Rubén Blades, el artista social y cronista urbano
Muchas son las satisfacciones y motivos de orgullo que ha brindado Rubén Blades a esta Patria. Dejando a un lado su
inconsistente carrera política, la estela de sus éxitos artísticos en el plano internacional continúa intacta y sigue
acrecentándose gracias a la extraordinaria versatilidad del músico, actor y abogado que exhibe en su polifacético
currículum estudios especiales de derecho internacional en la prestigiosa escuela de leyes de la Universidad de Harvard.
Ayer, no obstante, nos dio dos extraordinarias muestras de su faceta artística, que lo erige como un auténtico señor de su
género, tan revolucionario como los Beatles en el rock y Wagner en la música clásica. La crítica solcial y la crónica
urbana continúan siendo su especialidad de dominio absoluto e indusputado.
A su interminable cadena de triunfos, sumó hace poco el de haber sido escogido como el único latinoamericano, de entre
un grupo selecto de encumbradas personalidades del mundo, que integran un equipo de "embajadores de buena voluntad" que,
a nombre de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas tendrá a su cargo la loable responsabilidad de promover
la lucha contra el racismo y la discriminación, con ocasión de la celebración en Sudádrica de la primera conferencia
mundial contra ese mal social que se verificará en el año 2001.
El distinguido grupo fue seleccionado por la alta comisionada del organismo, Mary Robinson, entre los que se destacan
también dos premios nobel de literatura, los señores Nole Soinka de Nigeria y Sesnus Heany de Irlanda. Se agrega
además, la ex presidenta de Islandia Vigdis Finnbpgadpttoe. eñ `eta ,arpqií Tahar Ben Jelloun y la activista estadounidensa
de los derechos del niño Wright Edelmar.
Blades, al ser presentado oficialmente por la comisionada Robinso en rueda de prensa verificada en el edificio de la
ONU en Nueva York, donde reside el artista, entre sus palabras de agradecimiento dijo: "El racismo no es un problema
que se pueda definir en términos de razas, sino también como un problema entre culturas y espiritual que se nutre de la ignorancia
y del temor.
En cualquier caso, Rubén Blades, nuestro compatriota, tendrá ocasión de representar por enésima vez a su país en tan loable
cruzada contra el racismo, una de las peores lacras de siglos pasados, que continuaremos arrastrando en el venidero, para
vergüenza de la humanidad. Y en ese terreno, el del artista y del músico social insuperable, no perderá jamás una
elección, no importa dónde viva, resida o trabaje.
inconsistente carrera política, la estela de sus éxitos artísticos en el plano internacional continúa intacta y sigue
acrecentándose gracias a la extraordinaria versatilidad del músico, actor y abogado que exhibe en su polifacético
currículum estudios especiales de derecho internacional en la prestigiosa escuela de leyes de la Universidad de Harvard.
Ayer, no obstante, nos dio dos extraordinarias muestras de su faceta artística, que lo erige como un auténtico señor de su
género, tan revolucionario como los Beatles en el rock y Wagner en la música clásica. La crítica solcial y la crónica
urbana continúan siendo su especialidad de dominio absoluto e indusputado.
A su interminable cadena de triunfos, sumó hace poco el de haber sido escogido como el único latinoamericano, de entre
un grupo selecto de encumbradas personalidades del mundo, que integran un equipo de "embajadores de buena voluntad" que,
a nombre de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas tendrá a su cargo la loable responsabilidad de promover
la lucha contra el racismo y la discriminación, con ocasión de la celebración en Sudádrica de la primera conferencia
mundial contra ese mal social que se verificará en el año 2001.
El distinguido grupo fue seleccionado por la alta comisionada del organismo, Mary Robinson, entre los que se destacan
también dos premios nobel de literatura, los señores Nole Soinka de Nigeria y Sesnus Heany de Irlanda. Se agrega
además, la ex presidenta de Islandia Vigdis Finnbpgadpttoe. eñ `eta ,arpqií Tahar Ben Jelloun y la activista estadounidensa
de los derechos del niño Wright Edelmar.
Blades, al ser presentado oficialmente por la comisionada Robinso en rueda de prensa verificada en el edificio de la
ONU en Nueva York, donde reside el artista, entre sus palabras de agradecimiento dijo: "El racismo no es un problema
que se pueda definir en términos de razas, sino también como un problema entre culturas y espiritual que se nutre de la ignorancia
y del temor.
En cualquier caso, Rubén Blades, nuestro compatriota, tendrá ocasión de representar por enésima vez a su país en tan loable
cruzada contra el racismo, una de las peores lacras de siglos pasados, que continuaremos arrastrando en el venidero, para
vergüenza de la humanidad. Y en ese terreno, el del artista y del músico social insuperable, no perderá jamás una
elección, no importa dónde viva, resida o trabaje.