¿Seguro más seguro?
En el 2006 la tasa de homicidios había subido a 12 por cada cien mil habitantes lo que nos colocaba en uno de los países que experimentaban un ascenso de la criminalidad violenta, pero aún estábamos muy por debajo de los demás países del área cuyos indicadores mostraban en algunos casos magnitudes cuatros veces superior a la panameña. Las autoridades de entonces se resolvieron elevar las penas de prisión por los delitos graves y endurecer el tratamiento procesal contra los menores de edad. Voceros no gubernamentales les advirtieron que ese tipo de medidas no son idóneas para reducir la criminalidad. Las leyes se aprobaron, pero todo lo demás siguió igual. No se hizo una mayor inversión en la prevención social del delito, no se dotaron de más recursos a los organismos de investigación del delito y esperamos que el acto político de los políticos hiciera magia. No la hizo. Cuatro años después nos encontramos que la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes ha subido de 12 a 24, lo que nos coloca sin lugar a dudas como el país de más rápido y abrupto ascenso de la criminalidad violenta. Y los que prometieron “el cambio” han promovido nuevas reformas a las leyes de justicia. Y no se vislumbra que haya un mayor esfuerzo del Estado en prevenir el delito. El próximo año volveremos a ser testigos de un nuevo ascenso de la tasa de homicidios y la pregunta es si habremos aprendido algo o seguiremos reformando, endureciendo leyes penales.