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Salve a “Fulanito”


Ya ronda los límites del abuso la costumbre que han adquirido ciertas plantas de televisión que hacen concursos en vivo, de que sean las llamadas del público las que decidan los ganadores (no los jurados), con lo cual no es el que mejor canta o los que mejor bailan los triunfadores.

Es común que en cada programa de éstos sean sentenciados dos personas y viene entonces el conocido estribillo de "salve a fulanito", llame al número tal o cual, el costo de la llamada es tanto (la más barata que he visto es cincuenta centavos (1 libra de arroz), y en algunos casos las llamadas para una eliminatoria han sobrepasado las 200,000 (doscientos mil) llamadas a dólar cada una, en una noche. No sé de quién es el negocio, si de las plantas televisoras o de las compañías telefónicas (o de ambas), pero se recurre a la explotación del regionalismo y, a veces, al nacionalismo.

No estoy criticando a la señorita Henríquez, que con su sencillez y su talento hizo que el pueblo panameño se volcara en una especie de teletón para apoyarla (y a propósito de teletón, cuándo será que los encargados de ese evento anual que recauda varios millones, publicará en un periódico los gastos, al centavo, de en qué gastaron los millones recaudados, caso 911).

Los organizadores de esos eventos deben decir verazmente el monto de lo que recolectaron y quiénes son los ganadores verdaderos, los participantes o las televisoras.

101 años de Panamá América

 
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