Rostros de Darién (II)
En mi travesía por Darién, recorrí varias comunidades. Me impacto mucho la autóctona Alto Playona y su gente. Las mujeres vestidas con la usual paruma, cosechan su propio arroz y maíz, además elaboran la cestería y aprendieron modistería. Son amables, inteligentes y laboriosas. La socióloga Mileika González me explica que el Chuqunaque y el Tuira son la vida de esta región y que todo depende del río. Apellidos embera-wounaan como Bailarin, Fogosa, Caisama, Dumasa y Chanapi; y nombres como Tolentino y Deleisi son comunes aquí, no obstante, no supe el verdadero nombre de “Mata Hijo”, el piragüero más viejo y que habla nuestro idioma. Me ilustró sobre el arte y profesión de la piragua.
Me impresiona la linda y bien equipada escuela. Fue construida en el periodo del ministro Cañizales. Es el único lugar del lugar donde hay luz, ya que la escuela tiene su propia planta.
Florentino y Ovidio son rostros de esperanza, que traen las soluciones a la comunidad. Ejercen su liderazgo a través de su participación en las reuniones. Esteréo, el hermano de Florentino, tiene más conocimientos que un radio de onda corta. FUNDECO apoya a esta comunidad con el taller de ebanistería. Los hombres son capacitados y se les provee de las herramientas. Hay que ver la belleza de muebles que estos artesanos hacen, pero requieren darle salida a sus productos. Venderlos a precio justo para procurarse alimentos, satisfacer sus necesidades básicas y comprar materiales con qué seguir trabajando. Si te interesa ayudar, escribe a: recursossinlimites@gmail.com. De ti depende seguir viendo a Darién con rostros de miseria o con rostros de esperanza.