¡Si la estiras mucho...!
Cualquier agresión, como las sufridas en Penonomé por la candidata del PRD y la esposa del DJ Pukiti, son actos cobardes que ninguna persona sensata aprueba. Los repudiamos y condenamos.
En sus primeras declaraciones, que reprodujeron los medios, la Sra. Herrera, manifestó que ella identificó al lanzador de la lata de cerveza y que, además, lo conocía y habló con él; pero que tomó la decisión de no presentar cargos.
Después de esa noticia, que presentó el incidente como un acto aislado, solventado personalmente por la propia candidata gubernamental, el asunto ha tomado otro giro. La dirección de la campaña oficialista, sesgó la versión de su candidata, para presentarla como una agresión ejecutada por un partidario del Sr. Martinelli, llegando hasta a afirmar que el autor vestía una camiseta del partido Cambio Democrático. Sigo basándome en lo publicado por los medios.
Posteriormente, apareció el "acucioso fiscal electoral (la minúscula es deliberada)" para salirse por la tangente, abriendo "de oficio" una investigación absolutamente improcedente, como bien apuntaron el magistrado Solís y el exmagistrado Márquez. También, "de oficio", intervino el funcionario del Ministerio Público, a quien, por el lugar donde ocurrieron los hechos, correspondería investigarlos.
Finalmente, vino el anuncio de la candidata del PRD de que "tomaría carta en el asunto (sic)" y presentaría "una demanda penal (sic)" en la Procuraduría, para que se acumule a las investigaciones del fiscal Barrios y del personero o fiscal del área de Penonomé. A la par que hizo su anuncio, la Sra. Herrera ratificó que "ella podía identificar a la persona que lanzó la lata, porque, aunque no sabía su nombre, lo había confrontado y lo conocía".
Cualquier agresión, como la que sufrieron la esposa del DJ Púkiti y la Sra. Herrera, debe ser investigada y sancionada, independiente a quien sea la víctima; pero dada la relevancia política de una de ellas, y, sobre todo, por el sesgo que, deliberadamente, trata de darle la dirección de la campaña del PRD, para endilgarle la autoría a la Alianza por el Cambio, ahora es necesario y, más, urgente, que se llegue hasta las últimas consecuencias, pero, de verdad.
El primer paso es deslindar a quien compete la investigación. En consecuencia el "oficioso fiscal electoral" debe marginarse del asunto. La investigación debe sustanciarla el Ministerio Público y, específicamente, el fiscal o personero con competencia en el área de Penonomé. En segundo lugar, la agraviada debe, si, como ha afirmado, conoce al agresor, darle toda la información al funcionario de instrucción para que éste lo interrogue. En tercer lugar, identificado el agresor, deben aclararse sus motivaciones; si fue un acto producto de la embriaguez; si actuó por iniciativa propia o en concertación con alguna otra persona. Pero todo debe hacerse con rapidez y sin especulaciones antojadizas y sesgadas.
En síntesis, lo que procede es que se haga una investigación seria y que, especialmente del lado del PRD y de quienes son responsables de su campaña no se siga estirando la cuerda. Hacerlo en demasía, dará lugar a que se reviente.