¡Salga del anonimato! (I)
Vamos, tiene que dar la cara, definirse, decir al mundo: "!aquí estoy¡". Usted no nació para vivir arrinconado, como una perla metida en la concha, o un perrito apaleado que temblando de miedo, sigue escondido huyendo de todo. Todas esas experiencias vividas en el pasado, que lo han acondicionado a seguir huyendo siempre, le impiden ver la realidad objetivamente. Usted no es simplemente su pasado, ni sus pertenencias, ni su cuerpo. Usted es mucho más que su historia y sus cosas. Usted es el "yo soy", el gran nombre con que Dios se definió, pero de manera creada, limitada, dependiente totalmente de Él.
Usted sin Dios no sería, pero con Él, es alguien único, irrepetible, maravilloso, tan valioso que por usted Cristo derramó toda su sangre en la cruz. Tiene que romper todos esos complejos que arrastra desde la infancia, donde se le han creado fronteras imaginarias que lo hacen sentirse impotente ante su realización personal. El creer que no se puede, que eso es para otros, que usted nació para ser "del montón" y el elaborar una autoimagen de persona fracasada, minusválida mental, lo hace perder grandes oportunidades para ser mejor. Sepa que sus barreras mentales son causadas por una influencia tenebrosa espiritual negativa que le impiden ver su auténtica identidad.
Para rematar, su real esencia es ocultada por esta otra causa: en el mundo actual, materialista y cada vez más urbano, se rompieron las clásicas relaciones de hace cincuenta años, donde nuestros abuelos conocían a todos los vecinos y se llamaban por su nombre. Había una gran tradición familiar y una estructura de comportamiento donde todos tenían su importancia, su función. Desde el lechero, pasando por el panadero, los agricultores y maestros, las amas de casa, los comerciantes y los policías y aún los niños, se miraban como personas y cuando iban a misa el domingo o asistían a la feria del pueblo, todos se trataban con respeto. Los ancianos eran en general venerados. Eso ya desapareció. Las grandes ciudades nos están convirtiendo en seres que solo valemos por el rol que desempeñamos económicamente.
[Sigue el próximo sábado]