Riqueza básica
Desde hace varios meses vemos a diario un grupo de panameños que protesta en las calles. Las variadas consignas reflejan grave desatención social de las autoridades hacia los grupos más necesitados del país.
El ex presidente de España, José María Aznar, expresó en una reciente conferencia que la clave del éxito de las naciones se resume en estabilidad institucional y económica.
En el primer caso, Panamá no logra fortalecer sus instituciones, ni siquiera ha refrendado el informe del PNUD, embargado hasta el momento por esta organización, que diagnostica el raquitismo en que se encuentran las entidades estatales.
En el segundo aspecto, la economía irradia un crecimiento sostenido envidiable en la región. Pero, ¿nos estamos ocupando de nuestra población?
El ingreso de los ciudadanos no mejora al ritmo del crecimiento económico, los salarios son los mismos y los servicios básicos deficientes.
Situación que ha creado un estado de ebullición en las masas marginadas que resienten en su mesa la especulación de precios y la escasez de productos.
Las reacciones violentas se hacen cada vez más frecuentes, la desesperación de los que menos tienen se evidencia entre la mala recepción de los servicios, el costo y calidad de vida. Es hora de prestar oído real a las necesidades de la población.
La estabilidad también se traduce en reglas económicas claras que combatan la disparidad de ingresos.
De lo contrario, no abra suficientes policías para controlar la marejada de inconformes que reclamen, machete en mano, lo que consideran propio.