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Si el programa de jubilaciones quiebra


La semana pasada se realizó la reunión plenaria del Diálogo sobre el Seguro Social. Se llegaron a acuerdos en dos de las mesas de discusión, la de Enfermedad y Maternidad, así como la de Administración y Gestión.
En estos dos sectores ya se puede iniciar la ejecución de los acuerdos para mejorar los servicios de salud que presta la institución. Como también se puede poner en marcha los acuerdos que harán a la administración más eficiente y productiva.
A la mesa donde se discutió el tema de los Riesgos Profesionales, se le concedió un mes y medio más, para que se realicen los cálculos actuariales necesarios y se mejoren los beneficios propuestos, medida que, a nuestro parecer, es muy juiciosa y responsable, porque todo beneficio tiene un costo y éste debe no sólo ser calculado sino cómo se irá a financiar, para que de así no tenga, en el futuro, problemas financieros.
En cuanto a la mesa que abarca el tema de las jubilaciones y pensiones de la Caja, se propuso que ésta debía presentar resultados hasta finales de febrero. Hasta aquí todo está bien. Lo que nos preocupó fue que nuevamente salieron a relucir posiciones que no ayudan al ambiente para que entre todos encontremos las soluciones al grave problema que tiene el programa de Invalidez, Vejez y Muerte, (IVM).
Es una realidad que el sistema de jubilaciones tiene un grave problema. También es cierto que a diferencia de las instituciones de seguridad social de América del Sur, todavía tenemos posibilidades de salvarla.
Esta gran ventaja no podemos perderla y, como he dicho en otros artículos, seríamos irresponsables si teniendo esta oportunidad, la dejáramos perder. Las futuras generaciones, ya nacidas y cotizando, no nos la perdonarían.
Tengo la percepción que el pueblo panameño no ha vislumbrado lo que esto significa; es más, creo que muchos de los participantes del Diálogo tampoco han visualizado la magnitud del problema, de no resolverlo.
Trataré de explicar lo que significa, si el sistema de jubilaciones quiebra.
Quedan dos alternativas, los actuales jubilados, tendrán que regresar a trabajar. Los que han cotizado 5,10, 20, 30 años, han perdido su derecho a jubilarse. Ya se imaginaron el caos que habría en el país. Esto llevaría a dos situaciones. La privatización del sistema de jubilaciones, con las implicaciones de aún más bajas pensiones. El otro camino, que el gobierno central tendría que asumir las jubilaciones. Esto significa que del presupuesto se tendrá que disponer de 500 ó 600 millones o muchos más para enfrentar este triste cuadro dantesco. El Estado estaría quebrado, porque no tendría suficientes recursos para enfrentar esa responsabilidad. Sólo le quedaría el camino de nuevos préstamos, empeñando más el futuro del país. Aumentar los impuestos, convirtiéndonos en menos competitivos, o una combinación de lo anterior, con la agravante que no podrá invertir, en carreteras, educación, salud. Aumentando la pobreza.
Señores, esto es lo que nos espera de no tener la capacidad de encontrar soluciones, las que tendrán que salir de todos los sectores, porque lo poco que cada sector aporte, será lo necesario para salvar a la Nación, que es al final la que está en juego.
Hemos tenido la suerte que no tuvieron nuestros hermanos suramericanos. No la desperdiciemos.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi

101 años de Panamá América

 
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