SENACYT, una limosna por favor
Desde hace ya varios meses, el Director de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT), ha advertido de los serios problemas económicos que padece esa institución. En la publicación de El Panamá América del 4 de junio pasado, el Dr. Córdoba afirma que esa dependencia del Estado " podría desaparecer debido a la falta de recursos económicos que enfrenta la institución...De un presupuesto solicitado para el presente año de B/. 18 millones, aproximadamente, sólo se les aprobaron B/. 3 millones..."
Dichas cifras nos hacen meditar sobre el nivel de compromiso que tienen nuestros gobernantes con el futuro del país. Acaba de pasar el concurso de Miss Universo y el Gobierno desembolsó alrededor de B/.10 millones. Ese evento, que es una iniciativa privada, lo justifican por el aumento en el turismo y la consiguiente entrada de dinero al país; pero el espectáculo no deja de ser pasajero, lleno de frivolidad, donde la mayor parte de las ganancias van a parar a grandes consorcios y magnates. Además de las imágenes frescas y la contemplación de la belleza juvenil de las participantes, al pueblo panameño no le queda gran cosa de este evento que pasa con fugacidad. Por eso nos sorprendemos de la miopía crónica de los dirigentes de Panamá que no cuentan con los recursos para apoyar a una institución como SENACYT, que hoy está a la vanguardia en la aplicación, diversificación y difusión de los últimos adelantos en materia de ciencia, tecnología e información; obligándola a manejarse con escasos tres millones, que más que un apoyo parece una limosna.
Quien escribe este artículo está a cargo de la administración de una Infoplaza en el distrito de Atalaya. A pesar de las dificultades económicas y administrativas que atravesamos, la Infoplaza es el único centro de computación e Internet en el área que presta un servicio comunitario, especialmente atendiendo a niños de escuelas rurales, donde los usos de una computadora e Internet resultan demasiado onerosos.
Hay que vivir la experiencia de ver la alegría y el entusiasmo en los rostros de esos niños cuando están al frente de una computadora, para comprender el beneficio y la satisfacción que se obtiene de ayudar a los que más necesitan. SENACYT no es sólo las Infoplazas, pues desarrolla muchos otros programas científicos; pero son las Infoplazas el reflejo directo del alcance humano que debe tener el uso de las nuevas tecnologías. Como están las cosas, el horizonte para SENACYT no parece prometedor, pues el gobierno le da más importancia a desfiles cosméticos, consumistas y anodinos, que otorgar recursos a la ciencia para asegurar el futuro de nuestra patria.
(angeltv21@hotmail.com)
Dichas cifras nos hacen meditar sobre el nivel de compromiso que tienen nuestros gobernantes con el futuro del país. Acaba de pasar el concurso de Miss Universo y el Gobierno desembolsó alrededor de B/.10 millones. Ese evento, que es una iniciativa privada, lo justifican por el aumento en el turismo y la consiguiente entrada de dinero al país; pero el espectáculo no deja de ser pasajero, lleno de frivolidad, donde la mayor parte de las ganancias van a parar a grandes consorcios y magnates. Además de las imágenes frescas y la contemplación de la belleza juvenil de las participantes, al pueblo panameño no le queda gran cosa de este evento que pasa con fugacidad. Por eso nos sorprendemos de la miopía crónica de los dirigentes de Panamá que no cuentan con los recursos para apoyar a una institución como SENACYT, que hoy está a la vanguardia en la aplicación, diversificación y difusión de los últimos adelantos en materia de ciencia, tecnología e información; obligándola a manejarse con escasos tres millones, que más que un apoyo parece una limosna.
Quien escribe este artículo está a cargo de la administración de una Infoplaza en el distrito de Atalaya. A pesar de las dificultades económicas y administrativas que atravesamos, la Infoplaza es el único centro de computación e Internet en el área que presta un servicio comunitario, especialmente atendiendo a niños de escuelas rurales, donde los usos de una computadora e Internet resultan demasiado onerosos.
Hay que vivir la experiencia de ver la alegría y el entusiasmo en los rostros de esos niños cuando están al frente de una computadora, para comprender el beneficio y la satisfacción que se obtiene de ayudar a los que más necesitan. SENACYT no es sólo las Infoplazas, pues desarrolla muchos otros programas científicos; pero son las Infoplazas el reflejo directo del alcance humano que debe tener el uso de las nuevas tecnologías. Como están las cosas, el horizonte para SENACYT no parece prometedor, pues el gobierno le da más importancia a desfiles cosméticos, consumistas y anodinos, que otorgar recursos a la ciencia para asegurar el futuro de nuestra patria.
(angeltv21@hotmail.com)