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Seguridad, rugidos, penudes, ubas, hambre y pinchazos


EL presidente, la ministra de Gobierno, el director de la Policía, el jefe de los bomberos, el director de Protección Civil, el alcalde y todas las autoridades obligadas a perseguir a los delincuentes y a garantizar la seguridad, se escudan en la falta de recursos humanos, de automóviles y de equipos para justificar su incompetencia e incapacidad para cumplir sus responsabilidades. Sin embargo, en un contrasentido absurdo, los medios informan que la Policía, el Cuerpo de Bomberos, la Dirección de Protección Civil, la Caja del Seguro Social y el Municipio de Panamá destinaron 750 unidades, vehículos, ambulancias, armas, teléfonos, equipos de radiocomunicación, vallas para retenes, etc., para custodiar y "garantizar la seguridad" durante la demostración, por una empresa extranjera, de un coche de la fórmula uno, en un tramo de varios kilómetros de la calle 50 convertido "en circuito de carreras".
Si las calles de Panamá, cada día son más inseguras, si todos los días vemos en los noticieros televisados y en los diarios reportajes sobre el alarmante aumento de crímenes, asaltos y robos, entonces, ¿cómo puede justificarse que los mal llamados "estamentos de seguridad" dediquen sus recursos, escasos según ellos mismos afirman, a cuidar y proteger "los rugidos y despliegues de velocidad" de un prototipo de carreras en una de las principales avenidas de la ciudad? La explicación es solo una: la irresponsabilidad de quienes nos desgobiernan.
Si se suman los costos de todos los recursos, que se pagan con fondos públicos, destinados a "la exhibición de velocidad", resulta que se gastaron muchísimos miles de balboas. ¿Cuánto pagaron los organizadores para que les "prestaran esa ayudita"? Ojalá que alguno de los "solícitos colaboradores" tenga el valor de dar la cara y explicarlo.
Nunca antes, ningún gobierno, incluidos los de la dictadura, gastó tanto dinero en propaganda. Diariamente, todos los medios de comunicación son copados con la charlatanería oficialista que no ceja en su empeño de convencernos de que vivimos en el "país de las maravillas". La realidad, como se comprueba todos los días es absolutamente distinta. En Panamá, mientras el gobernante de turno, vive con un fausto faraónico y se gasta millones en remodelaciones del palacio presidencial, hay gentes que no calientan una paila en días y muchos miles de niños padecen desnutrición y hasta mueren de hambre.
Muchos hemos denunciado las incongruencias de un gobierno que, por un lado, derrocha millones en un culto enfermizo a la personalidad y, por el otro, después de 32 meses de gobierno, ahora descubre, porque el PNUD, así lo denunció, que en Panamá hay personas que mueren de hambre. El gobierno actual, que debiera gastar menos en propaganda y destinar esos recursos a asistir a los más necesitados, de tanto repetir sus mentiras ha llegado a creerlas. Esa deformación, que es propia de los megalómanos, y su muy delgada epidermis para tolerar la crítica es lo que explica la salida del llamado "ministro de la presidencia", cargo que debiera desaparecer por su absurdidad. Es una aberración semántica y práctica que exista un "ministro del presidente" o un ministro a quien le compete "manejar la presidencia". El caballero de marras, en tono destemplado, ante los señalamientos del informe del PNUD, lo calificó de documento politizado. Si el ministro "Uba" abandonara su lujosa guarida palaciega y visitara, alguna vez en su vida, los cientos de emplazamiento infrahumanos en los que reinan la pobreza y la miseria; donde no hay agua potable, alcantarillas ni servicios higiénicos; donde habitan niños y niñas desarrapados, llenos de parásitos y que a duras penas comen, podría darse cuenta de que "el país de las maravillas" que describe la propaganda oficial, a un costo multimillonario, es un fantasía inventada por "la patria nueva" y que el informe del "penude" y de otros organismos similares no exageran sino que se quedan cortos.
En Panamá, aunque el Sr. Torrijos y sus ministros se empeñen en negarlo, hay hambre. La tragedia ocurrida en el Darién, donde varios niños murieron por falta de alimentos, debiera despertar de su inconciencia al gobierno de turno. Se requieren programas serios y eficaces para combatir la desnutrición que padecen muchos, muchísimos miles de compatriotas, especialmente niños. ¡Basta ya de tantos gastos suntuarios, de viajes intrascendentes y de privilegios y canonjías que sangran el erario publico! y en los que se malgastan los dineros que deben dedicarse, de manera urgente, a combatir el hambre.
Como si no fueran suficientes las innumerables arbitrariedades ya cometidas, la jefa del Ministerio Público, vuelve a las andadas. Su última ocurrencia, anunciada a continuación de su proyecto para desaparecer a la Policía Técnica Judicial, para colocarla bajo su férula, y evitar que su director, ilegalmente destituido por ella pueda volver a su cargo, pues éste dejaría de existir, es su pretensión de decidir, ella solita, cuándo, cómo y a quienes "pincharle" los teléfonos. Su "teoría constitucional", hecha pública sin ningún sonrojo, de que a ella y solamente a ella le debe corresponder decidir "los pinchazos", mientras en Panamá no se instaure un Tribunal Constitucional es, por decir lo mínimo, un adefesio jurídico.
El párrafo tercero del Artículo 29 de la Constitución, dice, textualmente: "Todas las comunicaciones privadas son inviolables y no podrán ser interceptadas o grabadas, sino por mandato de autoridad judicial. Es decir, por un juez o magistrado; la procuradora no es ni uno ni lo otro. Y el párrafo cuarto, de ese mismo artículo, agrega: "El incumplimiento de esta disposición impedirá la utilización de sus resultados como pruebas, sin perjuicio de las responsabilidades penales en que incurran los autores".
El artículo citado, ojalá que alguien se lo señale a la señora procuradora, está en el Capítulo Primero, sobre Garantías Fundamentales, del Título III, sobre Derechos y Deberes Individuales y Sociales, del que también es parte el Artículo 18, cuyo texto tampoco debe olvidar la flamante procuradora, y que dice así: "Los particulares solo son responsables ante las autoridades por infracción de la Constitución o de la Ley. Los servidores públicos lo son por esas mismas causas y también por extralimitación de funciones . . . . . . . . . ".
  • En la segunda etapa de renovación de El Dorado se incluirá una cadena de cines con más de ocho salas.

  • Los "malls" son un concepto comercial que nace entre los años ‘60 y ‘70 en Estados Unidos. En Panamá, la fiebre por las compras se remonta a la época de las ferias de Portobelo del Istmo de Panamá hace más de 400 años.


¿Considera que la nueva imagen del El Dorado está atrayendo consumidores?
Juan Pablo Mulok: "Considero que está muy bien la imagen del Centro Comercial El Dorado, ya que pueden atraer más compradores, así como lo ha hecho el de Albrook Mall en donde los precios son más y el lugar es más práctico para tomar los buses y taxis".
Sheyla Late: "Está bien el cambio que le están haciendo, porque le han puesto aire acondicionado a todo el segundo anexo, además siempre ha sido un lugar céntrico, los buses están a disposición. Es bueno ya que está tan céntrico como Albrook Mall".
Ariel Angulo: "La segunda etapa está bien ya que se trata de poner a la par al Centro Comercial El Dorado con los otros mall. La tecnología y la modernización es buena en todo negocio así que considero que la segunda etapa está muy bien".
Teresa Araúz: "Me parece que es una buena estrategia la imagen nueva de El Dorado , ya que este centro comercial había bajado su clientela y con esto se puede poner a tono con los otros centros comerciales, como lo es Albrook Mall".
Bienvenida Barrios: "Considero que está bien por que se puede comprar de todo. Soy una compradora fiel, del Centro Comercial El Dorado, ya que siempre he comprado en el supermercado El Rey y he utilizado los diferentes bancos que tienen; así que es muy bueno el cambio".

101 años de Panamá América

 
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