Si estás en la política, juega política
Hace muchos años, después de haber dedicado veinte de los mejores años de mi vida a mis labores en la empresa privada, de la cual me destituyeron por persecución política, inicié mi propia empresa, la cual fracasó y luego me dediqué independientemente a mi profesión.
Había conocido a un español que se radicó en nuestro país, huyendo de la persecución de Franco. Sus grupos, los anarquistas no aceptaron la dictadura y decidió retirarse de los vaivenes políticos y dedicarse a la construcción, primero en Francia y luego aquí, donde se respiraba una democracia sin mayores tachas, según él. Era un magnífico maestro de obras. En la ciudad capital y en la ciudad de David hay cantidad de edificios y residencias que tienen su rúbrica.
En uno de sus traslados a la capital de nuestra provincia, se apersonó a mi despacho para que mi oficina le llevara la contabilidad de su negocio y como él sabia el motivo de mi destitución me dijo: Si estás en la política, juega política, sino sal de ella, porque para nadie es un secreto que los políticos son sucios y corruptos. Mi contestación fue: No se olvide usted que nosotros representamos "La Reserva Moral de la Patria" y que corregiremos el rumbo del país.
Nunca me imaginé que mis pretensiones caerían en saco roto y que jamás vería el tan anhelado cambio que propugnó siempre nuestro glorioso Partido Panameñista. Si a su fundador se le hubiese permitido gobernar, me atrevo a afirmar que hoy tendríamos un país próspero, sin deudas y con suficientes fuentes de trabajo.
Las circunstancias que nos llevaron al desastre, para muchos jóvenes son desconocidas. Es importante tomar en consideración que los intereses creados siempre priman sobre los intereses ciudadanos. Enderezar entuertos es difícil, porque ir contra los privilegios establecidos a partir del nacimiento de nuestra nación resulta casi imposible. Los privilegiados son intocables. La oligarquía panameña que vive en las riberas del Canal de Panamá ha tenido tantas prebendas, que para lograr cambios se necesitaba un gobierno honesto y esto jamás se permitió.
Las veces que nuestros grupos pudieron llegar al poder, se produjeron fraudes que cambiaron los resultados de las urnas y nunca se llegó después de 1951. En 1964, el milagro de Los Santos; en 1968 se nos reconoció el triunfo, pese a todas las artimañas de los adversarios y se gobernó por once días, mas se produjo el nefasto golpe militar, avalado por malos hijos de esta tierra y para nadie es un secreto lo que aconteció durante los veintiún años de su mandato. Nada más miremos el endeudamiento desenfrenado que hoy es una carga que soporta nuestra ciudadanía, amén de los nuevos ricos que surgieron en ese período, muchos de ellos hacen gala de impolutos y todos sabemos que están corrompidos.
Llegamos al poder en 1989 y cuando todos esperábamos que se hiciese justicia y se castigara a los culpables, a pesar de que fue un gobierno de mucho positivismo, especialmente en el manejo de las finanzas, se prefirió seguir la misma línea trazada por los castrenses y gobernar con su estilo de mandato. Eso fue el origen de que el brazo civil de los militares volviera al poder en 1994, hoy se han convertido en los grandes críticos de lo que fue moneda corriente para ellos.
No veo salida posible. La actual administración podría hacer los correctivos y considero que hay buena fe para ejecutarlo, mas mientras se dependa de pactos políticos es difícil lograrlo. Nunca olvidaré la expresión del buen amigo español: "Juega política" y como no he aprendido, mejor me mantengo al margen, por ahora.
Había conocido a un español que se radicó en nuestro país, huyendo de la persecución de Franco. Sus grupos, los anarquistas no aceptaron la dictadura y decidió retirarse de los vaivenes políticos y dedicarse a la construcción, primero en Francia y luego aquí, donde se respiraba una democracia sin mayores tachas, según él. Era un magnífico maestro de obras. En la ciudad capital y en la ciudad de David hay cantidad de edificios y residencias que tienen su rúbrica.
En uno de sus traslados a la capital de nuestra provincia, se apersonó a mi despacho para que mi oficina le llevara la contabilidad de su negocio y como él sabia el motivo de mi destitución me dijo: Si estás en la política, juega política, sino sal de ella, porque para nadie es un secreto que los políticos son sucios y corruptos. Mi contestación fue: No se olvide usted que nosotros representamos "La Reserva Moral de la Patria" y que corregiremos el rumbo del país.
Nunca me imaginé que mis pretensiones caerían en saco roto y que jamás vería el tan anhelado cambio que propugnó siempre nuestro glorioso Partido Panameñista. Si a su fundador se le hubiese permitido gobernar, me atrevo a afirmar que hoy tendríamos un país próspero, sin deudas y con suficientes fuentes de trabajo.
Las circunstancias que nos llevaron al desastre, para muchos jóvenes son desconocidas. Es importante tomar en consideración que los intereses creados siempre priman sobre los intereses ciudadanos. Enderezar entuertos es difícil, porque ir contra los privilegios establecidos a partir del nacimiento de nuestra nación resulta casi imposible. Los privilegiados son intocables. La oligarquía panameña que vive en las riberas del Canal de Panamá ha tenido tantas prebendas, que para lograr cambios se necesitaba un gobierno honesto y esto jamás se permitió.
Las veces que nuestros grupos pudieron llegar al poder, se produjeron fraudes que cambiaron los resultados de las urnas y nunca se llegó después de 1951. En 1964, el milagro de Los Santos; en 1968 se nos reconoció el triunfo, pese a todas las artimañas de los adversarios y se gobernó por once días, mas se produjo el nefasto golpe militar, avalado por malos hijos de esta tierra y para nadie es un secreto lo que aconteció durante los veintiún años de su mandato. Nada más miremos el endeudamiento desenfrenado que hoy es una carga que soporta nuestra ciudadanía, amén de los nuevos ricos que surgieron en ese período, muchos de ellos hacen gala de impolutos y todos sabemos que están corrompidos.
Llegamos al poder en 1989 y cuando todos esperábamos que se hiciese justicia y se castigara a los culpables, a pesar de que fue un gobierno de mucho positivismo, especialmente en el manejo de las finanzas, se prefirió seguir la misma línea trazada por los castrenses y gobernar con su estilo de mandato. Eso fue el origen de que el brazo civil de los militares volviera al poder en 1994, hoy se han convertido en los grandes críticos de lo que fue moneda corriente para ellos.
No veo salida posible. La actual administración podría hacer los correctivos y considero que hay buena fe para ejecutarlo, mas mientras se dependa de pactos políticos es difícil lograrlo. Nunca olvidaré la expresión del buen amigo español: "Juega política" y como no he aprendido, mejor me mantengo al margen, por ahora.