierto, ni tampoco señalar alegremente que la cifra no es la señalada en la propuesta y que fue debidamente calculada, sino que será el doble. No es responsable afirmar que la ampliación del canal obedece únicamente al futuro paso de los barcos pospanamax, porque también aumentará el número de tránsitos de los buques panamax, que utilizan las esclusas actuales.
Se ha criticado como una irresponsabilidad que la propuesta de ampliación del Canal se presente ante la O.E.A. con el argumento de que todavía la misma no ha sido aprobada por los panameños mediante referéndum. La noticia de la propuesta salió en todos los medios de comunicación del mundo, porque el mundo tiene interés en el canal, al menos una buena parte de éste. En la OEA están representados 34 Estados de América que, además de Cuba que no participa en el organismo, apoyaron irrestricta y fraternalmente a Panamá en su lucha por la recuperación de su plena soberanía y para que el Canal pasase a manos panameñas. En gran medida, por esta solidaridad interamericana, pudieron los Jefes de Estado de Estados Unidos y Panamá, Jimmy Carter y Omar Torrijos, firmar los Tratados del Canal el 7 de septiembre, en el histórico Salón de las Américas de la OEA. Enaltece a Panamá la decisión del Vicepresidente y Ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro, de presentarse ante el Consejo Permanente e informarle al hemisferio americano en qué consiste la propuesta de ampliación del canal que, de ser aprobada, permitirá el aumento de la navegación marítima comercial que utiliza la ruta intermarina y cómo ello beneficiará las economías de los países hermanos.
Si el gobierno de Panamá decide dar a conocer la propuesta de ampliación a otras organizaciones multilaterales, así como a países usuarios del Canal, esta información no hará más que favorecer nuestra política exterior, que es abierta, transparente e informativa, especialmente en un asunto que no es solamente de interés nacional sino mundial.

101 años de Panamá América

 
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