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Sepamos escoger, no seamos necios


Deseo iniciar este artículo informando a los lectores que no es mi intención que de esta prosa meramente histórica y técnica, se creen polémicas, malentendidos ni respuestas que generen logomaquias. Todos conocemos la especial relación que por diferentes razones mantiene nuestro país con los Estados Unidos de Norteamérica. Pienso, que si esta super potencia emergió de la gran depresión con políticas económicas más socialistas que capitalistas (en la cuna del industrialismo, maquinismo, monopolio, latifundios, concentración, explotación, etc.), venció en una guerra mundial, y se prorrumpió a partir del año 1950 como una de las economías más pujantes del mundo hasta la conclusión del siglo pasado; debemos analizar, guardadas las proporciones, sus fuentes de desarrollo en un marco macro económico y estructural. Thomas Carlyle, nos dijo que nada levanta tanto a un hombre por encima de las pequeñas mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o quienquiera que sea. Por lo tanto, un ejercicio sano y con presteza de cómo ha evolucionado la economía norteamericana nos puede servir de referencia a la hora de tratar de componer un esquema progresista y de crecimiento.
En los últimos cincuenta años, el mercado de valores en los Estados Unidos ha aumentado más de 28 veces, es decir, aproximadamente 50% cada seis meses. Muchas situaciones endógenas y exógenas han afectado tan apreciable crecimiento. A continuación esbozaré algunas de las variables internas que han servido para promover ese crecimiento.
La capacidad norteamericana para saber adaptarse y enfrentarse a situaciones difíciles es sin duda una de ellas. Esta ha sido una nación que ha entendido siempre sus circunstancias puntuales, y por ende, sus necesidades. Según esas condiciones históricas, el liderazgo de ese país ha implementando casi siempre las políticas de estado apropiadas. Por ejemplo, durante la gran depresión el sistema de libre empresa y hasta la misma democracia corrió peligro de extinguirse debido a que estaba fracasando en crear equidad. Como consecuencia, el "New Deal" incrementó la intervención del gobierno y las regulaciones del sistema económico. Temporalmente se abandonó el sistema capitalista y se buscó en la ideología socialista democrática la respuesta a los problemas a través del Nuevo Trato. Las razones para esta implementación de políticas solidarias en los Estados Unidos se debieron a datos preocupantes como fueron: un desempleo del 25%, que el 20% de los niños de las escuelas de New York estaban desnutridos, que la actividad económica era nula, y que un pánico generalizado había invadido a toda la nación.
A partir de ese momento, todos los esfuerzos se dedicaron a la solución de problemas y a generar reformas para iniciar la recuperación, teniendo metas a corto y largo plazo. Todo ello se elaboró a través del Acta para la Recuperación Nacional (NRA), con políticas que establecieron estándares con relación al nivel de los precios, salarios, convenciones colectivas, atención a los desempleados(welfare), ataque al hambre( food stamps), etc. En conclusión, la intención de este programa fue llevar a la población a un nivel financiero y humano más alto para que la clase trabajadora sobreviviera y se convirtiese en autosuficiente.
Superada esta etapa socialista democrática en el coloso del norte, empezó otra capitalista y una vez más los norteamericanos supieron escoger a sus gobernantes para que implementaran las políticas correspondientes eficientemente. Ejemplo, se tuvo una dirección clara de hacia donde debía enfocarse la tasa impositiva en Norteamérica. Así, en los últimos 74 años cuando los impuestos han disminuido, el crecimiento en los Estados Unidos llegó a 3.7% en promedio anual, cuando no hay cambios en las políticas impositivas, el crecimiento durante el mismo período estuvo en 3.2% y finalmente, cuando existen alzas en los tributos federales y estatales, el crecimiento fue 2.4%. La ruta en este sensible campo ha sido tratar de descifrar el teorema de Laffer, el cual es una representación gráfica de la forma en que evoluciona la recaudación por impuestos respecto a los tipos impositivos, y que vemos por simple apotegma que mayor tasa de impuesto no significa más crecimiento ni tampoco más recaudación.
Aplicado a nuestro país, no sé cómo hay tantas empresas pobres, y tantos empresarios ricos. Sin lugar a dudas, existen sectores que tributan mucho, lo cual limita la capacidad de inversión, expansión, y por lo tanto, de generación de empleo. Contrariamente, hay otros que no tributan en armonía a sus pingües ganancias. Entonces, por simple deducción, lo que nos toca hacer es una verdadera reforma tributaria en donde los que más renta tienen, más tributen. Ojo, esto no significa una equiparación de tasas impositivas; porque existen sectores de la economía nacional muy importantes que deben retener su ventaja comparativa con industrias afines en otros países.
Algo semejante ocurre con el Mercado de Valores norteamericano. Durante el mismo período antes mencionado, cuando los impuestos fueron disminuidos el crecimiento anual alcanzó 16%, cuando los impuestos no cambiaban el crecimiento anual fue en promedio de 12.8% y cuando los impuestos estuvieron a la alza, el crecimiento anual promedio fue de 6.1%.
Con relación a la inflación, les llevamos ventajas a los norteamericanos; de todas formas, la siguiente data será, sin duda, muy elocuente y explícita. En el mismo período, cuando ha existido deflación con promedio anual de -2%, el crecimiento ha sido de -6.8%; cuando el precio a los consumidores ha aumentando 5% anual, el crecimiento promedio ha sido 2.6%; cuando el precio a los consumidores ha experimentado un crecimiento de entre 2% y 5% anual, el crecimiento ha sido entre el 2% y 5%; y cuando los precios han sido estables o con un índice anual al consumidor inferior del 2%, el crecimiento promedio ha sido de 4.9%. En definitiva, nuestra ventaja en este renglón no ha sido traducida en crecimiento. Además, la tendencia del Mercado de Valores en ese período ha sido igual, con las siguientes cifras para los mismos índices de precio al consumidor anteriormente mencionados (-4.6%, 5.7%, 14.4% y 17.2% respectivamente).
Asimismo, la economía norteamericana experimentó durante los últimos 75 años un crecimiento en promedio anual de 4.2% con menos tarifas a las importaciones versus un 0.8% con tarifas altas a ellas. Moraleja, más libertad en el mercado de exportaciones e importaciones, serviría para promover el crecimiento económico. Por supuesto, lo mismo ocurrió en el Mercado de Valores con un crecimiento durante el mismo periodo en promedio anual de 14.9% versus 4.9% con más libertad comercial que con menos de ella respectivamente. Coincidentalmente, en nuestro país estamos experimentando una desaceleración al mismo tiempo que tenemos restricciones y tarifas altas a las importaciones.
Con el paso de los años, en los Estados Unidos el dividendo de paz nacido con el fin de la guerra fría ocasionó una nueva realidad. El gasto excesivo en armamento ya no era necesario; por lo tanto las necesidades de tributar fueron modificadas en ciertos sectores. Una vez más los norteamericanos supieron adaptarse y acertaron al escoger sus líderes. El resultado de esto ha sido una gran expansión económica que aún continúa.
En nuestro país, recientemente concluyó el proceso de erradicar la estaca colonialista. Por ende, el estado ingresará cientos de millones de dólares que bien utilizados pueden generar riquezas y equidad, aun con la salida de las tropas norteamericanas. Con una renta adicional, quizás sería pertinente revisar las tasas impositivas en diferentes sectores de la economía nacional. Recordemos que más impuesto no es axioma de más recaudación. Por lo contrario, si estos variaran podría significar más expansión, nueva inversión, más empleomanía, y al final más recaudación absoluta. Una pregunta: ¿Habremos escogido a los gobernantes apropiados para aprovechar esta coyuntura?. Por otra parte, Panamá y los Estados Unidos tienen una preocupación por la supervivencia del sistema de seguridad social. Con menos impuestos directos en la masa social, como ha ocurrido en la potencia del norte, las personas podrían diseñar qué clase de jubilación les gustaría gozar durante la tercera edad (ya sea por la vía pública o privada), disfrutando al mismo tiempo de una asistencia médica de primera, destinando una parte del ahorro obtenido a fin de asegurar esos resultados. Todos ganaríamos, se incentivará el consumo (internet), el ahorro, la inversión, la empleomanía y mejoraría exponencialmente la salud.
Con relación a la revolución industrial y tecnológica, no podemos compararnos con los Estados Unidos. No obstante, en asuntos tan sencillos como el internet, Panamá debería crear políticas de estado que garanticen acceso gratis a todas las escuelas públicas; formas hay muchas, no tenemos que ir al Tibet a conferenciar con el Dalai Lama para ponerlas en funcionamiento. ¿Es que no somos dueños del 49% en la compañía más grande de comunicación en el país?. Afortunadamente vivimos en democracia. Es reconfortante saber como un hecho, que los países completamente libres han experimentado en los últimos 15 años un crecimiento per cápita en su PIB de 2.9% anual, versus una involución de menos 1.4% anual en los países que experimentan represión.
Finalmente, es preciso saber que existen amenazas internas y externas para el desarrollo económico de un país. Panamá, a pesar de ser un país pequeño no está exentas de ellas. ¿De qué nos tenemos que cuidar?. Entre tantas conmonaciones y peligros siempre hay algunos de mayor prioridad. Yo destaco los siguientes: Una panameñización del conflicto colombiano, terrorismo contra el Canal, problemas con el seguro social, dar por hecho la prosperidad y la libertad, y las crisis monetarias mundiales que afecten el dólar. Definitivamente, puede ser fácil mencionar estas dificultades y difícil las soluciones y prevenciones. ¿Qué nos falta entonces para tratar de buscar y encontrar el camino hacia el crecimiento y la equidad?. La respuesta es sencilla: valentía política y saber escoger a nuestros gobernantes. Cicerón decía: "errar es cosa propia de cualquier hombre, pero perseverar en el error es privativo de los necios". Recordemos que con el uso adecuado de tres simples variables económicas, las grandes economías del mundo han desarrollado políticas que inciden en las otras variables que promueven un marco macro económico para el desarrollo.

101 años de Panamá América

 
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