Retened lo bueno y desechad lo malo
El desarrollo de las comunicaciones, permiten transmitir informaciones y programas de entretenimiento de cualquier parte del mundo, de manera instantánea. Diariamente, gigantescas avalanchas de mensajes aprisionan al hombre y los arrastran por sendas de éxitos y fracasos.
Este convulsionado y competitivo mercado, ofrece todo tipo de productos: deportes, música, cultura, noticias y entretenimiento. La televisión pagada contiene más de 100 alternativas, cuya meta principal es tener dentro de su menú, un producto para cada cliente.
¿Qué debemos hacer para evitar, ser conducidos como oveja, por los caminos que trazan las permanentes campañas de mercadeo y de imagen política? Nadie compra de todo lo que hay en el supermercado, por lo general, se confecciona una lista de los productos, según las necesidades de cada familia. El apóstol Pablo nos dice que:" Podemos comprar de todo lo que exista en el mercado, más no todo conviene "(1 Corintios 10:23). Esta básica y sabia recomendación, funciona casi a la perfección, en la compra de bienes.
Sin embargo, en el campo de la comunicación, los consumidores en muchos casos, son atrapados en programas y publicaciones que no contribuyen a su formación personal. Y los principales blancos estratégicos son, los niños y jóvenes, cuya falta de madurez y experiencia, es aprovechada con fines no tan claros.
Armas poderosas como la violencia y el sexo, son carnadas atractivas para atrapar la mente del hombre. Sólo basta darle una mirada breve, a algunos medios impresos y televisivos para corroborar el incremento de materiales, fotos y películas, con alto contenido de sexo y violencia.
Esta tendencia fue evaluada por la Convención Bautista de Panamá, en su asamblea anual de 1999 e hizo un llamado a la comunidad y a los medios de comunicación social, a colocar en la balanza los daños y beneficios que causan tales productos.
Los creyentes bautistas expresaron su descontento por la proyección permanente de anuncios y programas que exaltan valores anticristianos como lo son: la proliferación del mal uso de la sexualidad, el abuso indiscriminado de todo tipo de pornografía, la violencia, el consumo de estupefacientes, la rebeldía, astrología y otras creencias afines, que atentan contra el buen desarrollo espiritual y moral de los panameños.
Este llamado de atención tiene que estar acompañado de un papel pro - activo de los consumidores. Es la hora de exigir, programas que contribuyan a la formación de las futuras generaciones, sobre bases morales y éticas bien cimentadas.
Hay que tener presente, que los medios de comunicación social ofrecen una multiplicidad de productos, muchos buenos y otros dañinos. Para evitar ser sometidos por aquellos, que a nada conducen, sigamos el consejo del apóstol Pablo: "Escudriñad todo, retened lo bueno y desechad lo malo"
Este convulsionado y competitivo mercado, ofrece todo tipo de productos: deportes, música, cultura, noticias y entretenimiento. La televisión pagada contiene más de 100 alternativas, cuya meta principal es tener dentro de su menú, un producto para cada cliente.
¿Qué debemos hacer para evitar, ser conducidos como oveja, por los caminos que trazan las permanentes campañas de mercadeo y de imagen política? Nadie compra de todo lo que hay en el supermercado, por lo general, se confecciona una lista de los productos, según las necesidades de cada familia. El apóstol Pablo nos dice que:" Podemos comprar de todo lo que exista en el mercado, más no todo conviene "(1 Corintios 10:23). Esta básica y sabia recomendación, funciona casi a la perfección, en la compra de bienes.
Sin embargo, en el campo de la comunicación, los consumidores en muchos casos, son atrapados en programas y publicaciones que no contribuyen a su formación personal. Y los principales blancos estratégicos son, los niños y jóvenes, cuya falta de madurez y experiencia, es aprovechada con fines no tan claros.
Armas poderosas como la violencia y el sexo, son carnadas atractivas para atrapar la mente del hombre. Sólo basta darle una mirada breve, a algunos medios impresos y televisivos para corroborar el incremento de materiales, fotos y películas, con alto contenido de sexo y violencia.
Esta tendencia fue evaluada por la Convención Bautista de Panamá, en su asamblea anual de 1999 e hizo un llamado a la comunidad y a los medios de comunicación social, a colocar en la balanza los daños y beneficios que causan tales productos.
Los creyentes bautistas expresaron su descontento por la proyección permanente de anuncios y programas que exaltan valores anticristianos como lo son: la proliferación del mal uso de la sexualidad, el abuso indiscriminado de todo tipo de pornografía, la violencia, el consumo de estupefacientes, la rebeldía, astrología y otras creencias afines, que atentan contra el buen desarrollo espiritual y moral de los panameños.
Este llamado de atención tiene que estar acompañado de un papel pro - activo de los consumidores. Es la hora de exigir, programas que contribuyan a la formación de las futuras generaciones, sobre bases morales y éticas bien cimentadas.
Hay que tener presente, que los medios de comunicación social ofrecen una multiplicidad de productos, muchos buenos y otros dañinos. Para evitar ser sometidos por aquellos, que a nada conducen, sigamos el consejo del apóstol Pablo: "Escudriñad todo, retened lo bueno y desechad lo malo"