Sigue la violencia
P ese a que los medios informativos han bajado notablemente sus informaciones sobre casos de violencia, podría ser temerario afirmar que esta ha disminuido significativamente. A los cuartos de urgencia de los hospitales siguen llegando heridos de bala, traumados por asaltos o víctimas fatales por cualquier tipo de agresión.
El que las noticias no hagan tanto énfasis en estos hechos parece relajar un poco a la otrora escandalizada sociedad, pero de igual manera podría estar provocando que esta baje la guardia ante las acciones de la delincuencia organizada. Sería recomendable que las autoridades de este sector informaran periódicamente sobre el rumbo que registran allí los acontecimientos.
Es urgente toda vez que, hasta donde ha trascendido, el Ejecutivo propondrá reformas a las leyes que hasta ahora le han impedido a los policías realizar una labor efectiva. Según se sabe dichas leyes, que a menudo permiten llevar a los agentes hasta la oficina de Responsabilidad Profesional por algún tipo de abuso, han generado acciones desganadas y mucho más que preventivas en los agentes. Pero vale la pena recordar que en su momento fueron dictadas por las quejas ciudadanas de brutalidad policial.
Lo que queda sobre la mesa es si la nueva propuesta del Gobierno reactivará un estadio superado o pese a las reformas habrá alguna manera de garantizar que los policías jueguen su rol sin burlarse de la ciudadanía. Así porque muchas veces, medidas que se hacen para frenar a los delincuentes se utilizan luego contra gente decente.