Se secó la péndola
El Dr. Angel Revilla Argüeso, palentino de Salinas de Pisuerga, eminente filólogo de la lengua castellana, doctorado por la Pontificia Universidad Javeriana y especializado en el Instituto Caro y Cuervo de Bogotá, ciudadano panameño inserto en la tradicional familia Icaza Sánchez de hondas raíces locales, polígrafo inexhausto, fundador, docente, catedrático, purista del lenguaje, y conocedor de nuestra campiña interiorana -como pocos nacionales- entregó su alma al Creador y en sus exequias estuvo acompañado por las personas que apreciaron su obra y su persona.
Revilla, a mi juicio, amerita como el que más un reconocimiento público por sus innumerables contribuciones literarias a distintos aspectos de nuestra existencia tropical y sus percepciones de nuestra idiosincrasia que deja perplejos a muchos. Lo asocio a un emérito hace ya varios lustros, difunto sacerdote jesuita del Colegio Javier oriundo de Galdácano, Juan Antonio Aróstegui, S.J. que ofrendó los mejores años de su vida al servicio de Dios en muchos panameños y panameñas y fue quien bendijo su compromiso matrimonial con Josefina Icaza Sánchez.
Fue de aquel selecto grupo de profesores del Colegio Javier de la década del ´50, Goldáraz, Fernando García, Antonio Pérez, Carlos Sosa , Nicanor Ramos y otros recordados y fallecidos. Siempre tuvo el gesto elegante y más bien extraño de hacerme llegar sus publicaciones de las cuales conocía aisladamente, escritos y colaboraciones esporádicamente llegadas a mis manos.
Autor prolífico. Docente de la Lengua Española por muchos años tanto en planteles secundarios concretamente en el Colegio Javier, en San Agustín, en Denver, Colorado, como sobre todo catedrático emérito de la Universidad Santa María la Antigua, de la cual fue uno de sus primeros colaboradores y le dio 20 años de su vida.
No me arrogo el rol de crítico literario que se lo dejo a los que tienen la vocación y la perspicacia para hacerlo, sólo quiero expresarme como un amigo y admirador de este profesional de la pluma y de las buenas letras como es Don Angel, el Profesor Revilla. Confieso que he disfrutado sus escritos cuasi autobiográficos y de una manera especial percibo al profesor que, aunque nacido en la Madre Patria, es uno de esos raros especímenes irrepetibles de inserción e inculturación en nuestra Panamá y de una fidelidad a la fe cristiana católica a toda prueba, aunque ambos términos no se contradigan.
Revilla Argüeso y su obra literaria con la cual ha hecho historia, crítica hace docencia y ha ayudado a disfrutar el entorno tropical nuestro con su agudo sentido de observación y su capacidad de detectar nuestras cadaunadas panameñas, según aquello de que "cada uno es cada uno con su cadaunadas". Angel, bien puedes decir con el poeta venusino , Horacio: "Exegi monumentum aere perennius". (Pergeñé un monumento más perene que el bronce).
Se secó la péndola, pero dejó una bibliografía copiosa y trabajos de investigación como el de Nuestra Señora María de la Antigua y el último o de los últimos trabajos titulado "Claves para entender a los panameños" en su Tercera Edición, 2006, de la Editorial Penacutral. Citando a la autorizada pluma del Dr. Alfredo Figueroa Navarro en la primeras páginas de la obra citada nos dice: "En un país bastante hostil al memorialismo, tan cultivado en otras naciones, poseer la versión sobre Panamá que destila Revilla Argüeso representa algo inusitado y venturoso. Es el testimonio de un viajero peninsular de la vigésima centuria que quedó entre nosotros y exaltó, dignificándolas, nuestra cultura y nuestra educación superior... La suprema modestia de Revilla Argüeso condena sus obras a su inexistencia en las librerías. Declara que escribe para él y su solaz. Es alérgico a toda propaganda. Tampoco distribuye masivamente sus creaciones. Manifiesta que nunca quiso hacer dinero con sus escritos, ni buscador consiguiente el lucro".
Martínez alegó que con el nuevo sistema de transporte, las decoraciones dependerán de la empresa que se gane la licitación, pues las compañías deberán escoger qué los identificará.
No sólo se trata de buses articulados, sino que habrá rutas alimentadoras de buses de poca capacidad de pasajeros. En la ciudad de Panamá y San Miguelito hay 1, 800 buses.
En el 2002, los transportistas acordaron adjudicar un color para cada ruta.
En Alcalde Díaz y Ciudad Bolívar el color es el celeste; en la ruta de Chepo, verde; las rutas de SICOTRAC (20 rutas), rojo, azul y amarillo; en el sector Oeste, el color de la mayoría es amarillo.
La iniciativa de los colores es de los propios transportistas.
Los consumidores tienen derecho a la libre elección del bien que van a adquirir o del servicio que van a contratar, indicó la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia.
Para esto, se requiere contar con una variedad de bienes y servicios en el mercado a precios competitivos, de lo contrario, se tendría un solo bien o servicio que adquirir y el consumidor no tendría opciones para elegir, señaló la entidad.
El derecho a elegir es uno de los 8 básicos de los consumidores, reconocidos internacionalmente.
Revilla, a mi juicio, amerita como el que más un reconocimiento público por sus innumerables contribuciones literarias a distintos aspectos de nuestra existencia tropical y sus percepciones de nuestra idiosincrasia que deja perplejos a muchos. Lo asocio a un emérito hace ya varios lustros, difunto sacerdote jesuita del Colegio Javier oriundo de Galdácano, Juan Antonio Aróstegui, S.J. que ofrendó los mejores años de su vida al servicio de Dios en muchos panameños y panameñas y fue quien bendijo su compromiso matrimonial con Josefina Icaza Sánchez.
Fue de aquel selecto grupo de profesores del Colegio Javier de la década del ´50, Goldáraz, Fernando García, Antonio Pérez, Carlos Sosa , Nicanor Ramos y otros recordados y fallecidos. Siempre tuvo el gesto elegante y más bien extraño de hacerme llegar sus publicaciones de las cuales conocía aisladamente, escritos y colaboraciones esporádicamente llegadas a mis manos.
Autor prolífico. Docente de la Lengua Española por muchos años tanto en planteles secundarios concretamente en el Colegio Javier, en San Agustín, en Denver, Colorado, como sobre todo catedrático emérito de la Universidad Santa María la Antigua, de la cual fue uno de sus primeros colaboradores y le dio 20 años de su vida.
No me arrogo el rol de crítico literario que se lo dejo a los que tienen la vocación y la perspicacia para hacerlo, sólo quiero expresarme como un amigo y admirador de este profesional de la pluma y de las buenas letras como es Don Angel, el Profesor Revilla. Confieso que he disfrutado sus escritos cuasi autobiográficos y de una manera especial percibo al profesor que, aunque nacido en la Madre Patria, es uno de esos raros especímenes irrepetibles de inserción e inculturación en nuestra Panamá y de una fidelidad a la fe cristiana católica a toda prueba, aunque ambos términos no se contradigan.
Revilla Argüeso y su obra literaria con la cual ha hecho historia, crítica hace docencia y ha ayudado a disfrutar el entorno tropical nuestro con su agudo sentido de observación y su capacidad de detectar nuestras cadaunadas panameñas, según aquello de que "cada uno es cada uno con su cadaunadas". Angel, bien puedes decir con el poeta venusino , Horacio: "Exegi monumentum aere perennius". (Pergeñé un monumento más perene que el bronce).
Se secó la péndola, pero dejó una bibliografía copiosa y trabajos de investigación como el de Nuestra Señora María de la Antigua y el último o de los últimos trabajos titulado "Claves para entender a los panameños" en su Tercera Edición, 2006, de la Editorial Penacutral. Citando a la autorizada pluma del Dr. Alfredo Figueroa Navarro en la primeras páginas de la obra citada nos dice: "En un país bastante hostil al memorialismo, tan cultivado en otras naciones, poseer la versión sobre Panamá que destila Revilla Argüeso representa algo inusitado y venturoso. Es el testimonio de un viajero peninsular de la vigésima centuria que quedó entre nosotros y exaltó, dignificándolas, nuestra cultura y nuestra educación superior... La suprema modestia de Revilla Argüeso condena sus obras a su inexistencia en las librerías. Declara que escribe para él y su solaz. Es alérgico a toda propaganda. Tampoco distribuye masivamente sus creaciones. Manifiesta que nunca quiso hacer dinero con sus escritos, ni buscador consiguiente el lucro".
Martínez alegó que con el nuevo sistema de transporte, las decoraciones dependerán de la empresa que se gane la licitación, pues las compañías deberán escoger qué los identificará.
No sólo se trata de buses articulados, sino que habrá rutas alimentadoras de buses de poca capacidad de pasajeros. En la ciudad de Panamá y San Miguelito hay 1, 800 buses.
En el 2002, los transportistas acordaron adjudicar un color para cada ruta.
En Alcalde Díaz y Ciudad Bolívar el color es el celeste; en la ruta de Chepo, verde; las rutas de SICOTRAC (20 rutas), rojo, azul y amarillo; en el sector Oeste, el color de la mayoría es amarillo.
La iniciativa de los colores es de los propios transportistas.
Los consumidores tienen derecho a la libre elección del bien que van a adquirir o del servicio que van a contratar, indicó la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia.
Para esto, se requiere contar con una variedad de bienes y servicios en el mercado a precios competitivos, de lo contrario, se tendría un solo bien o servicio que adquirir y el consumidor no tendría opciones para elegir, señaló la entidad.
El derecho a elegir es uno de los 8 básicos de los consumidores, reconocidos internacionalmente.